Frank Espino

“El que no es bello a lo veinte, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca será ni bello, ni fuerte, ni rico, ni sabio” George Herbert.

“Cada edad tiene su encanto”. Esta es una expresión que siempre la escuchamos. Pero cuando se trata de trabajo esta no se aplica, sobre todo en nuestro país. Salvo algunas profesiones como la medicina, derecho, ingeniería, arquitectura, por mencionar algunas de las tradicionales, cuando una persona llega a los cuarenta años, o sobrepasa a esta, el ser contratado; o solicitado para laborar se torna dificultoso. ¡Si es de sexo femenino, peor todavía!. A nuestro entender, la experiencia laboral tiene valor; al contrario de los que muchos opinan.

¡República Dominicana, es un país joven! El promedio de edad, oscila en los 23 años aproximadamente. Lo que facilita la selección de profesionales de diversas categorías, que va desde los 23 a 27, y con maestría a los treinta años. Pero no estamos pensando, que podría suceder, cuando este acúmulo de seleccionados empleados aumente una década. ¿Los vamos a despedir de los trabajos? ¿Les vamos a abandonar después de haberles extraído su potencial de juventud?
¿Qué vamos a hacer de su experiencia?

Si nos damos cuenta, a la edad de 40, promedio de 45 años, ya se ha formado una familia. Los hijos o están en proceso educativo superior o al final. Por ende, en nuestro medio social, se produce en una familia promedio cierta inestabilidad económica en la generalidad de los casos.

Debemos comenzar a estudiar a fondo, ¿qué nos espera después de los cuarenta? ¿Cuál va ser nuestro desempeño? ¿Estarán tan preparados que las empresas opten por contratarlos? ¿Cuál va a ser la capacidad intelectual y física requerida después de llegada la edad de los cuarenta? ¿Quiénes serán más solicitados como fuerza laboral, los hombres o las mujeres?

La sumatoria de esto se agrega, que en ocasiones ya se está produciendo a esa edad, el “Síndrome de nido vacío”, es decir, los hijos e hijas, se han ido de la vivienda, por conveniencia propia, preparación profesional o porque han formado parejas.

Si los despiden o no los aceptan los contratantes laborales porque han pasado de los cuarenta, va a provocar una depresión colectiva, lo que se refleja en países europeos, donde el suicidio, se convierte en una noticia cotidiana.

Los psicólogos, especialistas en gestión humana, psiquiatras, las escuelas de formación de recursos humanos, deberían establecer estrategias, para pensar en los que llegan o sobre pasan de los cuarenta, y su función laboral.

El autor es médico, escritor y profesor universitario.

Fuente: LaInformacion.com.do

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