El presidente del condado de Brooklyn Eric Adams llamó a sincerar la data de quienes son los más afectados por el COVID-19. (Foto: Archivo)

Tras la presión de que se revelen en detalle cuáles son los grupos étnicos más afectados por el COVID-19, el alcalde Bill de Blasio reconoció que existe una prominencia de casos entre los neoyorquinos de más bajos recursos.

Por: Fernando Martínez 

Ante la presunción de que la mayoría de los trabajadores “esenciales” de la Gran Manzana que están en la primera línea de riesgo ante el coronavirus son afroamericanos y latinos, el defensor del pueblo de la ciudad de Nueva York, Jumaane Williams y el presidente del condado de Brooklyn, Eric Adams exigieron este martes a las autoridades de Salud que incluyan en sus reportes cuáles son los grupos étnicos más afectados por la pandemia.

“Queremos ver los datos publicados, con transparencia y precisión, aunque no hay razones para dudar que los neoyorquinos negros y los hispanos, especialmente los inmigrantes, están siendo desproporcionadamente afectados por el COVID-19”, indicó Willians.

La inquietud mostrada por el Defensor del Pueblo, responde a algunos datos alarmantes que se han hecho públicos en otras ciudades el país: En Chicago, donde los residentes afroamericanos representan menos de un tercio de la población, el 72% de los decesos registrados por coronavirus, son de este grupo étnico.

Hay otro ejemplo. En Louisiana, uno de los estados más devastados por esa enfermedad, alrededor del 70% de las personas que han muerto son afroamericanas, aunque solo un tercio de la población del estado es negra.

Desde la semana pasada, varios funcionarios electos vienen exigiendo al alcalde Bill de Blasio y al gobernador Andrew Cuomo que todas las referencias estadísticas sobre el avance de la epidemia, están incompletas sino se detalla con cuáles grupos en específico la enfermedad viral se ha venido ensañando.

“Lamentablemente, estamos seguros qué dirán los reportes. Aunque todos nosotros nos veamos terriblemente afectados por un virus que no discrimina, raza, sexo, y condición social, como siempre, las comunidades afroamericanas e hispanas, de bajos ingresos, estarán entre las más castigadas”, agregó el Defensor del Pueblo.

De Blasio dará a conocer datos étnicos

Tras la ola de demandas de más transparencia en las estadísticas oficiales, el De Blasio reconoció que el coronavirus está impactando desproporcionadamente a los neoyorquinos de bajos ingresos y a las comunidades de color.

El Alcalde dijo que en el transcurso de esta semana presentarán datos detallados del efecto de los contagios y muertes a causa del coronavirus en la Gran Manzana, que darán más luces sobre la disparidad, por grupo étnico, raza y zonas de la ciudad, aunque admitió que esos datos pudieran ser imperfectos

“En una atmósfera de crisis en la que se puede brindar atención médica rápidamente a todos, ese ha sido un foco menor para obtener los datos de origen étnico en ese entorno“, dijo el mandatario.

A pesar de admitir esa disparidad, aseguró que donde no ha existido diferencia alguna ha sido en la atención que se ha brindado en los hospitales, donde el personal médico está tratando a todos los pacientes que llegan “con el mismo compromiso y deseo de salvar vidas”.

“Tenemos información muy limitada”

Entre tanto, el presidente del condado de Brooklyn, Eric Adams, estimó que los actuales mapas de contagio, hospitalizaciones y muertes se basan en datos muy limitados que no permiten generar políticas agresivas que este caso deben ser dirigidas a los residentes más vulnerables de la ciudad.

“Debemos saber exactamente dónde y quienes son las personas que están muriendo, para diagnosticar y conocer en dónde se deben dirigir las políticas de masificación de test para controlar la epidemia. No estamos identificando claramente quienes necesitan con más fuerza la acción del gobierno”, subrayó Adams.

Ambos funcionarios, coincidieron en una videoconferencia en donde calificaron como “injusto” que la realidad de la fuerza de trabajo que alimenta, transporta y cuida de la salud y la seguridad de los neoyorquinos, esté definida por un “limitado acceso a insumos de protección y de orientación”.

Subrayaron que no se tomaron medidas firmes desde el principio de la expansión del virus, para proteger a las comunidades de color, que constituyen la mayoría de los trabajadores de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), a los empleados de limpieza y mantenimiento, a los policías de tránsito, al personal sanitario, de supermercados y cajeros en todos los negocios que ahora se consideran “esenciales”.

Todo para Manhattan

En el caso específico de Brooklyn, Adams puso en primer plano que alrededor del 40% de los residentes de ese condado hablan un idioma diferente al inglés y con seguridad muchos de ellos han tenido grandes barreras para tener acceso a la información oficial que les permita tomar decisiones mínimas para proteger su salud, como el distanciamiento social y las medidas de higiene.

El funcionario cuestionó además que mientras los condados más afectados por esta espantosa crisis de salud son Queens, El Bronx y Brooklyn todos los esfuerzos de instalación de centros hospitalarios provisionales se han centrado en Manhattan.

“Qué bueno contar con miles de camas en el Javits Center y el Central Park, pero cuando veamos con claridad las estadísticas y cuáles grupos económicos y étnicos afecta este virus, tendremos que pensar en la urgencia de instalar centros de atención en vecindarios en donde viven los más pobres”, acotó Adams.

A juicio de Williams, sincerar la data de los pacientes y los decesos, incluyendo los grupos raciales, tendrá que llevar a la Ciudad y al Estado a repensar sus políticas, porque “no se requiere de mayores investigaciones para asegurar que los más pobres, las minorías raciales y los inmigrantes, son las que están recibiendo el mayor peso de esta emergencia”.

“Triplemente afectados”

El fundador de la organización Servicing our Youth (Soy), Joel Rivera, que hace trabajo de conexión comunitaria en el sur de El Bronx no duda que los más pobres de la ciudad, sean “triplemente los más afectados” por esta descomunal emergencia que no tiene antecedentes en nuestra historia.

“Hacemos trabajo comunitario en los vecindarios más pobres de este país, y esta epidemia vino a afincarse sin piedad aquí. Primero, porque la mayoría tienen enfermedades preexistentes por su mala alimentación, como diabetes y problemas cardiovasculares. Eso ya está estudiado suficientemente. No se trata de ninguna novedad”, aseguró.

Además, agregó Rivera, no es fácil mandar a quedarse en la casa a miles de personas que viven el “día a día y que no tienen un centavo porque durante dos semanas, no han salido a producir. No hay para la renta, ni para la comida. Yo pregunto, en esta ciudad quiénes son los que trabajan por internet”.

El activista boricua avizora que si esta epidemia sigue su ritmo, en los vecindarios más vulnerables, no solo seguirán muriendo por el COVID-19, sino que dejará una secuela terrible “de enfermedades mentales, porque esto vino a castigar a la gente con más carencias. A desnudar la realidad de la ciudad”.

 

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