Wilfrido Vargas reacciona desde Colombia al cierre de la Escuela Ñico Lora

Juan Colón dirigía la escuela Ñico Lora en Santiago

 El músico puede formarse académicamente desde diferentes facetas. Puede estudiar en alguna escuela de música para tener un determinado nivel y así ingresar a un Conservatorio, donde realice la carrera profesional y pueda convertirse en maestro en música. Esto tendría una duración de 5 años.Luego de esto, si quiere puede realizar tres postgrados: el primero sería una Especialización en interpretación musical, que duraría un año. El segundo una Maestría, también en interpretación, pero con otra faceta de investigación, donde aporte algo nuevo, con una duración de 2 años. Y el tercero es el Doctorado, que puede durar de 4 a 5 años, donde los niveles musicales e investigativos son muy altos. Hay un nivel más, el Postdoctorado, que lo hacen aquellos que dedican su vida entera al estudio académico, científico y artístico.

Generalmente el músico dominicano no se forma así. Su aprendizaje es más autodidacta. No obstante, aquellos que querían estudiar pero no podían ir al Conservatorio, tenían la posibilidad de asistir a la escuela Ñico Lora, que dirigía Juan Colón, en Santiago. Sin embargo, por razones que aún no tengo claras, ya esto no será posible pues, tampoco sé con qué criterio, el Ministerio de Cultura decidió desmantelarla.

En el chat de Merengueros Siglo XXI, Johnny Ventura mediante un audio expresó su dolor con estas palabras: “¿tú me preguntas que cómo estoy? Realmente no estoy bien. Me siento incómodo. Me siento triste. Me siento desairado. Me siento ofendido. No es justo. No creo justo que en el momento que la UNESCO declara al merengue como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, aquí en la Republica Dominicana, en el país del merengue, donde nació el merengue, justamente la única escuela, ¡óigase bien!, la única escuela para preparar a los merengueros típicos que existían en el país, ha sido desmantelada. La Escuela Ñico Lora de Santiago de los Caballeros, desmantelada. Maestros de la categoría de Juan Colón cancelados. ¿Tú crees que es justo eso a pocos días de la declaración por la UNESCO, como tú crees que me voy a sentir?

Fue como un balde de agua fría lo que sentí al escuchar ese audio de Jhonny. Me identifiqué de inmediato, no sólo porque también lo consideraba una injusticia, una barbaridad; sino porque esa decisión del Gobierno y el Ministerio de Cultura la considero como una galleta sin manos para mí. Sí, me lo tomé a personal en nombre del merengue, de todos los exponentes de este género, de todos los que lo enseñan y de los que tenían la esperanza de aprender.

Es una humillación a los pocos héroes que nos quedan para rescatar nuestro ritmo, como es el maestro Juan Colón, quien le estaba enseñando a la generación relevo cómo se toca nuestro merengue.

Señores, es que el merengue ni siquiera ya es patrimonio exclusivo de la República Dominicana, es Patrimonio de la Humanidad. ¡Humanidad! ¿Y cómo se garantizará la preservación de ese patrimonio si no se cuida, si no se crean instituciones para esos fines y las únicas que hay se destruyen?

Desmantelar la única escuela de merengue significa cegarles la esperanza a los nuevos relevos de este género. Porque ahí se estaban formando ellos, los sucesores de nosotros, los futuros Joseíto Mateo, Jhonny Ventura, Wilfrido Vargas, Eddy Herrera, Cherito…

Ya quisieran, muchos países, que alguien como Juan Colón vaya a enseñarles cómo es que se toca este ritmo. Pero en ‘erredé’ hacen todo lo contrario, ¡lo cancelan! Cuando lo que se debería hacer es alentar a que continúe ejerciendo la labor patriótica que venía realizando desde la Escuela Ñico Lora. Aprovechar toda su sabiduría y endosársela a los estudiantes que han de constituir la generación relevo de nuestros músicos y nuestra música. Evitar que el día que parta de esta tierra se lleve sus conocimientos con él a la tumba.

Una bofetada al merengue

Los merengueros unidos, el Día del Merengue (Fuente Externa)

Una propuesta de cómo Cultura podría remendar el roto

Como una manera de resarcir la disposición de Ministerio de Cultura, propongo nuevamente la creación del Instituto Nacional del Merengue, el cual lleve por nombre Ñico Lora; que este tenga dentro de su cuerpo docente a Juan Colón y, además, que el Gobierno reclute a maestros de la talla de Crispín Fernández.

Ambos son saxofonistas, músicos que por sus cualidades técnicas, más comprensibles para el músico que para la gente común, son valorados y admirados por músicos de otros países, comenzando por el nuestro.

Por ejemplo, en un vocabulario técnico el músico diría:

“Admiro a Crispín por varias razones, sobre todo por cómo toca. Claramente, se nota la velocidad, el estacato, ese doble picado que no es el que usualmente se usa en la mayoría de los países: lengua garganta, sino con la lengua arriba y abajo, algo que si bien se puede estudiar, no es cosa que salga de la noche a la mañana, por su complejidad. Y a eso debemos agregar la digitación y la afinación impecable del maestro”.

“Admiro, al maestro Juan Colón no sólo por la parte técnica -que es obvia-, sino por los innumerables aportes que ha hecho con varios de los temas emblemáticos dominicanos, como: Juanita Morel, Compadre Pedro Juan, y todos esos trabajos que los ha puesto como en un contexto de standard de jazz, a modo de instrumental, en un formato de merengue. Ese cuarteto de saxofones que se hizo llamativo para muchas corrientes musicales y eso a mi juicio es un valioso aporte que ha hecho el maestro Juan Colón, aparte de su interpretación musical”.

Por eso, humildemente vuelvo a hacer un llamado para que las políticas públicas del Estado vayan a favor del merengue, y no en su detrimento. Sigo creyendo que el presidente Danilo Medina es un hombre visionario, preocupado por las artes y comprometido con el desarrollo del país y, como esto no constituye precisamente un avance, confío en que sabrá tomar una mejor decisión, con una mejor asesoría al respecto.

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