Fotografía real de Juan Pablo Duarte

Pensamiento, legado, acción revolucionaria y el amor patrio del Patricio Juan Pablo Duarte Díez se perpetúan en el corazón de cada dominicano, porque él fue el estratega e ideólogo de la construcción de una República Dominicana libre, soberana e independiente.

Dominicanidad e identidad nacional se forjaron a la luz de las ideas duartianas, las cuales motivaron e inspiraron a patriotas a luchar por la liberación del yugo haitiano y fundar una nación con  plena independencia.

Hoy los dominicanos celebran el 206 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte Díez, quien nació el 26 de enero del año 1813,  fecha que convoca a la reflexión, crítica y autocrítica, a fin de determinar si el comportamiento y la conducta se sustentan en los principios y el patriotismo que normó la trayectoria del Padre de la Patria y de la dominicanidad.

A dos siglos y seis años del nacimiento del independentista, así como a 175 de la proclamación de la Independencia Nacional, el proyecto de nación está inconcluso, porque en el país la libertad y la democracia siguen siendo ideales, la soberanía no se consolida y hay una marcada dependencia política y económica de potencias mundiales.

También hay un  distanciamiento de los principios éticos, valores morales y del patriotismo, virtudes que caracterizaron la vida y obra de Juan  Pablo Duarte; por el contrario, corrupción e impunidad alimentan los espíritus de malos dominicanos.

Marginalidad, desigualdad, abuso de poder, uso de la política como negocio e iniquidad social obstruyen la edificación de una democracia representativa y participativa, como la ideó y comenzó a desarrollar el líder de la Sociedad Secreta la Trinitaria, movimiento que se convirtió en el instrumento para independizar al territorio nacional de la dominación haitiana.

Se está remoto de una sociedad democrática, justa, noble y humana como la concibió Juan Pablo Duarte Díez, por tanto, es un desafío ir a la historia para estudiar el pensamiento duartiano, porque es la forma de adquirir conciencia sobre la importancia de asumir tareas patrióticas y trabajar para que en República Dominicana se cimiente una verdadera democracia.

Enarbolar la sentencia del Padre de la Patria que reza: “El buen dominicano tiene hambre y sed de justicia”, es despertar las venas y las fibras patrióticas y consagrarse en una cruzada por y para el pueblo.

Otra frase que hay que invocar  en todos los espacios es la siguiente: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”, porque es la fórmula para enfrentar y derrotar a quienes traicionan a la nación y hunden a la población en una crisis espantosa.

“Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”, esa proclama duartiana invita a luchar por el bienestar de la colectividad.

Honrar a Duarte con un comportamiento decoroso es el gran reto, ya que es la manera de emprender proyectos por una nación libre, soberana e independiente, lo que implica que la fe y la conciencia guíen el proceder ciudadano.

¡Qué viva Juan Pablo Duarte!

 

La Información.

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