becerro1Matense.-El surrealismo de San José de las Matas, no se limita a una pobre mula reventada con dos bocinas regando música por una loma en una “caminata ecológica”. Aquí lo pintoresco traspasa la frontera de la imaginación para una sociedad civilizada.

En un área verde tres becerros famélicos pastaban como si estuvieran en una finca. De lejos parecían “vacas de breña”, pero en realidad no lo eran. Se ven flacos y enclenques, a lo mejor por el descuido de su dueño.

A simple vista parece algo casi normal que en un pueblo pequeño haya un criadero de vacas en la vía pública. Pero lo que no es normal es la estampa que se puede llevar un visitante, sobre todo cuando se proyecta una imagen de progreso, modernismo y desarrollo.

Se nota que no hay apresadores, y mucho menos autoridades que hagan cumplir la Ley 248-12 de Protección Animal y Tenencia Responsable. Ya han sucedido tragedias provocadas por vacas y otros cuadrúpedos realengos.

Cuando ocurre un hecho lamentable o un simple accidente que provoque daños a los vehículos, el dueño nunca aparece y por consiguiente no se aplica ninguna sanción a los irresponsables.

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