El contenido del chisme varía de una cultura a otra porque circulará lo que es de interés entre quienes lo difunden.

La cultura del chisme es inherente a ciertos tipos de personas. El ser chismoso o no es una decisión individual. La edad y el oficio que se ejerza son variables que influyen en el contenido del chisme. Ser chismoso es considerado como algo negativo, pero no necesariamente es así. También se da por hecho que la mujer es más chismosa que el hombre, lo que tampoco es cierto. Para ahondar en el tema la doctora en psicología Beatriz Abad, responde a las siguientes interrogantes.

¿Qué se entiende por chisme?
El comúnmente llamado “chisme” encaja en la estructura de lo que en psicología se denomina rumor. En este sentido, un chisme o un rumor es una de las muchas formas de comunicación humana que no están rígidamente restringidas por un estándar objetivo e impersonal de lo que es verdad. Es decir, es propio de su naturaleza contener elementos subjetivos que serán o no verdad de acuerdo a los intereses, valores o creencias de las personas. Además, para poder ser rumor y, por tanto, para que el chisme funcione, debe estar sujeto a dos características principales. Por una parte, debe ser de interés colectivo, al menos de unos pocos que son los que ejercerán la función de socializadores del chisme, es decir, deben encargarse no sólo de escucharlo sino de propagarlo. Y por otra, la información debe ser ambigua en su contenido o difícil de demostrar. Si la información pudiera ser rápida o fácilmente contrastable ya sería un hecho y no un chisme y el interés popular por difundirlo eventualmente disminuiría porque ya existen otros canales para la difusión de noticias confirmadas.

Usualmente, se considera que el chisme tiene connotaciones negativas. Sin embargo, no es la única forma de verlo. El chisme también desempeña un rol importante en el mantenimiento de los grupos. Desde un punto de vista funcional, genera flujos de comunicación que permiten el intercambio fluido de ideas y regula las acciones clasificando moralmente las intenciones y las conductas de quienes chismean.

¿Estamos predispuestos a chismear?
Sí, hay una predisposición a “chismear”, que como te digo es inherente al propio concepto de rumor. El ser humano es social por naturaleza y, por tanto, la necesidad de comunicar siempre va a ser parte de su idiosincrasia, independientemente del contenido de lo que se comunique.

Hombre o mujer, ¿quién es máschismoso?
Existe un estereotipo tradicionalmente extendido de que las mujeres chismean más que los hombres. Personalmente no creo que eso sea necesariamente cierto. Cuando estaba en la universidad, tenía un amigo que siempre decía “yo no soy chismoso, a mí me gusta estar informado”. Creo que los hombres son más discretos cuando lo hacen y tal vez “chismean” sobre otro tipo de información, pero posiblemente lo hacen tanto como las mujeres. Al final, un chisme es información, independientemente de que no esté contrastada siempre existe la posibilidad de que sea cierta o de que tenga contenido de interés para quien lo escucha.

¿Es cultural?
No es cultural en el sentido de que los de un lugar chismean más o menos que los de otro. Sin embargo, sí está vinculado al contexto y, por tanto, a la cultura. El contenido del chisme varía de una cultura a otra, porque circulará de acuerdo al interés que tenga entre la comunidad que lo difunde.

¿El chisme guarda relación con la edad o con el oficio que desempeña cada quien? Por ejemplo, ¿un periodista o un abogado tiene mayor tendencia al chisme que un médico?
Esas son variables que influyen en el contenido del chisme o del rumor, pero no necesariamente determinan el ser más o menos chismoso. Si el contenido de lo que se comenta es de interés para el individuo y alguno de los contextos en los que se mueve, existirá la posibilidad de que lo comparta. El ser más o menos chismoso se relaciona más con las habilidades de comunicación y con la personalidad. Así, una persona con pobres habilidades de comunicación o pocas habilidades sociales o una personalidad muy introvertida es menos probable que se convierta en un chismoso.

¿La nacionalidad, la educación, los valores…. del individuo, son factores determinantes?
No son factores determinantes, pero evidentemente guardan relación. Las culturas latinas somos más comunicativas y cercanas que otras como las orientarles o las nórdicas. En este sentido, si socializamos más, es más probable que se divulgue información que no siempre está contratada. Respecto a otros factores como la educación o los valores, sirven para modular el manejo de la información y el alcance del chisme. No me refiero a educación como a los grados académicos alcanzados, sino al hecho en sí de ser una persona educada. Una persona con principios y valores nobles, tenderá más a intentar contrastar la información antes de continuar divulgándola.

¿Cómo manejar a un chismoso?
En realidad no creo que se pueda manejar por un tercero. El ser o no un chismoso es una decisión individual. Yo no puedo controlar que los que están a mí alrededor chismeen, pero puedo elegir no ser un chismoso y en la medida en que no alimento el chisme contribuyo a desvanecer la cultura de chismear.

Por: Norys Sánchez / ElCaribe.com.do. 

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