Fermín Cruz, fue un pequeño de estatura pero gigante de las tres válvulas.

Expresión Libre: Editorial lunes 6 de marzo 2017

 

La muerte el pasado sábado 4 de marzo del reconocido trompetista, Fermín Cruz, debe poner a reflexionar a los artistas dominicanos, músicos, cantantes, bailarines, locutores, pintores y hasta a periodistas, ya que este sector no cuenta con ninguna protección por parte de los gremios que los representan, los que tampoco han tenido  capacidad ni voluntad, para unificar a los hombres y mujeres del arte popular dominicano.

El estado dominicano, probablemente sea, el que más haya hecho por aquellos artistas, que en alguna etapa de su vida, sus familiares y amigos, han apelado a la caridad pública para poder comprar medicamentos, enfrentar alguna cirugía o una enfermedad terminal, así como para la obtención de un simple  ataud, pero estamos hablando señores, de artistas y músicos que lo tuvieron todo, dinero, fama, mujeres, buenos vehículos y hasta cuenta en banco, sin embargo, han muerto en la miseria, solos y en muchos casos abandonados.

Fermín Cruz, la trompeta número uno del país, murió el pasado sábado, este famoso músico, que con sus notas agudas puso a brillar a Juan Luis Guerra, Los Rosario, Wilfrido Vargas, Fernando Villalona, Ramón Orlando, Sergio Vargas y las estrellas internacionales, Elvis Crespo y Marck Anthony, entre otros, ganó fama y dinero, su estilo único como trompetista, lo convirtió en un músico excepcional, razón por la cual, todos los directores de orquertas querían tenerlo, Fermín Cruz, muere, con apenas 61 años, víctima de los vicios, los cuales le provocaron varias enfermedades y lo llevaron a la condición de indigente, pero Fermín no es el único músico dominicano que muere en esas condiciones, son muchos, los que no aprovecharon los años dorados, para cuando se les presentara alguna dificultad, muchos de ellos se alocaron, al juntar dos cosas difíciles para cualquier mortal, fama y dinero , cuando ambas cosas desaparecen, entonces el individuo hace de los vicios una rutina, hasta autodestruirse.

El listado de artistas dominicanos muertos en igualdad de condiciones del trompetista Fermín Cruz, es muy largo, mencionarlos  por sus nombres, no va a remediar nada, el pueblo dominicano y más la clase artistica, los conocen, creemos que es más importante, reconocer el  gran talento de músicos, que como este gran trompetista, se nos han ido a destiempo, sin seguridad social, sin ningún tipo de protección de los gremios llamados a defender en cualquier circunstacia al artista dominicano, por suerte, esta vez, la otrora aguerrida Asociación de Músicos, Cantantes y bailarines, Amucaba, al menos hizo algunas diligencias y movimientos para los funerales de este gran instrumentista.

Fermín Cruz, en la recta final de su vida, no tenía donde vivir, deambulaba por las calles de la Capital, en un estado de indigencia, sin lugar fijo para comer y sin tratamientos para las enfermedades que padecía, Expresión Libre entiende, que el Estado Dominicano, al no hacerlo los gremios profesionales, debe salir en auxilio de quienes han puesto en alto el nombre del país en el extranjero, el Estado, debe proteger a quienes hicieron de la música un sacerdocio y que por problemas conductuales, de formación y del mismo medio que los corrompe, terminan abandonados y sumidos en la más completa indigencia.

Lamentamos la muerte del trompetista Fermín Cruz, su muerte es un buen espejo, para quienes no han entendido, que todo en la vida es pasajero y que el brillo de artista, dinero y fama, pasan a la velocidad del rayo, quien como artista no sepa manejarse, no termina su vida con la dignidad y el decoro a que aspira todo ser humano. Paz al alma de Fermín, hasta el próximo editorial, amigos de Expresión Libre.

VIDEO: Trompeta maravilla Fermín Cruz en su apogeo

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