Rafael E. Paniagua.

Todos conocimos a la leyenda y Rey del Pop, Michael Jackson, el cual falleció de una manera repentina. La noche del 25 de junio de 2009, el cantante se encontraba en un estado delirante debido a una sobredosis de propofol (un tipo de anestésico) y benzodiazepina (un ansiolítico, anticonvulsivante, sedante y relajante muscular). Más tarde, salió a la luz la noticia de que el Dr. Conrad Murray (que atendió al artista) cumplió dos años de prisión, condenado por negligencia médica. El doctor declaró en su defensa que Jackson era drogadicto porque consumía desde opiáceos (para tratar el dolor o causar sueño), hasta cocteles de drogas (de 8 sustancias diferentes). Todo lo anterior, implica que es importante reflexionar sobre si las drogas son más beneficiosas que perjudiciales o, todo lo contrario.

Acorde con varias fuentes, algunas drogas tienen efectos que se pueden considerar como positivos. Algunos de ellos los describiremos a continuación. En el caso del éxtasis, este puede funcionar en el tratamiento de pacientes con estrés postraumático, puede alterar la percepción y causar grandes momentos de euforia en las personas. En ese sentido, la cocaína, ayuda a combatir la depresión y la impotencia sexual, y mientras fue legal también fue usada como anestésico. En lo referente a la marihuana, ayuda a detener el avance del VIH, retrasa el avance del Alzheimer, la epilepsia y el glaucoma, así como reduce los niveles de insulina en diabéticos y combate la ansiedad y la depresión. Ahora bien, estos autores solo destacan los beneficios de las drogas y olvidan mencionar los efectos negativos y perjudiciales. Recordemos que estamos hablando de drogas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Droga es toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso del individuo y puede crear dependencia”. Como se establece en la cita anterior, el uso de las sustancias mencionadas afecta directamente al sistema nervioso y a la vez pueden crear adicción. Además de las consecuencias ya mencionadas, en el ámbito psicológico, el consumidor puede tener alucinaciones, depresión, ansiedad, paranoia, y disminuye tanto la memoria, como la capacidad de aprendizaje. En el plano físico, puede ocasionar problemas cardiovasculares, incremento de la temperatura corporal (riesgo de deshidratación) y efectos negativos sobre el embarazo. Y eso, que estos son solo algunos efectos negativos del consumo de estupefacientes.

Si realmente queremos tener esa tan deseada sensación eufórica, acudamos a actividades como deportes, estudios o fortalecer las relaciones interpersonales. Me explico: por ejemplo, en baloncesto, me siento increíble cuando aporto mi granito de arena para el equipo, cuando ganamos un campeonato o simplemente con cada jugada durante el partido. Con relación a los estudios cuando, después de un arduo trabajo, obtengo una A como recompensa. También cuando comparto con mi familia o con amistades me siento de maravillas Podemos sentirnos extraordinariamente bien sin consumir drogas. Y tú, ¿quisieras probar esta euforia?

 

El autor es estudiante lasallista.

rafaeleliasboss@gmail.com

 

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