Rosa Emilia Núñez (Milita)

Este es un homenaje a Milita, su esposo Antonio, e hijos, por este inmenso aporte a la comunidad y por ser una familia ejemplar.

Por Luis Alfredo Collado.- Las flores de Milita por décadas  han sido el principal evento religioso de temporada en la comunidad de Don Juan, y probablemente de toda La Sierra. Mayo, que es el mes de las flores, las madres y María la Virgen, tiene en el hogar de Rosa Emilia Núñez (Milita) y Antonio Arnaud, el escenario más interesante de la región donde convergen la fe, devoción, arte y cultura.

Milita es nativa de Las Placetas, una mujer admirable por su entrega a Dios y al servicio comunitario, digno ejemplo de madre abnegada, hábil en las manualidades, costurera, artesana y famosa por confeccionar cómodos pellones. Mujer inspiradora de alma noble y sencilla. Desde su llegada a Don Juan, ha sabido mantener viva una tradición familiar, probablemente irrepetible.

La celebración de Las flores consta de tres actos; el primero es el rezo del Santo Rosario, el segundo es la presentación y entrega de flores a la Virgen, y el tercero son los cánticos y letanía en latín, esta parte incluye piezas del folclor dominicano que Milita interpreta con su viejo acordeón de diez notas que la ha acompañado siempre. Milita debe ser, sino la primera mujer, una de las pioneras en La Sierra, en aprender a tocar este instrumento.

Por el coro han pasado generaciones de muchachas. Ellas aprenden a cantar en latín y eso hace que Las flores de Milita, sean únicas. Recordamos a Daysi Rodríguez, las hermanas Idalia, Australia y Luz Arnaud. Las también hermanas Rosa, Carmen y Yolanda Santana. Arcania Espinal, Fresa Cruz, Yoselin Espinal, Aracelis Báez, las hijas de Milita Imelda, Fior y sus nietas, Mercedes Espinal (mecho) y su hija Karina, las hijas de Tina Báez, Ely y Anabel, entre otras más que quisiéramos recordar.

Otra parte fundamental han sido los músicos, güireros y tamboreros, como Aridio Arnaud, los hermanos Expedito y Ricardo Rodríguez- Torres, Víctor Espinal, Marino Báez, Leo, Nido y Ambiorix Cruz.

Cada día tiene un devoto que patrocina Las flores, su ofrenda consiste en llevar las velas que alumbran el altar y hacer un brindis si es posible.

En estos tiempos ya no es igual, el paso inexorable de los años ha dejado sus huellas. La gente no acude como antes, muchos se han ido del lugar. Hogares como los Rodríguez-Torres y Arnaud-Núñez, ya no existen, allí vivían los primeros músicos y las muchachas del coro.

La Caobana, tiene muy pocos habitantes y Fortaleza ha quedado totalmente sola, que era de donde asistían más personas. Pero la tradición no ha variado en su esencia, el altar sigue siendo mágico como cada mes de mayo, la Virgen con cabellos de humanos parece que está viva, y la devoción de Milita es más grande en cada celebración.

El video que acompaña este texto fue tomado hace años. Los niños y niñas que vemos, hoy son adultos, muchos de ellos ya no viven en la comunidad.

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One Comment

  1. Juan collado says:

    Es un ejemplo para todos tener una persona que no guíe por el camino de la salvación y siempre estar dispuesta sin recibir nada a cambio

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