Medio AmbienteExcursionistas, conservacionistas, biólogos, geólogos, ambientalistas, políticos, periodistas, boy scouts, turistas, ornitólogos, agricultores, pilotos, oenegeros*, comunitarios, contrabandistas, fotógrafos, cachúas**… cualquiera que mire el paisaje en un viaje por el suroeste del país (y no trabaje en el Ministerio de Medio Ambiente) sabe que hay un problema serio de deforestación en las provincias que hacen frontera con Haití.

Y que la depredación del bosque seco para hacer carbón es una actividad que no ha cesado. Y que la película “Muerte por mil cortes” es una valiente denuncia que no gusta a los que se dedican al negocio del carbón vegetal… !ni a los que deben detenerlo!
¿Por qué no ven en la película de Jake Kheel y Juan Mejía Botero una aliada para luchar contra un problema que les atañe directamente?
Solo el Ministerio de Medio Ambiente parece convencido de que la capa boscosa del país crece “industrialmente”, casi a la tasa de crecimiento que da Banco Central… A mil por hora.
Como comentó hace unos años Don Enrique Armenteros (que sí sabe de esto) “habrá que ver qué es lo que miden…”
Las denuncias no cesan: el sur, Jarabacoa, Constanza, Valle Nuevo, San Juan… Sólo el Ministerio de Medio Ambiente se empecina en tapar el sol con un dedo y en negar lo innegable. Mirar para otro lado nunca es la solución. Pueden sembrar un millón de matas pero “para reforestar, lo más efectivo es dejar de deforestar”. También lo dijo Don Enrique…
Inés Aizpún / Diario Libre

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