El adormecimiento anestésico a que ha sido sometido el pueblo dominicano parece que no tiene límites y cada semana se descubre un nuevo abuso sin que la gran mayoría se dé ni por enterada, aún los perjudicados directamente. Parece que hemos perdido la capacidad de asombrarnos.

Desde el sábado asistimos a un atropello colectivo, después que el juez presidente de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, Jorge Luis Pérez,  evacuó –vale el verbo- una sentencia que “suspende provisionalmente la transmisión de los partidos de Beisbol Profesional de Grandes Ligas (MLB), que sean televisados o transmitidos o retransmitidos en la República Dominicana por Altice, CDN, CDN Radio y CDN Sports Max, hasta tanto la tercera sala del juzgado decida la demanda sometida por la Corporación de Televisión  y Microonda Rafa C.por A. (Telemicro) el 11 de abril del 2018”.

Así de un solo mazazo se privó a los dominicanos y dominicanas de una de sus entretenimientos preferidos en la televisión comercial, y no por algunos días, porque una demanda de esa naturaleza se toma meses y años en los “diligentes” tribunales nacionales. La consulta a destacados juristas indica que el juez se ha excedido abusiva y penosamente.  El impetrante escogió la vía del referimiento,  que sólo es válida en casos de urgencia, para proteger derechos que no puedan recuperarse.

El caso se resume en que la MLB rompió el contrato que tenía Telemicro para transmitir  un juego por día, alegando enormes atrasos de pago,  a pesar de reiterados esfuerzos de cobro, tras lo cual firmó otro contrato con Altice, la que a su vez subcontrató la CDN para un juego diario, y colocó un paquete especial en su propio servicio de telecable ofertando una decena de juegos por día, como venía haciendo por años.

Es válido que si la empresa local se sintió perjudicada, apele  a un tribunal y si allí se la da razón, entonces tendría derecho a demandar una reparación de la MLB, Pero la suspensión total de las transmisiones del beisbol no protege ningún derecho y en cambio perjudica el de decenas y probablemente cientos de miles de radioyentes y televidentes.

El exceso es mayor si se toma en cuenta que Telemicro sólo contrataba la transmisión de un juego por día, y que los paquetes de juegos, ahora también suspendidos, es una contratación separada que pagan varias empresas de telecable. Muchos aficionados pagan por adelantado los seis meses de la temporada, aprovechando ofertas más baratas que la mensualidad. Ahora mismo están lesionados  al no poder recibir el servicio contratado.

Es realmente inconcebible que un juez pueda tomar una decisión de esa magnitud, innecesaria porque en caso de ganancia del demandante su única reparación tendría que ser económica. No podrá transmitir los juegos que hayan pasado, en meses o años. A lo más que podría haberse  llegado sería a congelar el pago de Altice a la MLB hasta una decisión judicial definitiva.

Se impone preguntar  quién defiende el interés público,  por qué razón hay tanto silencio, incluyendo el de la inmensa legión de los comentaristas deportivos y sus asociaciones, y cómo es posible que una disputa empresarial, que eso es, prive a gran parte de la población dominicana del acceso a su mayor entretenimiento.

Por lo menos yo apelé a Proconsumidor para que ejerza la responsabilidad  que le otorga la Ley 358 de Protección del Consumidor o Usuario, cuyo artículo 22 la faculta “para representar los intereses de la población consumidora ante toda clase de autoridad u organismo público o privado, mediante el ejercicio de las acciones, recursos, trámites o gestiones que sean requeridos”.

Por demás, el artículo 474 del Código de Procedimiento Civil proclama que “Una parte perjudicada en sus derechos por una sentencia en la que ni ella ni las personas que ella represente, hayan sido citadas, puede deducir tercería contra dicha sentencia”. ¿Se animará Proconsumidor, o algún jurista a defender el interés colectivo?

Por Juan Bolívar Díaz / Juanbolivardiaz.com

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