Caricatura de José Mercader

Concluye el año 2018; comienza el 2019. Finalizan 12 meses de altas y bajas, por tanto, es importante reflexionar y evaluar con sentido crítico y autocrítico el comportamiento de la sociedad y la conducta ciudadana, porque es la fórmula idónea para establecer los aspectos positivos y los negativos.

Es una oportunidad para detectar las debilidades, errores y desaciertos que obstruyeron el desarrollo de la agenda nacional y personal en busca de metas programadas; este ejercicio es determinante para rectificar en aras de reorientar el accionar con el objetivo de contribuir con la construcción de una mejor nación, y por la felicidad de la población.

Asumir con optimismo los retos para que en el año 2019 se mejoren las condiciones de vida de los dominicanos, y que quienes controlan el poder ejecuten políticas que impulsen un real crecimiento de la economía y que garanticen el bienestar de la colectividad; eso será posible si las riquezas y bienes se distribuyen con justedad, equilibrio y equidad.

Identificar las oportunidades, fortalezas, debilidades y las amenazas es clave para elaborar un diagnóstico de la realidad del país, en razón de que es una práctica que asegura estudio de factibilidad que permite excluir todo lo negativo y enarbolar los elementos positivos en la búsqueda de la evolución y el bien común.

Durante este 2018 República Dominicana fue sacudida por problemas sociales y económicos que se expresaron en crisis económica, corrupción, delincuencia, violencia intrafamiliar, feminicidios, homicidios, desorden institucional, inflación e impunidad.

Además, se acentuó la inestabilidad del sistema de partidos políticos y de liderazgos, lo que se ha reflejado en desaparición de ideologías, carencia de programas de gobierno alrededor de un plan de nación y la desconfianza de los ciudadanos en quienes dirigen a las agrupaciones partidarias.

Resultados de encuestas científicas revelaron que la ciudadanía no confía en la justicia, Policía Nacional, partidos políticos y otras instancias; la población está frustrada y decepcionada ante la conducta indebida de quienes administran las empresas e instituciones públicas, debido a operaciones irregulares en el manejo de los recursos del Estado, deficiencia de los servicios básicos, abandono de los principios éticos y valores morales e incapacidad para frenar la criminalidad.

Para impregnar confianza y seguridad en el pueblo, será determinante encarar con responsabilidad los desafíos con el propósito de superar los problemas que provocan desaliento e incertidumbre en la inmensa mayoría de los habitantes del país.

Trabajar por un futuro promisorio debe concentrar esfuerzos y voluntades para superar la crisis social y económica que aflige a la población; eso se logra con entrega, construcción de las obras de infraestructuras necesarias, generación de empleos de calidad, respuestas satisfactorias a las necesidades esenciales de la gente, uso diáfano de los fondos estatales, pago de salarios acorde  con el proceso inflacionario y la aplicación drástica de justicia contra criminales, narcotraficantes y corruptos.

Esas son tareas prioritarias que deben realizarse en el 2019, para que ese año sea superior al 2018, porque el deber de quienes administran y dirigen al Estado es garantizar que los dominicanos vivan con dignidad.

 

Fuente: La Información. 

Caricatura de José Mercader en El Caribe 

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