Miami, Florida.- El plátano no es la única identidad del dominicano que dice presente en la cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol en el Marlins Park de esta ciudad, sede del Grupo C.
La tambora y la güira también forman parte de la cultura criolla. La vibración de ambos instrumentos se hacía sentir cada vez que los vigentes campeones de la justa mundialista hacían una carrera o uno de sus lanzadores ponchaba o retiraba a uno sus contrarios.

“La tambora y la güira forman parte de nuestra cultura”, expuso Martín Hidalgo, nativo de Santiago de los Caballeros. “Esto es alegría, nos da vida, pero sobre todo que alegra el ambiente y eso estamos haciendo aquí. Es como los mexicanos con su matraca, que a donde quiera que van llegan con esa alegría”, agregó.

En un estadio, en un 85 por ciento lleno de su capacidad, también se podía observar a los dominicanos con tamboras y güiras tocando al ritmo de los merengues que de fondo sonaban entre entrada y entrada, en especial de El Prodigio y los Hermanos Rosario.

“Por eso es que nos conocen donde quiera”, relató Miguel Ángel Paredes, quien reside en Hollywood Beach de esta ciudad. “La tambora y la güira es algo que nos identifica a donde quiera que vamos y hoy se pone de manifiesto en el Marlins Park”.
Otros objetos que se dejaba escuchar a gran distancia eran las famosas cornetas, que en muchos estadios está prohibida su uso.

“Es como si estuviéramos en Santo Domingo o Santiago en un juego entre Licey y Águilas. Es una emoción única la que se vive en este parque. Si es por nosotros (los dominicano) fuera una bulla interminable. Esto lo hacemos por nuestro equipo que vinimos desde República Dominicana a respaldarlos”, indicó Felicia Castro, nativa de Cotuí.

Disfrute en las afueras del parque
Pero la diversión no solo se centraba a lo interior del Marlins Park. En la parte frontal del moderno parque de béisbol una orquesta de merengue ambientaba a los lugareños que optaban por observar el partido a través de los monitores instalados allí.

“Esto es pura diversión. Valió la pena hacer el viaje desde Santo Domingo. Este es un torneo que se vive cada cuatro años y no sabemos si para ese tiempo vamos a estar vivos”, señaló Ginader Elías Batista, residente en el sector de Villa Faro, Santo Domingo Este.

En los tres encuentros desarrollados por dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol, se registró una gran cantidad de fanáticos, en especial el choque escenificado ante los Estados Unidos y que contó con la presencia de 37,446 espectadores.

Por: Julio E. Castro C. /  Elcaribe.com.do

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