El nacido en California se puede convertir en el primer mariscal de campo en ganar cinco Super Bowl si logra guiar a su equipo a la victoria ante los Falcons en el Estadio NRG de Houston.

Tom Brady y los New England Patriots intentarán escribir otro capítulo en su matrimonio de 15 años lleno de éxitos, cuando enfrenten el domingo a los Atlanta Hawks en el Superbowl de fútbol americano. La final por el título de la NFL será visto por más de 100 millones de hogares en Estados Unidos y millones más en el resto del mundo, para el evento más grande del calendario deportivo estadounidense.

Brady, de 39 años, busca convertirse en el mariscal de campo más condecorado de la historia, en un partido que enfrenta al equipo más ofensivo del campeonato, los Patriots, contra el de mejor defensiva en el torneo, los Falcons. La superestrella de los Patriots se puede convertir en el primer mariscal de campo en ganar cinco coronas del Superbowl si logra guiar a los Patriots a la victoria ante una multitud de 72.000 personas en el Estadio NRG de Houston.

Una victoria el domingo llegaría 15 años después de que Brady, los Patriots y el entrenador en jefe Bill Belichick se unieran para vencer en la final de 2002 a los St. Louis Rams. También representaría una especie de redención para Brady, después de su larga batalla con el comisionado de la NFL Roger Goodell por el escándalo de los balones desinflados, llamado el ‘Deflategate’ de 2015.

Brady se vio obligado a perder los primeros cuatro juegos de la temporada después de perder una batalla legal contra la NFL sobre el escándalo, que vio a la superestrella de los Patriotas acusado de hacer trampa intentando alterar la presión de las bolas para tomar ventaja durante un juego clave del campeonato .

La venganza y la redención

El escenario está listo. Los actores son casi los mismos, y la trama de esta novela mantendrá más atado a sus sillas a los espectadores que el Superbowl mismo, dada la singular perspectiva de que Goodell tenga que entregar el Trofeo de campeón Vince Lombardi a Brady y a sus compañeros el domingo.

Goodell, por su parte, ha intentado minimizar cualquier posibilidad incómoda al reconocer la notable carrera de Brady. “Tom Brady es uno de los grandes de todos los tiempos, desde hace varios años”, dijo Goodell esta semana. “Es un jugador extraordinario, un gran intérprete y un miembro del Salón de la Fama seguro, así que sería un honor”.

Brady también ha hecho todo lo posible por minimizar la narrativa popular de venganza y redención. “He seguido adelante”, dijo Brady esta semana. “Me enfoco en cosas positivas en mi vida, no estoy preocupado por el post juego ni nada por el estilo”.

Los Patriots son el equipo que muchos estadounidenses odian. La culpa la tienen su estrella Tom Brady y su entrenador Bill Belichick. Ellos pueden llamarse legítimamente el mejor quarterback en la historia y el mejor entrenador de la NFL, pero Brady y Belichick no tiene muchos fans fuera de Boston.

De acuerdo con una encuesta del Instituto de Política Pública, sólo el 27% de las personas encuestadas esperan ver a los Patriotas ganar el Superbowl por quinta vez en su historia. El 34% de los encuestados tienen una percepción negativa de Belichick, mientras que Brady es a la vez el quarterback menos amado (22%) y menos favorito (24%).

Su popularidad, ya vacilante, cayó más aún tras manifestar su apoyo al candidato republicano Donald Trump durante la campaña presidencial. “No hablamos de política”, dijo entre semana Brady, quien nunca ha ocultado su amistad con el magnate inmobiliario que se convirtió en presidente de Estados Unidos.

Otro punto en contra de la pareja, es que muchos sospechan que ellos estuvieron detrás del “Deflategate”. Ganar el Superbowl del domingo será algo más que redención para Brady y Belichick. Será el premio a un trabajo conjunto de 15 años, y nicho seguro en el Salón de la Fama del Fútbol Americano.

Fuente: ElEspectador.com  / AFP

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