“Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra”
Vladimir Maiakovski.

Por: Frank Espino / La Información.

Les juro que no había tenido en mis manos una obra literaria que me hiciera sentir parte de sus escritos. Almos Alcott, filósofo estadunidense expresó: “Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”. Pues cuando repasé página por página el libro del Dr. Eduardo Cordero: “Memorias de un médico del interior” tuve la sensación que uno siente cuando se mira en un espejo y ve reflejada su figura. Esto se debe a que nos coloca en unos planos yo diría tetradimensional: La niñez. La historias de escuelas. Lo familiar. Hasta llegar a la vida universitaria sumada a la profesional.

El Dr. Cordero recorre muy bien los pasajes de historias de su vida familiar, donde destaca las vivencias que eran propias de esa época, nos sitúa haciendo un paralelismo de ese momento histórico sobre todo los dominicanos de la tercera edad.
Describe las dificultades propias de esa década de los 60-70 donde el componente político, la represión, y la falta de una libertad plena impedía un desarrollo de ideas y superación personal.

Muy bien describe el autor las dificultades que impedía aspirar a una carrera de medicina en Santiago, misma que no inició hasta el 1974 la Universidad Católica Madre y Maestra, y no todos los aspirantes podían entrar por razones económicas y el cupo de los estudiantes, lo que obligaba trasladarse a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la Capital Dominicana, que pasaba su peor momento político económico y social.

Muchos datos de interés encontrará el autor que fue propio de esos momentos históricos que obligará a los lectores seguir hurgando sobre los mismos.

El Dr. Eduardo Cordero, nos hace reír con algunas anécdotas, que en determinado momentos vivió en carne propia.

Pero también nos hace reflexionar sobre las vicisitudes y precariedades que eran, son y seguirán siendo parte de los médicos pasantes en comunidades apartadas; donde todo falta y nada sobra. Miles de dificultades de: transporte, deficiencias eléctricas, agua, comida y comunidades cargadas de múltiples enfermedades.

Con mucho interés descubrirá el lector sus experiencias personales de su salud. Los múltiples tropiezos para llegar a una especialidad, donde la mayoría de los médicos dominicanos se ubicarán en este libro “Memorias de un Médico del interior”
No podemos definir esta obra como histórica, tampoco de ciencia ficción, pero si nos hace reconocer que recuerdos pasados, experiencias vividas son la magna expresión de un médico que le agradece a su familia, a su Alma Mater, a sus colegas pero sobre todo al sentido de su existencia profesional, sus pacientes.

“Memorias de un Médico del interior” del colega médico, de especialidad pediatra, Eduardo Cordero, usa un lenguaje llano, sencillo, de expresiones propias del dominicano lo que le da un sentido comprensible. Sus páginas nos impulsan seguir buscando anécdotas, recuerdos, historietas y ejemplos de un ser superado en todos los aspectos. Al final quiero impregnar las frases de Rubén Darío: “El libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento, y manantial del amor”

Felicidades y bienvenido al mundo de la literatura médica.

El autor es médico, escritor y profesor universitario

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