FELIX DEL ROSARIO Y LAS ACADEMIAS O ESCUELAS DE MUSICA EN LOS PUEBLOS DEL PAIS

San José de las Matas

Por: Rafael De Mesa

Cuando empezamos a estudiar música en la década del 70,  había en todo el país un interés desbordante en la juventud de la época por los estudios musicales, era también la época de la buena lectura y la competencia de estudiantes por demostrar quién leía más libros y naturalmente, quién tenía más cultura y dominaba con mayor capacidad y destreza, los temas más controvertidos en materia de cultura general, claro, eran tiempos en que abundaban las bibliotecas municipales, las academias de música y en cada barrio de la comunidad había algún club cultural y existían jóvenes, hoy excelentes profesionales en las más variadas áreas, con una dedicación que no permitía espacios para cosas negativas o embrutecedoras, se contaba además, con una iglesia aguerrida, cuyos sacerdotes representaban el mayor estímulo para que los jóvenes no perdieran su tiempo y fueran entes de verdaderos y auténticos cambios en la sociedad.

Al pasar de los años y fruto del esfuerzo, la dedicación y el interés que teníamos de ser músicos,  esto unido al deseo que abrigábamos de ser miembros de la banda municipal y hasta de aspirar a formar parte de alguna orquesta de aquel momento, cosa que muchos logramos, he llegado a la conclusión, que si los ayuntamientos del país no reasumen su responsabilidad de invertir y rescatar las academias de música, las cuales fueron desapareciendo prácticamente al mismo tiempo en la mayoría de pueblos, dentro de poco, no habrá en las comunidades quien toque un instrumento, trompeta, saxofón, clarinete, trombón, flauta y bombardino, entre otros, ya que no hay escuelas o academias como existieron en abundancia en los pueblos para formar los músicos del futuro, en algunos pueblos todavía aparecen músicos que vienen del pasado, pero no hay material ni siquiera para interpretar el himno nacional en un acto oficial o en alguna actividad comunitaria, es triste decirlo así, pero es la realidad, esa es la razón por la cual han desaparecido las bandas de música, los jóvenes interesados no encuentran dónde estudiar.

Hemos observado, por ejemplo,  que la música urbana y otros géneros musicales, utilizan más la tecnología que lo humano, por eso siempre son pocos músicos los integrantes de estas agrupaciones, ahora no se hace un sacerdocio en el aprendizaje de ningún instrumento, los avances tecnológicos han abolido el interés de estudiar música y cualquiera sin muchos conocimientos y un par de lecciones, aparentemente te domina un instrumento musical, aunque no sepa nada de composición, de escritura musical, no haga un arreglo ni transcripción , no sepa diferenciar un tono Mayor de un menor, es más, aunque no sepa definir que es música, no hay escuela, hacen de la música y su instrumento una rutina que al final solo provoca cansancio en quien lo hace, esto se da mucho en la mayoría de los saxofonistas típicos, ya que se aprenden una escala y en su casa se ponen a escuchar merengues y de ahí en adelante dicen que ya son músicos, qué pena que así sea, ellos no son culpables, culpables son los síndicos del país que encontraron buenas academias y bandas de música y las eliminaron sin saber el daño que hacían, dejando atrás las ilusiones de tantos jóvenes interesados en la música.

Ahora al morir el maestro Félix del Rosario, me he puesto a pensar en la necesidad que tienen nuestros pueblos de volver al pasado promisorio, a ese pasado que formó en las academias de música  a todas esas estrellas musicales que aún hoy siguen brillando en las orquestas y agrupaciones musicales que por su calidad se mantienen en el gusto del público, músicos que salieron de esas escuelas como siempre lo expresó el maestro Félix al destacar la formación musical que recibió en la academia de su terruño natal, San Francisco de Macorís, pero así ocurrió con el maestro Wilfrido Vargas en Altamira, la destacada pianista Yanina Rosado en Santiago Rodríguez, Miguelito Leclerc en Dajabón,  Joan Minaya, Miguelo el trompetista y Juan Colón saxofonista en Mao, en fin, todos salieron de estas academias pueblerinas con unos conocimientos que luego se enriquecieron hasta convertirlos en grandes estrellas de la música.

Pero debo destacar, que en estas escuelas musicales, no solo había preocupación e interés en poner al estudiante a solfear para darle un instrumento, era una formación integral, por eso hoy pocos músicos pueden exhibir la conducta ejemplar y la disciplina como la mantuvo hasta el último día de su vida el MAESTRO Félix del Rosario, de igual manera todos aquellos que formaron parte por tantos años de su exitosa agrupación.

Tengo la fe puesta en el Ministro de Cultura de este gobierno, apuesto a José Antonio Rodríguez, por sus inquietudes y ser un conocedor de esta realidad, ojalá se motive y vaya a los pueblos a hacer algún levantamiento o estudio, que permita el rescate de las academias de música para que nuestros jóvenes encuentren lugares desde donde puedan canalizar sus profundas inquietudes musicales y  así también garantizar músicos y conciertos en los parques, esa sería una buena fórmula para combatir los tantos males por los que atraviesa hoy la sociedad dominicana, claro, la iniciativa deben tomarla los Alcaldes Municipales, muchas veces derrochadores de recursos en cosas insignificantes, mientras que a sus pueblos les niegan la inversión que por responsabilidad deben hacer en deportes, música y recreación sana.

La música es el alma de los pueblos, pero ella necesita voluntad y recursos, estos pueblos, carecen de las dos. 

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