“¿A quien se le ocurre protestar defendiendo una supuesta nacionalidad dominicana con altoparlantes explotando los tímpanos amplificando canciones interpretadas en el dialecto haitiano creole? ¿Quienes fueron los que cometieron el grave error de protestar pidiendo una nacionalidad dominicana en un idioma foráneo y gritando arengas contra la nación a la que desean pertenecer?”

Carlos Benoit

Por Carlos Benoit.- El tema de las presiones tanto internas como externas en torno a la haitianización de República Dominicana como una de las estratégicas primeras etapas de la solapada fusión que se viene anunciando desde hace años, pero que aceleradamente se va ejecutando por diversas vías es mucho mas complejo que solo querer hablar o escribir sobre ello para estar montados en la moda de defender un nacionalismo en el que la mayoría ni cree.

Que a nadie se le ocurra pensar que la mayoría de pobres haitianos que desesperados por el hambre, la pobreza extrema y la desesperanza cruzan a diario de forma ilegal la frontera con nuestro país saben lo que están haciendo. No. Ellos, esas grandes mayorías que han servido para engrosar las arcas bancarias de grandes poderes de ambas naciones y el resto del mundo son utilizados por quienes se lucran de su desgracia, aquellos que desde el nacimiento de dicha nación caribeña han usado a esas grandes mayorías negras para la práctica de un grosero y asqueante esquema de neoesclavitud. Téngase bien presente que siempre fueron Francia y Canadá los principales auspiciadores del aislamiento haitiano. Ahora el pastel es mas jugoso y ha crecido de manera exponencial y, por lo tanto, hay otros poderosos protagonistas que desde hace décadas se han encargado de definir aquello que ellos mismos llaman “nuevo orden mundial” y no pretenden quedarse fuera del negocio que representa mantener a Haití por debajo del umbral de la peor pobreza.

Manifestantes

El pasado sábado el principal símbolo de la nacionalidad, de la Independencia y la dominicanidad fue el penoso escenario para uno de los mas deprimentes actos de provocación y burla que han sido organizados por una serie de grupos sediciosos organizados para ir allanando el camino hacia la fusión forzada de República Dominicana con Haití, los cuales han sido calificados como “los principales conspiradores contra la Patria” debido a su organizada agenda contra nuestra categoría de nación independiente. Entre estos llamados grupos conspirativos que dan la cara contra nuestra soberanía (ya que muchas otras células de distintos tamaños y composición operan en las sombras) se encuentran, Centro Bonó, Dominican@s por Derecho, Movimiento Reconoci.do, Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas y el Centro Cultural para el Desarrollo (Ceduca). También han sido identificados en estos fines el Movimiento Centro-Cultural de Trabajadores Haitianos (Mosctha) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Para que no quedase cabida a la menor duda de que los actos de provocación montados de forma inteligente y organizada eran “un franco desafío y una demostración de inequívoco apoyo y permisión de las autoridades dominicanas” se eligió el simbólico escenario de nada menos que El Altar de la Patria, frente a la Puerta del Conde, el mayor símbolo de la dominicanidad y la Independencia que tanta sangre y vidas de valientes dominicanos nos costó. Los organizadores dejaron mas que claro y mostraron las diversas documentaciones de las autoridades que están llamadas por Constitución a defender nuestra soberanía, pero que bañados en el maloliente fango de la traición pusieron en las manos de los invasores ilegales el escenario del Parque Independencia para que los mismos lo usaran como un sanitario donde depositar los desperdicios que expulsan sus vísceras indigestas por el odio genético y la envidia.

Roldán apoyando a los manifestantes.

Créanme que ninguna de estas manifestaciones de invasión y conspiración fusionistas son en ningún caso movimientos nacidos de manera espontánea, ni producto de la emoción momentánea. ¿Acaso creen ustedes que ha sido casual el cambio radical del comportamiento de los medios de comunicación y frentes periodísticos dominados por el gobierno de Danilo Medina en torno a la facilitación de la fusión que muchos creen algún día vendrá y pocos nos damos cuenta de que hace años ha estado ocurriendo bajo la protección de distintos disfraces? Muy por el contrario, dicho desinterés en defender nuestra dominicanidad y nuestro derecho a ser soberanos se comenzó a notar de forma radical a partir de septiembre de 2014, fecha que pudiera aparentar casual o fortuita, pero no lo es. Fue precisamente entonces cuando se materializó sospechosamente una reunión entre el Presidente Danilo Medina y el megamillonario empresario George Soros, quien ha declarado abiertamente que el interés de lo que él mismo llama “nuevo orden mundial” es que República Dominicana y Haití se conviertan en una sola nación.

Visto todo lo sospechoso de dicha reunión, sobre la que la Presidencia de República Dominicana jamás ha filtrado motivos ni detalles sobre lo realmente tratado ese día en Nueva York hay sectores de análisis y opinión aquí que han sugerido incluso que el comportamiento de ambos protagonistas a partir de dicha fecha ha sido una permisividad y patrocinio de las autoridades de Danilo Medina a la invasión que ya tiene incontables millones de haitianos indocumentados de este lado, cifra que se multiplica día a día ante la mirada indiferente de todos y multiplicación que se materializa en un 99%  dentro de los hospitales dominicanos, cuyas operaciones están cargadas al Presupuesto y el endeudamiento de los dominicanos. Una sospechosa multiplicación protagonizada por mujeres cuya fertilidad es indetenible e incomparable. Hay analistas que incluso han sugerido que las negociaciones de aquel fatídico día pudieron haber establecido garantías de que los grandes poderes de nuevo orden mundial no interferirían ante la flagrante corrupción y estafa contra el Estado que sigue protagonizando el gobierno dominicano junto a Odebrecht en Punta Catalina a cambio de permitir todo lo que los haitianos quieren hacer en y contra nuestro país, tal y como evidentemente viene aconteciendo.

Parece mentira que desde el exterior (y no desde dentro del país) algunos periodistas y politólogos nos hayan hecho notar que a lo largo de todos estos años de fusión que a ritmo acelerado lleva Danilo Medina el único político y funcionario de alto rango que ha permanecido incansable, indetenible y coherente en la defensa de la soberanía es el actual Alcalde de Santiago, Lic. Abel Martínez, quien es a su vez miembro del influyente Comité Político de Partido de la Liberación Dominicana. Los representantes de la oposición han dado completamente la espalda al delicado tema.

Pero a los conspiradores que fueron a protagonizar sus payasadas provocadoras ante el Altar de la Patria se les escapó un importante detalle, que ni las traicioneras palabras de periodistas que parecen no conocer el honor ni la vergüenza, como Marino Zapete (quien se atrevió incluso hasta a hablar de muerte) van a poder ocultar. ¿A quien se le ocurre protestar defendiendo una supuesta nacionalidad dominicana con altoparlantes explotando los tímpanos amplificando canciones interpretadas en el dialecto haitiano creole? ¿Quienes fueron los que cometieron el grave error de protestar pidiendo una nacionalidad dominicana en un idioma foráneo y gritando arengas contra la nación a la que desean pertenecer? ¿Podría alguien creer en que puede habitar un dejo o aliento de dominicanidad en los corazones de personas que llevan sus mujeres a mostrar los movimientos de sus traseros volteados con desprecio contra nuestro mas significativo símbolo patrio? Se les escapó esa… un dominicano jamás escenificaría ni teatralmente que está defecando ante la Puerta del Altar de la Patria, que simboliza justamente la nacionalidad a la que ellos aspiran.

Lo peor de todo. ¿Saben ustedes cual fue el papel de los agentes policiales y los militares enviados por el gobierno de Danilo Medina y el PLD? Mostrar sus armas largas para acorralar a los 25 valientes dominicanos que envueltos en banderas fueron a enfrentar tal acto en que haitianos actuando como poseídos por algún espíritu ante la protección de los militares dominicanos, cuyo Comandante en Jefe es el Presidente de la República se mancillaron nuestro principal símbolo patrio moviendo burlonamente sus traseros para mostrar el mas ácido desprecio ante la nación a la cual quieren pertenecer.

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