Por: Augusto Bravo Mena
Santo Domingo, R.D.-Opacado en el discurrir del tiempo por los actos conmemorativos de nuestra Independencia Nacional, hecho histórico que sin duda alguna se constituye en el acontecimiento más impactante en nuestra historia republicana, el nombre de María Trinidad Sánchez pasa desapercibido en medio de unas festividades patrias diluida por una rutina que a unos pocos les importa la necesidad de crear conciencia para que las generaciones futuras valoren la importancia de preservar la soberanía nacional por la cual ella, heroína olvidada, luchó juntamente con Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y el Grupo de Los Trinitarios.

Su nombre subyace más al fondo de aquella lapidaria frase de “Oh América infeliz, que sólo te acuerdas de tus grandes hijos cuando son tus grandes muertos”, atribuida a Don Federico Henríquez y Carvajal, pues como paradojas de la vida, ella es precisamente la heroína olvidada después de muerte.

Y es que años tras años, cada 27 de febrero y durante 173 de los 174 años de nuestra Independencia Nacional, aquella mujer que junto a Concepción Bona confeccionó con sus manos la primera Bandera Nacional, sigue siendo la heroína olvidada.

Aunque ciertamente una de las 32 provincias de República Dominicana lleva por nombre María Trinidad Sánchez en su honor, no es justo que hoy por hoy las nuevas generaciones desconozcan que ella, heroína olvidada, fue una fiel seguidora del pensamiento y acción de Duarte y que se integró de manera activa a colaborar en el proceso que la noche del 27 de febrero de 1844 posibilitó nuestra Independencia Nacional.

Esta activista dominicana de la Independencia Nacional, nacida un 16 de junio de 1794, era hija de Isidora Ramona y de Fernando Raimundo Sánchez, y tía del patricio Francisco del Rosario Sánchez, pero a lo largo de los años, sigue siendo la heroína olvidada.

Si bien es cierto que transportar pólvora y preparar cartuchos en los días en que se gestaba el proceso independentista y la confección de nuestra Bandera Nacional junto a Concepción Bona constituyen aportes concretos de María Trinidad Sánchez a nuestra vida republicana hace ya 174 años, no es menos verdad que ella, es la heroína olvidada que quien debemos valorar su legado moral de haberse negado “obstinadamente” a salvar su vida antes que confesar y delatar al grupo de patriotas entre los que se encontraba su sobrino Francisco del Rosario Sánchez que llevaban a cabo un movimiento conspirativo contra los desmanes del funesto Pedro Santana en el Poder.

A tan sólo un año de la Independencia Nacional, el 27 de febrero de 1845, el pueblo dominicano hoy por hoy tal vez ignora, ha olvidado o no sabía que María Trinidad Sánchez fue un bastión de moralidad a quien en pleno interrogatorio se le ofrendó salvar su vida a cambio denunciar a sus compañeros de conjura y en cambio prefirió el fusilamiento antes que sucumbir a sus principios y convicción de patriota a carta cabal.

Este 27 de febrero de 2018 se cumplen 173 años de aquella gesta de grandeza moral de una heroína tal vez opacada por el proceso mismo de la celebración de nuestra Independencia Nacional, pero en cuyo ejemplo no debemos olvidar que en medio del barullo humano hay que hacer conciencia patria para que no nos quepa como traje a la medida aquella frase que alguna vez tomó de Cicerón el periodista, político y estadista Nicolás Avellaneda: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.

El Autor tiene un Doctorado en Historia de América, por la Atlantic International University (AIU). Formación de Cuarto Nivel con Maestría en Diplomacia y Relaciones Internacionales y Licenciatura en Ciencias Políticas (politólogo) Mención Estudios socio-económicos, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Tomado del periódico Listín Diario

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