Leonel encabezó el acto de presentación de “Un millón de firmas y contando” .

La decisión del Tribunal Superior Electoral aprobando la candidatura del expresidente Fernández, le despeja el camino hacia su objetivo de recuperar el Poder Ejecutivo de la nación. Le quedan por delante otras instancias que debe salvar, pero el fallo del TSE es un paso firme que le allana el camino.
Independientemente de las argumentaciones jurídicas, desde la óptica política, la decisión del alto tribunal, consolida una dinámica política basada en un nuevo tripartidismo encabezado por tres grandes corrientes: la que encabeza el Presidente Medina con el PLD y aliados; la opción del PRM y aliados; y la que encabeza Fernández y aliados.
Según las últimas encuestas publicadas y no publicadas la corriente que encabeza Abinader del PRM está liderando las preferencias electorales; Gonzalo del PLD se mantiene en una segunda posición; en tanto que Fernández alcanza la tercera posición.
Con el fortalecimiento de esas tres corrientes, se ha interpretado como segura una segunda vuelta para las elecciones de mayo del 2020, que se disputarían Luis Abinader y Gonzalo Castillo y cuyo desenlace lo determinaría el voto de los seguidores de Fernández.
Pero antes del resultado a nivel presidencial, el fortalecimiento de esas tres corrientes partidarias, permite augurar un mayor equilibrio y competitividad a nivel del Congreso y a nivel de los Municipios por la mayor pluralidad que se advierte, con el consecuente debilitamiento de la tendencia que favorecía un régimen de partido único o hegemónico, como el que apuntaba antes de la división del partido de gobierno.
En esas circunstancias se ha de prever, al mismo tiempo, un mayor nivel de fortalecimiento de la institucionalidad democrática y una mayor propensión a respetar la Ley y el estado de derecho presentes en el Marco Jurídico que define al régimen democrático. El Poder Ejecutivo estará más vigilado y fiscalizado por el Congreso de la República que, por su mayor pluralidad, deberá funcionar bajo una dinámica basada en el consenso y los acuerdos, al tiempo que estaría en condiciones de regirse de acuerdo a las tres facultades que le asisten: legislar, fiscalizar y representar.
Asimismo, en ese nuevo panorama, se establecerían las condiciones para una Justicia con mayor independencia del Poder Ejecutivo, condición que le devolvería su facultad de garantizar un mayor respeto y cumplimiento de la Ley y la Constitución. Con la independencia del Poder Judicial, los fiscales y los jueces no tendrían la necesidad de responder al poder político del partido gobernante y por lo mismo no tendrían que formar parte de los órganos de ningún partido político. Pero también la Justicia, como poder del Estado, estaría en condiciones de hacer que se reduzca a un mínimo los conflictos de intereses y el tráfico de influencia, distorsiones que han cobrado mayor vigencia en la ERA del PLD, cuando los empresarios quieren ser políticos y los políticos se han convertido en empresarios, haciendo desleal la “libre” competencia de mercados.
Reducida en sus efectos esas distorsiones, se alcanzaría una mayor vigencia de los principios democráticos de la separación de los poderes y de la alternancia política, con lo que se fortalecería la institucionalidad democrática de la nación.

¡Saludemos, pues, la tendencia que fortalezca el tripartidismo!

 

Fuente: Lainformacion.com.do

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