Fotografía real de Juan Pablo Duarte

La inmortalidad de Juan Pablo Duarte, guía y soporte del movimiento patriótico que fundó a República Dominicana, tras liberar al territorio del yugo haitiano que dominó esta parte de la isla por 22 años, se consagra en el corazón de los buenos dominicanos.

Ayer se celebró el 205 aniversario del nacimiento del Padre de la Patria, fecha aprovechada para desarrollar actividades que alimentan el amor patrio, porque se enhestó la Bandera dominicana y se entonaron las notas del Himno Nacional.

Despertaron las fibras del patriotismo y el lienzo tricolor mostró el orgullo de la dominicanidad, y el canto patrio impregnó la identidad en los corazones de los dominicanos.

Honrar a Duarte es un deber patriótico, porque a él se debe lo que es República Dominicana, ya que con sus ideas revolucionarias trazó el camino para labrar la dominicanidad.

En esta ocasión, a 205 años del natalicio de Juan Pablo Duarte, es propicio estudiar su pensamiento para comprenderlo, asimilarlo e interpretarlo para tomar consciencia sobre los retos que se tienen por delante para concluir su proyecto de nación, porque aún la Independencia está inconclusa.

Combatir con firmeza a los enemigos externos e internos de la nación es una forma de rendirle tributo a la figura de Juan Pablo Duarte, porque él amó la independencia.

Asumir tareas patrióticas contra la corrupción es un compromiso sagrado, debido a que Duarte basó su vida y su ideología en principios éticos, valores morales e integridad.

Edificar un estado de derechos sustentado en justicia social, equidad, solidaridad, vocación de servicio y el humanismo es otro deber, porque por eso  luchó el Padre de la Patria.

Aunar todos los esfuerzos por la libertad y la democracia plena convoca al pueblo a continuar por el sendero en procura de la liberación y el bienestar de la colectividad.

“Dios, Patria y Libertad”, ese lema trinitario debe nutrir el espíritu de la dominicanidad, ya que es parte del pensamiento duartiano, el cual perdura como luz que ilumina a quienes anhelan una nación soberana, puesto que hoy día la geopolítica es intervenida por fuerzas foráneas, cuyo proceso se refleja en la economía, la política y la cultura.

Enaltecer la figura de Juan Pablo Duarte fortalece la identidad nacional, porque él es la expresión máxima de la dominicanidad.

Fuente: Lainformacion.com.do

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