La Casita del Parque, San José de las Matas SAJOMA.
(Foto Tomada del Muro de Tony Santiago)

Los cristianos consagran el 24 de diciembre en la celebración de Nochebuena, previo a la conmemoración del “Día de Navidad”, para recordar el nacimiento de Jesucristo, hijo de Dios que ofrendó su vida por la redención de la humanidad.

Hoy es Nochebuena y mañana será Navidad, época del año para perdonar, amar y reflexionar; también es propicio enarbolar solidaridad, fraternidad y sentimientos nobles en busca de justicia y libertad.

Jesús predicó con el alma y sus mensajes se basaron en una misión especial por la construcción de un mundo justo y humano, por eso lo mataron quienes sembraron odio, destrucción, maldad, crueldad e injusticia.

Nochebuena y Navidad unen a las familias en armonía, alegría y felicidad; sin embargo, es oportuno concentrarse en la meditación para autoexaminarse en procura de  pasar revista al comportamiento, porque es la forma de determinar si se actúa en consonancia con los principios y valores cristianos.

Es propicio descubrir errores, faltas y prácticas indebidas, a fin de adquirir conciencia de la necesidad de erradicar las conductas equivocadas y transformarse en hombres y mujeres que amen a sus semejantes como a sí mismos.

Asumir un ejercicio reflexivo es clave para determinar si se cultiva el perdón, y si se actúa en base a la verdad y razón, con el objetivo de excluir todo lo negativo del interior para redimirse y convertirse en seres humanos íntegros.

Navidad es una etapa excelente para pensar y rectificar, lo que implica dar una mirada a la existencia y trayectoria de Jesucristo, porque en sus palabras y las prédicas están  las enseñanzas que forman y educan al hombre y a  la mujer en virtudes para ser entes de bien.

Cierto, hoy se celebra con lluvia de felicitaciones, se goza, se disfruta y se brinda por la prosperidad; no obstante, es vital dedicar espacio y tiempo a la reflexión con el propósito de detectar las acciones que distancian a la población de la bienaventuranza.

Muchas familias tendrán abundancia y otras, en cambio, se desenvolverán entre precariedades y estrecheces, debido a la injusta distribución de las riquezas que se producen en el universo; ese es un pecado mortal de quienes usan el poder para concentrar la mayor cantidad de bienes, por tanto, deben pedir perdón y modificar ese modelo en interés de garantizar equidad, justicia e igualdad.

Navidad, así se observa desde su origen y costumbre, es tiempo de amor, unión y celebración, pero también de reflexión para comprender e interpretar las situaciones complicadas y difíciles, ya que es la forma de subsanar al mal y alcanzar la gloria.

Un gran reto es guiarse con comedimiento para evitar los excesos, y de ese modo prevenir accidentes trágicos en las carreteras, intoxicaciones por consumo de alcohol, confrontaciones violentas y otras prácticas que ocasionan dolor, luto y tristeza.

Es indispensable entender que la vida no termina hoy, lo que implica comportarse con sensatez y madurez por la preservación de la existencia en paz espiritual, ya que es la esencia de la felicidad.

¡Congratulaciones y felicidades en Nochebuena y Navidad!

 

Fuente: La Informacion Digital

 

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