Jin Akiyama

Jin Akiyama afirma que las economías de los países, cuya población tiene un buen nivel de matemáticas, se enriquecen; insta a RD a invertir en ciencias.

Más de una generación de niños y jóvenes japoneses creció viéndole en la televisora estatal de su país resolver de manera divertida y entretenida los más difíciles problemas matemáticos, a quienes les contagió su amor por el llamado lenguaje de la ciencia.

A pesar de ser toda una celebridad en Japón, Asia y Europa y ser miembro de la prestigiosa Academia de Ciencias Europea, el doctor Jin Akiyama conserva la suficiente humildad como para compartir su vasto conocimiento en el campo de las matemáticas con estudiantes criollos, con quienes ha entablado una estrecha relación desde el año pasado, a través de la Embajada nipona, que ha puesto en ejecución un programa de cooperación junto a cuatro universidades nacionales con el objetivo de mejorar la enseñanza de la asignatura más temida por los dominicanos y en la que obtienen los peores resultados.

Tras 25 años ininterrumpidos en la pantalla chica, el “mate-mago”, como le saludan cada vez que se pasea por el metro, la pescadería o el mercado, explica que lo esencial para el aprendizaje de las matemáticas es enseñar los conceptos básicos de aritmética con métodos entretenidos que hagan que el estudiante llegue a considerarla divertida, y al mismo tiempo, enseñarles su utilidad para resolver problemas de la vida diaria.

“En esos programas lo que yo enfatizaba constantemente eran dos cosas: primero, que las matemáticas si uno se dedica y pone todo el esfuerzo para estudiar, sin falla va a poder entender (…) y lo segundo, es que las matemáticas se aplican en todo, tienen una aplicación sumamente amplia en la vida cotidiana, ya sea en la construcción de un avión, en la producción de medicamentos, en la producción de aparatos médicos, en todo se aplica, y gracias a eso muchos espectadores, muchos niños, jóvenes me comentaban que gracias a mi programa su sueño era ser matemáticos en el futuro”.

En las aulas, busca emocionar a sus estudiantes con herramientas innovadoras o módulos, muchos de los cuales, desde el año pasado se exhiben en el llamado Museo Akiyama de las Matemáticas, creado por la Embajada en el Centro Cultural de las Telecomunicaciones.

Matemáticas y béisbol

El también vicerrector de la Universidad de Ciencias de Tokio, explica que para amar las matemáticas es preciso entenderlas. “Por ejemplo, aquí a los niños les encanta el béisbol y cuando ellos aprenden a jugar y ven que pueden mejorar quieren practicar más, entonces se vuelven mucho mejores peloteros y se crea ese círculo positivo, que una vez el niño aprende cómo mejorar en la pelota, él sigue practicando, sigue practicando y así se vuelve mucho mejor. Entonces, justamente eso sucede también en las matemáticas, en el fútbol, en el béisbol. Lo más importante es que el niño entienda y comprenda el concepto, y lo segundo, es hacerle entender que las matemáticas son la base de todo, sin matemáticas no hay nada, ya sea en la educación, en la salud, en la agricultura, las matemáticas son primordiales para uno poder tomar decisiones para cualquier cosa”, explica el experto durante una entrevista concedida a elCaribe.

Dice que los niños japoneses y dominicanos comparten la afición por la pelota, aunque hay un punto que les hace diferentes: “a la mayoría de los niños en Japón les gusta las matemáticas”.

Educación y desarrollo

Según Akiyama existe una estrecha relación entre el desarrollo de un país y el nivel de conocimiento de matemáticas que tienen sus habitantes.

No en vano, esta potencia mundial gradúa cada año 200 doctores en matemáticas, mientras que en la República Dominicana apenas hay dos doctores en esa disciplina, según datos aportados por el viceministro de Educación Superior, Plácido Gómez.

“Existe una relación directa entre la capacidad de las personas en matemáticas y el desarrollo de un país. Por ejemplo, cuando la población de un país tiene un elevado nivel de matemáticas la economía de ese país progresa, el país también se enriquece”, sentencia.

Explica que al igual que la República Dominicana, Japón es un país insular, con escasos recursos naturales, expuesto a tormentas, huracanes y terremotos, que ha apostado a la industrialización y la educación de sus habitantes para impulsar su economía.

“En Japón se dice que para construir un país hay que primero comenzar a educar al pueblo, a las personas, todo empieza por los valores humanos y por ejemplo, para uno poder forjar a las personas es primordial las matemáticas y las ciencias, o sea tienen que estudiar estas materias o asignaturas”.

Insiste en que las matemáticas son la base del resto de las disciplinas, con lo cual se hace necesario que el país fortalezca todo lo relacionado con las ciencias. “Quizás tome diez, veinte años lograr una avance visible, pero lo importante es no darse por vencido, continuar con ese esfuerzo de fortalecer las ciencias.

Preparó libros de texto en base a realidad de RD

En su segundo viaje, Akiyama se ha propuesto firmar convenios además de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) con las universidades Autónoma de Santo Domingo (UASD) y Pedro Henríquez Ureña (Unphu) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec). Durante una cena ofrecida en la casa del embajador Hiroyuki Makiuchi, el matemático dijo que ha preparado libros de texto acordes con la realidad local, los cuales están basados en los resultados de una investigación realizada en el país por voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

Las cifras

200
Japón gradúa 200 doctores en matemáticas todos los años, mientras que en el país sólo hay dos doctores.
20
La Meescyt prepara un programa de doctorado que iniciaría en marzo con la meta de formar 20 doctores.

Fuente: ElCaribe.com.do.

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