Frank Espino (Fuente Externa)

“Tú careces de lo que otros tienen, y éstos están faltos de lo que tú posees; de esta imperfección surge la sociedad” Christian F. Gellert.

Dr. Frank Espino / Lainformacion.com.do.

 
La Isla de Puerto Rico, ha sido a través de su historia  un punto deseado del Caribe.
Comenzó con el asentamiento del pueblo ostionoide en el archipiélago de Puerto Rico entre los años 3000 y 2000 a. C. Otras tribus, como la de los indios arahuaco y saladoide, poblaron la isla entre los años 430 a. C. y 1000 d. C.

En el segundo viaje,  Colon descubre a Puerto Rico, lo nombró “San Juan Bautista” en honor a Juan, Príncipe de Asturias, hijo de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Tomó posesión en nombre de la Corona de Castilla el 19 de noviembre de 1493 al desembarcar en la playa de la ciudad actual de Aguada.

Los indígenas llamaban a la isla Borikén que significa “la gran tierra del valiente y noble Señor”

La historia puertoriqueña es muy interesante,  pues a pesar de su tamaño, ha sido visualizada como un centro de control económico y geopolítico, iniciado en  España y seguido por Francia, Inglaterra, Irlanda, hasta finalmente los Estados Unidos.

El censo de 1765 encabezado por el general Alejandro O’Reilly mostró una población total de alrededor de 5.037 habitantes, el 11,2% eran esclavos -un porcentaje mucho menor al de otras colonias españolas en el Caribe-

La segunda mitad del siglo XIX está marcada por la lucha por la independencia de Puerto Rico. Un censo de 1860 muestra:  “una población de 583.308 habitantes, entre ellos 300.406 (51,5%) son europeos y 282.775 (48,5%) son personas de color (descendientes de esclavos africanos, mulatos y mestizos). El 83,7% de la población es analfabeta y vive en la pobreza, mientras que la agricultura, la principal fuente de ingresos de la isla, se ve obstaculizada por la falta de infraestructura de transporte, y herramientas y equipos adecuados. Añádase a esto los desastres naturales como los huracanes y las inundaciones”

Tras la ratificación del Tratado de París (1898), Puerto Rico quedó bajo control militar de Estados Unidos. Esta situación trajo consigo cambios significativos: el nombre de la isla fue cambiado a Porto Rico (sería cambiado de nuevo a Puerto Rico en 1932) y la moneda fue cambiada del peso puertorriqueño al dólar estadounidense.

Como sabemos el dominio de la Isla por parte de Estados ha sido en los últimos 60 años signo de progreso comercial, considerada en estos momentos el punto estratégico  más adelantado de las islas del Caribe. Pero también debemos admitir que estas “comodidades y adelantos” provocó un “descuido interno” en su economía propia, en su desarrollo personal, en incluso hasta pérdida de su identidad. Pues, como todo se recibe y llega de Estados Unidos, ¿para qué tener preocupación de buscarlo de otra forma?

Para finales de septiembre de 2017, Puerto Rico es impactado por el Huracán María. Considerado como el fenómeno natural  más destructivo en los últimos 100 años en dicha isla. Al extremo tal que al momento de escribir este artículo hay pueblos incomunicados, puentes rotos, sin electricidad, agua potable faltante.         Escases se alimentos. Crisis hospitalaria y de salud. La educación fue suspendida en algunos lugares por el deterioro de escuelas y dificultad de transporte. Salidas de ciudadanos sobre todo a Estados Unidos en busca de una mejor vida.

En conclusión: ¡Los puertorriqueños nunca estuvieron preparados para lo peor! Pocos conocían a sus vecinos.  Nunca fallaba la energía ¿para qué tener un generador eléctrico? Nunca faltaba el agua, no hacía importante la cisterna. La comunicación excelente, ¿para tener otra alternativa? Comida abundante  para qué guardarla? El transporte bien confortable. No preocupaba el caminar. ¡Hospitales bien equipados y personal preparado, nada faltaba, pero faltó y se necesitó!

¡Los pueblos aprenden con las desgracias! ¡Puerto Rico se supera, y se superará!  Pero los pondrá a pensar en alternativas presentes y futuras.

Este ejemplo quiero extrapolarlo a nuestra República Dominicana, con el siguiente refrán: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”

El autor es médico, escritor y profesor universitario
 

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