Concierto navideño en Sajoma

LAS ARANDELAS O LAS TARANTELAS

Muchos se preguntan el significado de “Las arandelas”, título tradicional que se repite en el estribillo del villancico dominicano por excelencia.

“A las arandelas” parece ser una corruptela de “A las tarantelas”. Arandelas no tiene acepciones relacionadas con la música: a) Pieza de metal perforada en el centro. b) Adorno del vestido femenino.

Tarantelas es un género folklórico italiano. Desde Nápoles, las alegres tarantelas saltaron al mundo al ser introducidas en la ópera por genios como Chopin, Tchaikovski, Schubert, Liszt, Rossini y Rajmáninov.

Tenemos claro que todo el mundo seguirá diciendo “A las arandelas” aunque no tenga sentido, pues se trata de una tradición de más de un siglo, esculpida en el corazón de la alegría navideña del dominicano, pero conviene conocer varios datos.

El villancico dominicano tiene dos partes de diferentes épocas y compositores. La más antigua es el estribillo “A las arandelas”, de origen, autoría y fecha desconocidos.

Las cuartetas fueron escritas en Santiago por el gran poeta popular dominicano Juan Antonio Alix el 16 de noviembre de 1908, a petición del padre Manuel de Jesús González, párroco de La Altagracia.

El sacerdote quería crear un villancico dominicano para sustituir a los españoles, que reflejaban vivencias muy diferentes a las de nuestro pueblo.

Es la única obra de Alix escrita en cuartetas y en versos exasilábicos, para adaptarlos a la música del villancico. Todo el resto de la extensa obra del “Cantor del Yaque” está escrita en octosílabos. Es también la única con rima asonante.

Curiosamente, nadie canta las mejores estrofas de las letras de Alix en “Las arandelas”, mientras que les han introducido otras de cuestionada calidad.

Estas son las letras que escribió Alix, incluyendo la introducción y el título que él le puso: “Cánticos”:

Cánticos

Para los aguinaldos de las próximas pascuas de navidad
Al Pbro. Don M. De J. González, cura de la parroquia de la Altagracia de esta ciudad.

Alabemos todos.
Al Niño Jesús
Que nació en Belén
Y murió en la cruz.

También alabemos
Con suma alegría
A sus santos padres
San José y María.

Después de alabar
Al rey de los cielos,
Con los de esta casa
Nos entenderemos.

Y les cantaremos
De Dios con la gracia,
Deseando a todos
Muy felices pascuas.

Y un año feliz
Con prosperidad,
Salud y dinero
Y felicidad.

Que el Niño Jesús
Muy a bien lo tenga
Librarlos a todos
De las malas lenguas.

Que los libre el Niño
De los envidiosos
Que hacen mala sangre
Y viven rabiosos.

Y los libre el cielo
De un vecino malo
Que es mucho peor
Que un incendio al lado.

Señores: Silencio,
Que el sonido empieza,
De plato y cubiertos
Y arreglos de mesa.

Por el agujero
De la cerradura
Ya se siente el bajo
A fritanga pura.

Y allí en la cocina,
Ruido de sartenes
Que sacan del horno
Pavos y pasteles.

Pues según señales,
Esa gente buena
Trata de obsequiarnos
Con tamaña cena.

Así pues, señores,
Los dueños de casa
Abran ya sus puertas
Que el tiempo se pasa.

Y al entrar, señores,
Mucha precaución
Con los que se meten
Sin invitación.

En los aguinaldos,
Los pulpos nombrados
Se sientan primero
Que los invitados.

Y al ir a la mesa
Los primeros son
En comer de todo
Con mucha ambición.

Y son los primeros
En damas sacar
Y hasta los registros
Los suelen bailar.

Entremos, señores
A esta honrada casa
Saludando a todos
Y dando las gracias.

Y después de entrar,
Esa gente buena
Que no tarde mucho
En poner la cena.

Así pues, señores,
Sin más dilación
Entremos cantando
“Arandelas son”.

Juan Antonio Alix
Santiago, noviembre 16, 1908

La última estrofa muestra que el estribillo “a las arandelas” ya se cantaba cuando el padre González le pidió a Alix que pusiera su ingenio y su gracia para dominicanizar y popularizar este villancico que, siglo y pico después, seguimos cantando.

*Tomado del Facebook Municipios al Día / visto en el Muro del profesor Patricio García

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