La discusión va más allá de si el Procurador o los jueces van a estar a la altura de las circunstancias en el caso Odebrecht. Estarán a la altura… si la sociedad, los partidos políticos y la prensa lo están.

Quienes avivan el morbo y el rumor no asumen el calado de este caso para la vida democrática y para el futuro del país. No podíamos seguir negando la realidad, pretendiendo que desconocemos lo que ocurre. O que lo sabemos… pero que no importa.

En realidad lo que estamos juzgando no son un millón arriba o abajo. La sociedad se enfrenta al espejo que le dirá la verdad de sí misma.

Ante Odebrecht los partidos se retratan. Proteger a sus miembros, desligarse de ellos, exigir que se aclare todo, dar la información que el Ministerio Público exija… ¿cuál va a ser su actitud? ¿Algún partido ha exigido que se devuelva el dinero? Van a reaccionar de diferente manera y en esas decisiones se verá qué país quieren. Que los protagonistas reciban visitas y nos dediquemos a elucubrar quién y por qué va a visitar a este o a aquel, es un “pasatiempo” local. Pero este caso no es nacional.

Imaginen, como creen muchos, que aquí no va a pasar nada. ¿Cómo podría después, un gobierno dominicano salir a buscar inversiones extranjeras, a negociar un tratado internacional, a pedir financiamiento? ¿Por qué deberían otros países darnos ayuda al desarrollo cuando el Estado estafa millones de dólares a sus ciudadanos en sobreprecio para pagar comisiones y sobornos?

Aquí tienen que estar a la altura el Procurador, los jueces, los partidos, el gobierno, los ciudadanos. Que no pase nada es exactamente lo peor que podría pasar.

Por Inés AizpúnColumna AM / Diario Libre

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