Dominicana Drum es presentado por Vicini en Identidad y Magia

A golpe de tambora

Por Luis Alfredo Collado.-En los años ochenta el dinero lavado del narcotráfico en la industria del entretenimiento no fue exclusivo de México y Colombia. También llegó a la República Dominicana, donde se formaron infinidad de orquestas al vapor, que por demás eran muy buenas y literalmente sonaban como sinfónicas en algunos casos. Había una adecuada inversión para obtener un buen producto que se reflejaba en buenos intérpretes, ejecutantes y estudios de grabación de última generación.

Los músicos estaban boyando en papeletas, las giras eran interminables sobre todo a Estados Unidos y países de Centro y Suramérica. Fue más o menos una época dorada, a tal punto que hace poco se hicieron espectáculos evocando ese tiempo y los denominaron “los años dorados del merengue”.

La bonanza duró hasta que los narcos que patrocinaban esas orquestas fueron cayendo a tiros o en las cárceles. Así empezó el merengue a precipitarse en caída libre hasta tocar el fondo. Eso trajo como resultado que figuras que antes solo podíamos ver en la televisión y los grandes escenarios, hoy se encuentran New York y Estados vecinos, haciendo labores de taxistas, limpiadores de edificios y otros oficios. Unos pocos cantan sus merengues viejos con pistas en restaurantes. Otros como el Zafiro, no han tenido esa suerte, a este en una ocasión lo rescataron de la calle aniquilado por las drogas.

Lo que pasó en los 80s con el merengue de salón, podria estar sucediendo ahora con muchos típicos. Es que tantas agrupaciones, giras y contratos escandalosos hasta para retener güireros deben haber alertado a organismos que combaten el lavado de dinero.

Desde luego, se sabe que no todos los merengueros exitosos de ese tiempo y de ahora, se les puede involucrar con actividades ilícitas. Las excepciones son muchas y los que no fueron embarrados obviamente están fuera de este análisis. (2 de 3)

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