El pasado lunes, leí el cuento La enemiga de Virgilio Díaz Grullón, escritor dominicano, en el que se narra que había una familia que estaba de vacaciones y Esther, la hija más pequeña, acababa de cumplir seis años. Su padre le regaló su primera muñeca. Esto fue un problema para el hermano porque pensó que la tendría el verano entero solo para él.Para resolver la situación, él destruyó la muñeca y se deshizo de ella. Pasó el tiempo y llegó la segunda “muñeca”. Esta vez, fue su madre quien la trajo, pero era una bebé. Ante esta nueva amenaza, él profetizó: “Ambas se duermen profundamente por las noches, la caja de herramientas de papi está en el mismo lugar y, después de todo, yo ya tengo experiencia en la solución del problema”.

En la actitud del hermano pudimos notar celos y, en parte, egoísmo porque a la hora de la llegada de la muñeca, sintió que perdía su puesto de hermano. Según el sitio gabinetedepsicologia.com: Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. En la cita anterior, se destaca con claridad el siguiente campo semántico: posesión, exclusividad, miedo y amenaza. 

Por lo general, pensamos que los celos se limitan a las relaciones de pareja, ya sean novios o esposos. Sin embargo, este sentimiento está presente en diversas áreas. Por ejemplo, en la familia, los celos se dan en los siguientes casos: entre hermanos, entre padres e hijos, entre madres e hijos, entre primos… En el ámbito educativo, si eres aplicado y tienes buenas calificaciones, algún compañero podría llegar a sentir celos de ti. En los deportes, cuando te destacas, también es posible que algún compañero llegue a experimentar este sentimiento. En las amistades, en ocasiones, no tenemos la valentía de demostrar nuestros sentimientos hacia una persona, pero cuando otro lo hace, queremos usar las herramientas.

Para concluir, decía San Agustín: “El que no siente celos, no está enamorado”. Quiero destacar que los celos son normales y que tener celos indica que realmente aprecias a la otra persona. Ser celoso es diferente a sentir celos por un momento. Ser celoso es fruto de un sentido de posesión, mientras que sentir celos puede ser un indicador. La base de toda relación interpersonal debe ser el amor, la libertad, la confianza. Como afirmaba Maya Angelo, los celos son como la sal en los alimentos: un poco puede mejorar el sabor, pero demasiada puede estropear el placer.                                         Rafael E. Paniagua

El autor es estudiante lasallista.

rafaeleliasboss@gmail.com

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

error: