El pueblo dominicano rinde hoy tributo al inmenso legado de Francisco del Rosario Sánchez, Padre de la Patria, héroe de la Independencia y mártir de la Restauración, en el 201 aniversario de su natalicio.

Francisco del Rosario Sánchez (9 de marzo de 1817-4 de julio de 1861),

Francisco  del Rosario Sánchez, el libertador martirizado.

Este viernes 9 de marzo la nación conmemora los 201 años del natalicio de Francisco del Rosario Sánchez, uno de los tres grandes héroes de la independencia de la República Dominicana.

Sánchez concretó el ideal separatista, fraguado por Juan Pablo Duarte, quien lo conquistó para la causa, a la que también sumó a Matías Ramón Mella y a otros jóvenes en la primera mitad del siglo XIX, cuando la parte Este de la isla de Santo Domingo se mantenía bajo el dominio del gobierno haitiano, que la había ocupado en febrero de 1822, al mando de Jean Pierre Boyer, respaldado por un ejército.

En 1843, el patricio Juan Pablo Duarte se exilió por temor a ser apresado y Sánchez asumió la dirección del movimiento independentista. Entonces presidió las reuniones de La Trinitaria y amplió contactos con representantes de sectores importantes de la ciudad, con la colaboración de Mella.

El 2 de agosto de 1843 se difundió la noticia de que Sánchez había muerto de una contagiosa enfermedad. Su ataúd fue enterrado en el cementerio anexo a la Iglesia del Carmen y de esa forma fue evadida la persecución en su contra iniciada por Charles Herard y los reformistas haitianos.

Aunque se le ha atribuido a Tomás Bobadilla la redacción del Manifiesto del 16 de enero de 1844, atendiendo a un reclamo suyo hecho en medio de una disputa con el presidente Pedro Santana, Manuel Dolores Galván, un testigo de entonces que fue secretario de Sánchez, aseguró que este prócer fue el autor del documento, quien lo produjo únicamente con la ayuda de Mella.

En el mencionado manifiesto de los trinitarios y aliados invitaban a la población a rebelarse contra los haitianos, después de detallar los agravios padecidos por la sociedad durante dos décadas de dominación extranjera.

Firmeza del héroe
Por el activo y determinante papel desempeñado en momentos cardinales, la historia le ha reservado a Sánchez un sitial cimero. Aunque no formó parte del grupo fundador de La Trinitaria, fue un compañero de lucha esforzado y confiable de Duarte y se convirtió en jefe militar y político del movimiento separatista.

Sánchez leyó la proclama que declaró el nacimiento de la República Dominicana la noche el 27 de febrero de 1844, en la Puerta del Conde, y posteriormente presidió por poco tiempo el gobierno provisional, hasta que fue desplazado por Tomás Bobadilla.

Con claras palabras, Sánchez proclamó la independencia: “¡Separación, Dios, patria y libertad, República Dominicana!”. Alzó la nueva bandera y ordenó el toque de una diana.

En su obra “Antes y después del 27 de febrero”, el historiador Roberto Cassá sostiene que se han expresado dudas en cuanto a la jefatura de Sánchez a causa de la participación de Bobadilla.

“Sin embargo, algunos sobrevivientes en la década de 1890 fueron categóricos en cuanto a que el jefe único del golpe que puso fin al dominio haitiano fue Sánchez”, agrega el autor.

José Pérez, uno de los testigos de la época mencionado por Cassá, aseguró que tras la salida al exilio de Duarte y los otros dos compañeros, quedó Sánchez como jefe, “por lo que le correspondió comandar las operaciones en la Puerta del Conde y todo lo que se hizo después hasta la capitulación de los haitianos”.

Luego de proclamada la separación, en la madrugada del 28 de febrero fue integrada la Junta Gubernativa, con carácter provisional. Sánchez ocupó la presidencia, pero a las 24 horas le cedió la posición a Bobadilla, valorado por su prestigio y experiencia. No obstante, la primera junta encabezada por Sánchez estuvo integrada además por Manuel Jimenes, Joaquín Puello, Wenceslao de la Conca y Mella, a los que se sumaron Bobadilla, José María Caminero y Remigio del Castillo, conservadores.

Posteriormente, Pedro Santana, quien desplazó a Bobadilla como jefe de la Junta Gubernativa, declaró traidores e infieles a la patria y desterró a Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y a Ramón Mella. Lo mismo ocurrió con los comandantes Pedro Pina, Gregorio del Valle y Juan Jiménez, el capitán J. J. Illas y Juan Isidro Pérez, según la resolución de la Junta Central Gubernativa del 22 de agosto de 1844.

Duarte, Pina, Mella, Vicente Celestino Duarte, su hijo Enrique, J. Illas y Juan Isidro Pérez, entre otros, fueron declarados traidores a la Patria y desterrados a perpetuidad el 22 de agosto de 1844.

Duarte arribó al puerto de Hamburgo junto a Juan Isidro Pérez y los hermanos Richiez. Sánchez, Mella, Pina e Illas fueron desterrados a Inglaterra en el bergantín mercante inglés Capricorn, que zozobró en las costas de Irlanda, en octubre del 1844. Sánchez se radicó luego en Curacao y Mella se fue a Puerto Rico, en enero de 1845.

Con la amnistía dispuesta por el presidente Manuel Jimenes, Sánchez pudo regresar al país el 8 de noviembre del 1848, en la goleta de guerra 27 de Febrero, bajo el mando de Juan Alejandro Acosta y en la siguiente década desempeñó diversos cargos públicos.

Tomado de DiarioaDiario.com

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