Centro León en Santiago

La cultura es clave para el desarrollo de las sociedades y el crecimiento del ser humano, por tanto, el Estado debe ejecutar programas sustentados en políticas  culturales que permitan explorar el talento, creatividad e inspiración del hombre y la mujer.

Es imprescindible especializar recursos económicos, instalar estructuras e infraestructuras confortables, formar a docentes e incentivar a los artistas para que produzcan música, arte, teatro, poesía y literatura, en busca de la preservación de las tradiciones, porque de ese modo se consolida la identidad. Se requieren espacios aptos y propiciar un ambiente saludable para que los gestores culturales despierten sus venas creativas, porque es vital producir arte y cultura que expresen el sentimiento de la gente.

Para el ser humano desarrollar su intelecto, cultivar el espíritu, alcanzar la civilidad y evolucionar, necesita cultura, porque auspicia su transformación y sentido metódico de la vida.

Decepciona que a Santiago, segunda ciudad en importancia del país, no se le preste la atención que amerita, debido a que los artistas no disponen de centros modernos para mostrar sus inquietudes que garanticen condiciones y libertad en procura de exponer su talento en múltiples escenarios.

Preocupa que las edificaciones públicas donde funcionan las instituciones culturales se estén cayendo a pedazos, sin que las autoridades muestren interés por restaurarlas en aras  de proyectar todas las manifestaciones culturales.

Los edificios donde operan el Centro de la Cultura, el Palacio Consistorial y el Gran Teatro del Cibao están en completo estado de deterioro; se teme incluso que colapsen.

Es preciso que los poderes Ejecutivo y Congresual  aúnen esfuerzos, a fin de recuperar, acondicionar y modernizar las estructuras físicas, incluir en el presupuesto fondos para  la cultura y definan proyectos educativos con el propósito de adiestrar a maestros que se encarguen de instruir a docentes que forjarán a quienes tengan vocación artística.

Santiago amerita de  un plan cultural acorde con las potencialidades disponibles  y en correspondencia con los aportes que hacen los sectores productivos al Producto Interno Bruto. Hay que descentralizar al Ministerio de Cultura y destinar más recursos para la Ciudad Corazón para evitar la parálisis cultural.

Manos a la obra, entonces, por la cultura en el Primer Santiago de América.

 

Fuente: LA INFORMACION

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