Leonel en avión militar brasileño Súper Tucano

Leonel en avión militar brasileño Súper Tucano

Edwin Paniagua.

Nueva vez resuena a lo largo de nuestro territorio el tema de los tucanos. Esta vez, las ondas se han expandido hasta Brasil y Estados Unidos. De hecho, vienen de allá. La Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA) ya ha formalizado la acusación y ha solicitado la medida de coerción. Los hechos van avanzando y mi mente va retrocediendo, puesto que me han surgido varias preguntas que me gustaría compartir con ustedes.

En el año 2014, el senador Tommy Galán (quien presidió la Comisión de Hacienda del Senado – encargada de valorar y aprobar la compra de los aviones), aseguró en una entrevista en una emisora radial que dicho organismo (ni él, por supuesto) podía conocer el historial del sindicado Carlos Piccini, así como tampoco tener idea de la sobreevaluación de las aeronaves. Mi pregunta es: entonces, ¿cuál era su función?

El general retirado, Percival Peña, había aseverado que, en ese momento, el Gobierno de Taiwán le ofertó al país, de manera gratuita, ocho aviones de mejor calidad, incluida la capacitación de dieciséis pilotos. ¿Sería verdad?

Domínguez Brito, senador entonces, se opuso a la compra porque alegó que era mejor invertir en otros elementos de la lucha contra el narcotráfico y fue secundado por su homólogo vegano Euclides Sánchez quien destacó que esos aviones no funcionarían si quienes operarían esas naves no estaban moralmente calificados. Más tarde, el santiaguero se convirtió en procurador y declaró que la investigación de la compra de los tucanos se abrió en 2013. ¿Investigar una compra que hicieron dos militares a una compañía ha tomado un mínimo de tres años? ¿A quiénes se ha investigado? ¿Contra quiénes se ha procedido? ¿Cómo se ha hecho esa investigación? ¿La única razón para oponerse era que el dinero se podía utilizar de otra manera?

El oficial Carlos Piccini había sido cancelado fruto del análisis de diversas actividades económicas que se calificaron como «estafa», en 1999. Casi una década después, no solo fue restablecido como militar, sino que fue nombrado como director de Proyectos Especiales de las Fuerzas Armadas, organismo encargado de negociar la compra de los súper tucanos. ¿Coincidencia? ¿Esas designaciones tan relevantes (de un oficial cancelado) las toma el mayor general, sin más? ¿Por qué a él? ¿Por qué entonces?

Radhamés González, senador entonces por el PRD – noviembre de 2013 -, requirió que fuera investigado el responsable último de la compra de los aviones. ¿Los responsables de esta acción están enumerados? El coronel es el segundo; el mayor general, el primero. ¿Quién será el último? A propósito, hoy leí que a Piccini se tuvo que valer de un defensor público porque no cuenta con los recursos económicos para costearse un abogado privado. Por otro lado, la PEPCA asegura que el imputado tiene catorce inmuebles. ¿No tiene dinero porque está todo invertido?

Al ser entrevistado al respecto, en ese momento presidente de la República, Leonel Fernández dijo: «El tiempo lo aclarará todo». ¿Fue un profeta? ¿Se aclarará «todo»? ¿Leo fue una víctima?

Deja un comentario