En principio los fanáticos extrañaban los cuadrangulares en el presente Torneo de Béisbol Otoño-Invernal.

Y ciertamente, no era para menos, pues se trata de un certamen en donde el pitcheo ha impuesto ley prácticamente desde el inicio del campeonato.

Además, para esos días, corrió un rumor, en el sentido de  que la bola era “menos viva” que en temporadas anteriores y que ese era un elemento que también puede haber influido a ese respecto.

En días recientes, aunque no en  grandes cantidades, esos batazos de largo metraje han estado apareciendo. E incluso, se producen en momentos cruciales, decisivos  del juego, lo que le ha dado más dramatismo a las decisiones de uno u otros partidos.

El más reciente de ellos se produjo el pasado domingo, en el partido entre Toros del Este y Estrellas Orientales, en el estadio Tetelo Vargas, de San Pedro de Macorís.

Las Estrellas perdían el partido 3-1 a la altura del noveno episodio cuando, Junior Lake, conectó tremendo cuadrangular entre los prados izquierdo y central, para dejar en el terreno a los Toros y dar la victoria a los verdes con marcador de 4-3.

Previamente, ese mismo día, en el Quisqueya-Juan Marichal, Hanley Ramírez había igualado el partido entre su equipo, Tigres del Licey y las Aguilas Cibaeñas, tras despachar en la parte baja del tercer episodio otro vuelacercas que remolcó tres carreras.

Además, cabe recordar aquel  dramático jonrón  del cubano Guillermo Heredia, en el Estadio Cibao el pasado 21 de noviembre que dio el triunfo 6-5 a las Aguilas Cibaeñas sobre las Estrellas Orientales para, igualmente, dejar en el terreno al conjunto del Este.

En la ocasión,cuando las Aguilas perdían 5-4, ese tablazo de Heredia frenó una racha negativa de cinco derrotas consecutivas que llevaba el conjunto local, lo que produjo un júbilo y emociones extraodinarios en la fanaticada cibaeña.

Como se observan,no han sido tan abundantes los cuadrangulares, de hecho, el líder en estos momentos lo es el propio Lake, con apenas cuatro,empero sí, en la mayoría de los casos, han sido determinantes para dar el triunfo al equipo de que se trate.

Estos episodios, producto de esos “bambinazos” han hecho vivir momentos de impactos emocionales extremos a los aficionados, sin importar el estadio en donde se produzcan.

Y es que, el jonrón es la máxima expresión de emoción dentro del béisbol, suele llevar al fanático a una especie  climax traducido al   ámbito beisbolero. Sobre todo, cuando se produce en un instante decisivo. Es, precisamente, lo que ha acontecido en estos días, para lógicamente beneficio del  certamen,pues ello crea un mayor entusiasmo e interés por el juego. Ojalá y esta inclinación pueda mantenerse. Ya veremos.

Domingo Hernández | La Información.

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