Una de las fotos tomadas por el fotógrafo argelino de los alrededores de su ciudad. Karim Bouchetata

Un fotógrafo aficionado de Argelia capta los alrededores de su ciudad con un manto blanco

Por:  Emilio Sánchez.

Karim Bouchetata, fotógrafo de 32 años, vive en Aïn Sefra, una ciudad de Argelia situada en la falda de la cordillera Atlas, en el norte del país. Hacia el sur de la localidad se extiende el desierto más grande del mundo, por lo que muchos conceden a esta población el apelativo de la puerta del Sáhara. Durante la noche del 18 de diciembre, sucedió algo poco habitual: nevó. “A la mañana siguiente, cogí mi cámara y me fui en bicicleta a los alrededores de la ciudad. Hice muchísimas fotos. Las imágenes son muy bonitas”, indica por teléfono a Verne Bouchetata.

Las fotografías, que mezclan los tonos anaranjados de la arena y el blanco de la nieve, muestran el aspecto de las afueras de Aïn Sefra el 19 de diciembre. “Estoy muy contento con cómo quedaron las fotos”, indica Bouchetata, que solo dedica a la fotografía sus ratos libres. La ciudad del fotógrafo aficionado se emplaza a 1.000 metros sobre el nivel del mar. “En verano hace calor, pero en invierno pasamos muchísimo frío”, añade Bouchetata.

“No es la primera vez que hago fotos de mi ciudad nevada. Hace tres años también nevó”, asegura el argelino. La mayoría de los medios que han publicado las fotos las han catalogado como la primera nevada en el Sáhara en casi cuarenta años. Este fenómeno meteorológico no es habitual en el desierto africano, pero sí se produce con relativa frecuencia. “Dicen que hace casi cuarenta años que no nieva en el Sáhara. No nieva todos los años, pero sí sucede de vez en cuando. Es raro, pero no rarísimo”, considera el fotógrafo.

En la misma idea incide el meteorólogo Jovi Esteve, colaborador de EL PAÍS en la sección Los porqués del tiempo: “La nieve en el Sáhara no es normal, pero no es tan extraña. Las nevadas en esta ciudad argelina pueden deberse a la gota fría que se originó al oeste de Portugal el pasado viernes. Ese temporal ha viajado por el norte de África, pasando de Marruecos a Argelia”.

“Si la temperatura es baja, como sucede en altura, este tipo de inestabilidad puede manifestarse en forma de nieve”, añade Esteve, que cataloga este tipo de temporal como atípico para el Sáhara, “pero es falso que en 37 años no haya nevado en este desierto”. Por ejemplo, hay nevadas en el Sáhara documentadas por medios de comunicación que datan de 2012.

 

Esteve desarrolla esta idea en un artículo de 2015, titulado ¿Puede nevar en el desierto?: “La nieve sí que puede cubrir de blanco las dunas o paisajes desérticos de zonas como el Sáhara. Esto suele ocurrir especialmente por la noche, cuando el mercurio más se desploma. Si una masa de aire húmeda llegase desde el Mediterráneo hasta cualquier punto del Sáhara (evitando la barrera de las montañas del Atlas, responsables de la sequedad de este desierto), podría provocar alguna nevada”.

En zonas como Aïn Sefra, relativamente cerca del mar y en una cadena montañosa, no resulta tan extraño que nieve. Al sur, en el corazón del desierto y cada vez más cerca del ecuador, la posibilidad de este tipo de precipitaciones se reduce. Puedes ver el resto de las imágenes del Sáhara nevado en el perfil de Facebook de Karim Bouchetata.

Fuente: Verne.elpais.com

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