Apenas una calle, Esperanza, divide el barrio Brisas del Ozama de La Nueva Barquita, y allí su gente sueña con algún día no tener que caminar entre el polvo o el lodo y en medio de la oscuridad por la falta de iluminado eléctrico. Para muchos de los (Edward Roustand)

Apenas una calle, Esperanza, divide el barrio Brisas del Ozama de La Nueva Barquita, y allí su gente sueña con algún día no tener que caminar entre el polvo o el lodo y en medio de la oscuridad por la falta de iluminado eléctrico. Para muchos de los (Edward Roustand)

Desde el punto más alto de la polvorienta calle Esperanza del sector Brisas del Ozama, Santo Domingo Norte, se aprecia la dimensión de un proyecto habitacional modelo asentado en un terreno de 52 hectáreas.Se trata de La Nueva Barquita, proyecto urbano integral donde se levantaron 1,782 apartamentos con el objetivo de reubicar a un grupo de familias que viven en condiciones de alto riesgo a orillas del Ozama.

Ubicado en La Javilla de Sabana Perdida, este proyecto no solo promete viviendas, también un entorno digno. En palabras del consultor de La Nueva Barquita, Jorge Jauregui: “es un laboratorio social urbano en el mejor de los sentidos”.

En el lado oeste de La Nueva Barquita hay una comunidad llamada Brisas del Ozama, que también tiene sus consideraciones acerca del conjunto habitacional. Son sus vecinos más cercanos a penas una calle los divide.

Es una barriada fundada hace más de 13 años, que aún lucha por cambiar sus calles de tierra por vías asfaltadas e iluminadas y ser libre de los apagones que frenan su desarrollo económico.

De acuerdo con el presidente de la Junta de Vecinos Unión Brisas del Ozama, Agustín José, las primeras casas empezaron a construirse en 2003. Según un levantamiento reciente, realizado por la organización comunitaria, más de 2,300 personas con edad de votar habitan en Brisas del Ozama. El informe revela que 480 casas fueron levantadas desde su fundación y 600 están por construirse.
elCaribe observó que la mayoría de las casas son de block y tienen algo en común: las viviendas están sin empañetar y sin pintar. Otra particularidad: no cuentan con alcantarillado sanitario tampoco con drenaje pluvial. La mayoría de los comunitarios consultados coinciden en que las pocas horas de energía eléctrica que reciben y el mal estado de las calles y el desempleo son las tres principales problemáticas que les afectan. Yanery Santos es de las tantas mujeres de esta comunidad que esperan poder conseguir un empleo en los establecimientos comerciales y centros educativos de La Nueva Barquita.

Surgen nuevos negocios a orillas del proyecto

Para muchos de los pobladores de Brisas del Ozama, La Nueva Barquita representa una oportunidad de cambio, de progreso. Vislumbrando esta posibilidad, se crearon nuevos negocios a orillas del proyecto, específicamente en la calle principal (La Javilla). Hablamos de siete puestos de negocios: tres colmados, una peluquería, dos bancas de lotería y un puesto de comida, que aunque no está en un local de block como los demás, opera en una ramada. Gracias al proyecto habitacional, esta comunidad será beneficiada con estancia infantil, asistencia médica, centro progresando, un destacamento, etc.

Fuente: El Caribe

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