Travis Kalanick, fundador de Uber, en la sede de ła empresa. DANISH SIDDIQUI REUTERS)

Travis Kalanick, fundador de la aplicación, renuncia como asesor del presidente

Travis Kalanick, cofundador y consejero delegado de Uber, ha dejado su puesto como asesor del presidente. La aplicación de transporte, que está valorada en 50.000 millones de dólares, fue la primera damnificada al colaborar con Donald Trump. El decreto migratorio fue la chispa que provocó que la aplicación recibiera un sinfín de críticas, acompañadas de numerosos mensajes para darse de baja.

Durante todo el fin de semana fue uno de los temas más comentados en redes sociales. Los usuarios, como protesta por la cercanía entre Kalanick y la nueva Administración, comenzaron a eliminar el programa de sus móviles y pasarse a su competencia, Lyft, también nacida en San Francisco.

Kalanick estuvo en la reunión inicial con Trump y decidió formar parte de sus asesores tecnológicos. De los presentes en dicha reunión, en la que se encontraban la número dos de Facebook, Sheryl Sandberg, o los máximos responsables de Apple y Microsoft, solo quedan Elon Musk, de Tesla y SpaceX, y Ginni Rometty, de IBM, como asesores.

Musk, el mayor impulsor del coche eléctrico, afronta críticas tan duras o más como las que ha recibido Kalanick. Por el momento ha optado por seguir como asesor. Personas cercanas al visionario relatan que prefiere tener capacidad de diálogo y así poder influir en la opinión de Trump, antes que confrontar al mandatario.

La salida de Kalanick se toma como una muestra más del escaso talante dialogante del magnate. El consejero delegado de Uber ha enviado una carta a sus empleados para comunicar su partida. El mensaje, en el que expresa que sentarse en ese órgano dañaba el trabajo de todos, ha sido difundido por el departamento de comunicación. Silicon Valley, cada vez más, se ha convertido en uno de los centros de confrontación al nuevo presidente.

CARTA DE TRAVIS KALANICK A LOS EMPLEADOS DE UBER

Querido equipo,

Hoy he hablado con el Presidente sobre el decreto migratorio y los problemas que genera en nuestra comunidad. Le he hecho saber que no puedo participar en su consejo económico. Unirme a ese grupo no significa que apoye al Presidente y sus intereses pero por desgracia se ha interpretado así.

Lo he estado pensando bastante y creo que es una cuestión de valores. Hay varios que son especialmente relevantes.

Dentro y Fuera: La asunción de que Uber o yo, de alguna manera, apoyábamos los planes de la Administración, ha creado una brecha entre los que realmente somos y lo que la gente cree que somos.

Solo es un Cambio: Tenemos que pensar que nuestras acciones promueven avances. Hay muchas maneras de impulsar el cambio, pero estar en el consejo no parecía ser el camino. Están separando familias, gente que se ha quedado fuera del país y, cada vez más, hay un temor al ver que Estados Unidos ya no es un lugar que dé la bienvenida los inmigrantes.

La apertura a la inmigración y los refugiados ha sido capital para el éxito de este país y también para Uber. Estoy muy orgulloso de trabajar directamente con gente como Thuan o Emil, ambos refugiados que vinieron en busca de una nueva vida. Ha sido una semana muy dura para muchas familias, para muchos de nuestros conductores, con historias que encogen el corazón.

Saben que vuestras preguntas y relatos del pasado martes, y las que he escuchado a nuestros conductores, me han hecho mantener mis convicciones. Me ha recordado uno de nuestros valores, sé tú mismo. Vamos a luchar por los derechos de los emigrantes y su comunidad, para que todos podamos ser nosotros mismos, con optimismo y esperanza en el futuro.

Fuente: EL PAÍS

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