Edwin Paniagua

No, no se trata del título de una película de terror ni del próximo estreno de la comedia más graciosa, de todos los tiempos, en la República Dominicana. Ni es Monchy al ataque. No. Ese es el título de unas declaraciones del Reinaldo Pared Pérez, secretario del partido oficialista.

¿Sus argumentos o razones? Él comienza asegurando que es una percepción porque los miembros del partido no son corruptos ni el Gobierno tampoco. Asegura que él condena la corrupción porque sería alejarse del pensamiento de don Juan Bosch. Destacó que “hay dirigentes” que se han alejado de los ideales del fundador y que “ocultarlo sería mentir”. En esto coincide con Leonel Fernández, quien señaló, hace muchos años, que la corrupción en la República Dominicana (en el Gobierno) era “aislada y no era un sistema”. El presidente del Senado indicó, además, que quienes incurran en actos lesivos del interés nacional deben ser “sometidos a la Justicia o apartados del partido”.

Qué lástima que no tengamos un espacio mayor para refrescar un poco su memoria y tratar de curarla de esta amnesia repentina que padece. Comencemos por un estudio publicado, recientemente, por Oxfam, En esa investigación se establece que para el presente año en el despilfarro gubernamental sumará unos 90 mil 920 millones de pesos, que sumarían unos 117 mil en el 2020, si Dios nos da vida y salud. Cabe destacar que la mayor malversación ocurre en los funcionarios sin función: las botellas (39 mil 250 millones de pesos). Para explicarlo, se resalta que Presidencia de la República, el Despacho de la Primera Dama e INESPRE, por ejemplo, tienen más empleados que varios ministerios juntos.

Lo anterior, Reinaldo, no es “percepción” (metáfora infeliz y eufemismo funesto), sino realidad, hechos, datos. Pero repasemos otros, de esos casos “aislados”. Ha olvidado, usted (entre otros) los casos del INAPA, de la OISOE, del CEA, de Los Tres Brazos, de Odebrecht (por donde usted pasó y no se enlodó – con lo que admitió que sí había un lodo, en el que 14 altos dirigentes del partido suyo estaban empantanados; el procurador aseguró que no hubo sobornos en el proceso, pero sí en la obtención del financiamiento – que yo creía que era parte del proceso), de la OMSA, y las declaraciones juradas de bienes, por ejemplo, la de Diandi (quien está prófugo de la palestra pública). Esto como botón para la muestra. Aquí solo están inventariados algunos casos de la actual gestión. Y un presidente que no habla y cuando lo hace, lo que dice es: “Yo hablo” y sigo caminado.

Por último, honorable senador, usted recomendó que los corruptos peledeístas deberían ser sometidos a la Justicia o irse del partido. Lo primero ocurre con una frecuencia olímpica, pero el resultado siempre es el mismo. De hecho, vaya contradicción, el Senado que usted preside se negó a retirarle la impunidad, perdón, la inmunidad a dos legisladores morados. Por otra parte, lo segundo no puede ocurrir porque la mayoría de los partidos opositores han sido subsumidos por el oficialista. El “lodo” es tan profundo que nos ahoga. Y, hablando de metáforas, solo se me ocurre exclamar, como lo hizo una humilde dama: “Ay, Chiqui, nos jodimos”. ​
-El autor es profesor universitario.

El autor es profesor universitario.

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