Foto: Kathleen Martínez, detrás de la tumba de Cleopatra, en una de las cámaras descubiertas en el templo Taposiris Magna. Egipto

La arqueóloga busca las tumbas perdidas de Cleopatra y Marco Antonio en el templo de Taposiris Magna, Egipto

Por Marcos A. Rodríguez / El Caribe.

Desafiar las críticas que aparecen en el camino hacia nuestros objetivos es difícil, sobre todo en un país donde la burla es una constante en todos los escenarios. Sin embargo, para Kathleen Martínez, una destacada arqueóloga que ha enfrentado todo eso y mucho más, la posibilidad de realizar uno de los mayores hallazgos arqueológicos de la historia es una idea que la motiva a seguir rompiendo obstáculos.

Su meta es encontrar la tumba perdida de Cleopatra y Marco Antonio. Está motivada por ser pionera en un proyecto científico que coloca la República Dominicana en el mapa de la arqueología mundial.

En 1999 inició sus primeros estudios en arqueología e interpretación de jeroglíficos en España, mientras se titulaba con una maestría en Asesoría Fiscal y Tributación. Luego de diez años de investigaciones bibliográficas, fue articulando una hipótesis sobre la ubicación de la tumba de Cleopatra en el templo de Taposiris Magna, en Alejandría, Egipto.

Al inicio de su investigación financió con propios recursos las expediciones y a medida que ha realizado reveladores hallazgos ha obtenido algunas temporadas el apoyo de instituciones y fundaciones internacionales. Además de continuar con su investigación, es ministra consejera de la Embajada Dominicana de Egipto.

“Al principio, mucha gente no creyó en mí. Decían que yo estaba loca. Incluso, supe que mi familia estaba considerando tratamientos psicológicos, ya que no entendían la idea de que yo estuviera detrás de algo tan poco común, además tan lejos del país. Pero decidí seguir adelante”, narra.

“Cuando tuve la posibilidad de viajar hasta Egipto, se me presentaron algunos problemas. Me detuvieron en el aeropuerto de El Cairo y me pusieron en una habitación con los terroristas, les parecía extraño que yo estuviera ahí y no formara parte de algún tour, sino sola. No conocían la República Dominicana, y todavía peor, el oficial de migración me dijo que mi pasaporte era de Mickey Mouse. Luego pude solucionar ese asunto, aunque me desmotivé mucho, porque solo pensaba en que mi familia tenía razón, y no debía venir”, añadió.

Sin embargo, cuenta que a pesar de eso, continuó. “Sé que prácticamente ir tras mis sueños fue como lanzarme al vacío, porque no contaba con el apoyo de nadie. Pero continué, y hoy puedo decir que para lograr lo que uno quiere hay que dejar muchas cosas atrás y soltar también. Gracias a eso, he alcanzado más de lo que pensaba. Mis hallazgos han creado impacto a nivel internacional”.

Kathleen Martínez ha trabajado durante años sobre una árida colina, con vista a la autopista que conecta la costa con la frontera de Jamahiriya en Alejandría. Según el Consejo Supremo Egipcio de Antigüedades, es ahí, en un lugar conocido como Abusir, que puede ser localizada la tumba de Marco Antonio y Cleopatra.

Martínez es la primera mujer latinoamericana en obtener licencia para realizar excavaciones arqueológicas en Egipto, lo que le ha permitido descubrir más de 700 objetos de 2000 años de antigüedad que se están exhibiendo en importantes museos de Egipto, Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. 96 piezas de las encontradas pertenecientes a Cleopatra se exhiben en el Museo del Louvre en Abu-Dubai, Biblioteca Alexandria y de manera permanente en el Gran Museo de El Cairo.

Sus logros la han hecho merecedora del segundo lugar de la tercera edición del Premio Mujeres que Cambian el Mundo, realizado por el Banco BHD León el pasado mes de junio. Al respecto la arqueóloga dice sentirse orgullosa y feliz de recibir el reconocimiento, y asegura que eso la inspira a seguir adelante. “Me siento agradecida, porque tarde o temprano el reconocimiento por el esfuerzo siempre llega, y más feliz me siento por ser una distinción local”.

Martínez ha fortalecido la imagen de la mujer de Latinoamérica en Medio Oriente, sobre todo porque cuenta con la posibilidad de cambiar la historia a través de importantes hallazgos arqueológicos. Cuando era niña escuchó en una conferencia lo mal que hablaban de Cleopatra, pero comenzó a estudiar por su cuenta al respecto.

Cuenta que durante la excavación ha encontrado más de 1,000 osamentas y 14 momias envueltas en hojas de oro en catacumbas llenas de polvo y serpientes.

Su fascinación y admiración por Cleopatra es intensa. Es la última reina del Antiguo Egipto, dijo, “hablaba nueve idiomas, fue un filósofa, fue una poeta, fue una política, era una diosa, y fue una guerrera”. Considera a Cleopatra como una mujer muy adelantada a su época.

Es abogada, pero su pasión es la arqueología

A pesar de haberse graduado de la carrera de Derecho, continuó su fascinación por la historia de Cleopatra. Cuando decidió emprender ese viaje hacia su objetivo, lo que más le causó felicidad fue que logró convencer al Comité Permanente de 100 profesores universitarios y el Dr. Zahi Hawass, el director del Consejo Supremo Egipcio de Antigüedades, para que le permitieran iniciar la excavación en Abusir. Cleopatra y Marco Antonio, una de las parejas más célebres de la Historia de la humanidad, se suicidaron tras la batalla de Accio (30 A.C); de acuerdo a escritos de la época sus cuerpos fueron enterrados juntos. De descubrirse la tumba de la “gran reina” este sería según expresó el señor Hawass, “el mayor hito arqueológico en Egipto”.

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