Edwin Paniagua.

La Policía Nacional ha arrestado a un técnico de una compañía telefónica y a un coronel bajo el alegato de que fueron cómplices de los responsables del “boicot” o del “sabotaje” de las elecciones de febrero. A continuación, analizaremos algunas de las aseveraciones del vocero de la institución del orden, vertidas en una rueda de prensa.

Lo primero es que ambos son sindicados como “colaboradores de los autores principales del supuesto hecho”. Y se les acusa, en esta segunda ocasión (ya hubo una primera orden de arresto) de “violar la Ley Electoral”. Comencemos por lo último. El oficial omitió señalar cuál artículo, exactamente, infringieron los señalados. Otro dato que llama la atención es que “supuesto” se debería aplicar a los implicados (que son inocentes hasta que se demuestre lo contrario) y no al hecho. El hecho no es supuesto. El hecho es un hecho: las elecciones fueron suspendidas y no por ellos, sino por el presidente de la Junta Central Electoral quien, curiosamente, no ha sido investigado por ninguna autoridad. Y, por otra parte, si ellos eran “colaboradores” (especies de “mulas”), ¿quiénes son los autores principales?, ¿por qué no los mencionan?, ¿por qué no están suspendidos los miembros de la Junta y sometidos a una investigación similar? Tome en cuenta los miles de millones derrochados y que no cumplieron con su función, casi exclusiva, de la celebración de elecciones. ¿Ellos no violaron la ley electora y de funciones públicas?

Se aduce que los imputados “no solamente tenían informaciones sobre los datos descritos, sino que, además, apoyan y colaboraban con los supuestos autores principales, a un grado tal que el técnico de Claro llegó a expresar que estuvo presente en el momento del hecho y que tenía un audio con evidencia de lo realizado a los equipos, expresando por escrito su disposición a sustraer los equipos, dispuesto a utilizar un vehículo y uniforme de su compañía para encubrir ese presunto crimen”. Otra vez el oficial alude al “hecho”, pero no lo menciona, no lo describe, no lo narra, no lo explica. ¿Cuál es el hecho? Y, además, citó el mensaje del técnico de manera sesgada. Omitió información importante: “Hermano ayer cargaron una configuración distinta a la que tenía el sistema, probando que la configuración de conteo no permitiera que se reflejara los candidatos. Grabé un audio que te lo reproduciré personalmente. Desde ayer sabían que luego que cargaron eso no se visualizaba los candidatos que serían afectados”. Eso fue lo que dijo el técnico. Desde mi punto de vista, en lugar de coordinador del sabotaje, se ve como lo contrario: como denunciante del mismo. Y, dicho sea de paso, oficial, es interesante que usted revelara la conversación de WhatsApp del técnico, pero no el audio.

En otro tenor, el agente del orden garantizó que la información que poseían era “científica y sin margen de error”, en cuanto a la participación de las personas citadas, en la presunta trama. ¡Qué interesante! Justamente, es la ciencia la que establece un margen de error. Hasta la afirmación de que “todo en la vida, tiene un margen de error”, tiene un margen de error. Entonces, se deduce que usted no está investigando ni revelando el avance de una pesquisa, sino condenando: actitud extraña en un investigador. Por ejemplo, Koji Maruyama es un porcentaje alto de error en su investigación porque se omite.

Resaltó que el coronel “tenía el control situacional del presunto hecho, a un grado tal que le daba órdenes de qué hacer y qué no hacer al técnico de Claro”. Esto es lo más contradictorio de su “informe” (para llamarle de alguna manera) porque en la transcripción de WhatsApp él solo escribe: “Ok. Bien. No te comprometas a ese nivel.”.

Y guardó lo mejor para el final: “Por igual, informamos que es absolutamente falso que esos imputados hayan recibido un trato violatorio a sus derechos, todo lo contrario, han recibido un trato digno y humano y en el caso específico del técnico Manuel Antonio Regalado el mismo fue despachado y entregado a sus familiares antes de vencerse el plazo de la primera orden de arresto, mientras las autoridades obtenían otra orden de arresto, esta vez por delito a la Ley Electoral, para desenmascarar la falsa versión mostramos un video en el que él mismo, sin nadie preguntarle, declara que nunca fue maltratado, sino todo lo contrario”.

Mi respetado agente, en primer lugar, en el video, Manuel Regalado no está siendo interrogado por policías. En segundo lugar, no le parece sospechoso que el primero en hablar fuera él y para indicar exactamente lo mismo que usted dice. En tercer lugar, sería bueno que compare ese video, en el cual él está ileso (físicamente) con los otros, en los que se le notan lesiones en el hombro y el tobillo. También tendría que explicar por qué lo llevaron de la institución policial a un centro de salud. Y, por último, es increíble que un doctor no sepa si un traumatismo es reciente o antiguo y que se limite a responder que los familiares están de acuerdo con que se le entregue al paciente (como respondió el médico que lo atendió a Manuel, ante la pregunta de una periodista). Mi honorable amigo, todo parece la crónica de un arresto anunciado.

 

El autor es profesor universitario en Santiago de los Caballeros.

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