Los Angeles Dodgers en una mala racha.

Justo después de las 2 p.m. el 25 de agosto, Matt Kemp tomó una foto con el celular de la alineación de Los Angeles Dodgers — con Adrian González como cuarto bate, — y la envió por tweeter a sus más de 200,000 seguidores.

En ese momento, González estaba en algún lugar sobre el desierto a una altitud de 30,000 pies a bordo de un jet privado, pero en efecto estaría en la alineación ese día y batearía un dramático jonrón de tres carreras en su primer turno al bate como miembro Dodger.
El tweeter de Kemp contenía sólo una palabra y el hash tag.
#Wow.

Kirby Lee/Image of Sport/US Presswire
El Titán batea .233 con 1 HR en 21 juegos desde su llegada a LA.
Tres semanas y media más tarde, “wow” parece ser lo correcto, pero por todas las razones equivocadas. Después de asumir más de un cuarto de mil millones de dólares en obligaciones salariales para aterrizar a González, Josh Beckett, Nick Punto y a un lesionado Carl Crawford de los Medias Rojas de Boston, los Dodgers han resbalado lejos de su objetivo. Tienen 8-13 desde el intercambio, han pasado de estar a dos juegos en la División Oeste de Liga Nacional a 7 juegos y medio apenas con respiración y se mantienen en la carrera del comodín porque los Cardenales de Saint Louis han tenido dificultades tan malas como las que tienen ellos.
No es exactamente lo que imaginaron cuando llevaron a cabo una de las transacciones más impetuosas en la historia del béisbol.
“Yo no creo que nadie aquí puede poner su dedo en la llaga”, dijo, Mark Ellis, la segunda base de los Dodgers. “Simplemente, no hemos hecho bien los swings”.
El clima ha cambiado desde el momento brillante en que González bateo su dramático cuadrangular frente a Josh Johnson. Como Dodger, batea.233. No ha conectado un jonrón en las 85 veces al bate que siguieron a aquel primero. El OPS de González en Los Angeles de .659 está bien fuera de su marca de carrera de .876. Los Dodgers han ganado sólo una de las cuatro aperturas de Beckett. Punto no mejoró en nada el deficiente bullpen. Crawford, quien sale de una cirugía de Tommy John, quizás no esté de regreso hasta el próximo abril o mayo.
A la desesperación del equipo se une la brutal mala racha de Kemp y la preocupación de que la lesión en la cadera de Clayton Kershaw pueda causarle perder el resto de la temporada.

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Con todo, no ha habido un par de semanas felices para los Dodgers. Pero ellos afirman que si tuvieran la habilidad de viajar en el tiempo harían de nuevo el intercambio. La esperanza es que el equipo encuentre una manera de salir de este mal momento y calificar como un contendiente por el comodín. Si no es así, los Dodgers sienten que están bien posicionados para la primavera del 2013, con el regreso de Crawford en el horizonte y la oportunidad de González de asentarse.
“Al igual que los jugadores que son negociados, no se puede medir esto por lo que hagan en el 2012″, dijo Ned Colletti, gerente general de los Dodgers. “A medida que pasa el tiempo se puede evaluar el intercambio por muchas razones diferentes. Pero con un propietario que nos permite ser agresivos, decidimos que correríamos riesgos y nos lanzaríamos”.
“Creo que estamos en un lugar mejor hoy, no obstante el último par de semanas, que si nos hubiéramos quedado tranquilos. Creo que en el futuro vamos a ser mucho mejor”.
Cuando Colletti se reunió con los futuros nuevos propietarios en abril, uno de ellos, Stan Kasten, le preguntó cuales eran sus prioridades para las operaciones de béisbol. La respuesta de Colletti: En primer lugar, redoblar los esfuerzos en América Latina. Más de una vez Colletti tuvo que echar mano de sus fondos para los jugadores internacionales para adquirir jugadores de Grandes Ligas cerca de la fecha límite de cambios. De lo contrario, el entonces propietario Frank McCourt no autorizaría ningún gasto adicional.
La segunda prioridad era conseguir que se firmara una extensión de contrato a largo plazo de Andre Ethier, algo que fue raspado de la lista en junio. La tercera prioridad era más un asunto de actitud.
“Sé valiente”, dijo Colletti.
Por complicado que parezca este intercambio del 25 de agosto de seis jugadores y la movida equivalente al producto interno bruto de una nación golpeada por la pobreza, se trataba sobre todo de una cosa: Aterrizar a González. Los Dodgers lo habían tratado justo antes del límite del 31 de julio, pero Ben Cherington, el gerente general de Boston, no estaba listo para hacer una jugada tan drástica.

Mark J. Rebilas/US Presswire
Los Dodgers no contarán con Clayton Kershaw, inactivo por una inflamación de cadera.
Durante años, los Dodgers han buscado maneras de conseguir un gran bate que pudiera deslizarse entre Kemp y Ethier dentro de la alineación. Colletti miró hacia adelante a la clase de agentes libres en el 2013 en busca de una primera base (con una caída en picado detrás de Adam LaRoche) y salió convencido de que su mejor oportunidad vendría a través del intercambio.
Pero hay un nivel más profundo que eso. Colletti y los nuevos propietarios estaban convencidos de que González sería el jugador perfecto para el mercado alrededor de un condado donde el 49 por ciento de la población es hispana. El treinta por ciento de los residentes del condado de Los Angeles nacieron en México, el país donde crecieron los padres de González. Pasó un tiempo en ambos lados de la frontera, mientras crecía en Chula Vista, California.
Si sólo estuviera bateando.
“Mi swing ha sido una ruina todo el año”, dijo González. “No hubo un tramo de tres o cuatro partidos durante todo el año en el que haya pensado: ‘Esto es todo'”.
“Si conociera un remedio lo habría solucionado. El año pasado, cuando estaba bien pegado, lo hacía bien sencillo y llevaba el bate a la pelota. Ahora, la única vez que no estoy pensando sobre lo que hago en la caja de bateo es cuando hay corredores en posición anotadora. Sólo pienso en ayudar al equipo, en ponerlo en el juego y en hacerlo simple”.
González promedia .395 con corredores en posición anotadora y .253 cuando no hay nadie en segunda o tercera. Su sequía sería más fácil de asumir por los Dodgers si Kemp no estuviera en dificultades aún peores. Kemp batea .122 con dos remolcadas este mes. Se ha ponchado 14 veces y obtuvo una base por bolas.
Es un momento de desesperación para los Dodgers, quienes — sorprendentemente — persiguen a los Cardenales por un sólo juego en la carrera por el segundo comodín. El martes comienzan su viaje por carretera más difícil del año, con series en Washington, Cincinnati y San Diego. Durante todo ese tiempo, los Cardenales jugarán con los Astros de Houston y los Cachorros de Chicago exclusivamente.
Si esto sigue sin desenredarse, la mayoría de los aficionados del béisbol verán el audaz intercambio de agosto como uno de los mayores errores cometidos por una oficina principal recientemente. Los Dodgers siguen confiados en que no lo fue, pero no les importaría obtener un poco de confirmación. Sería mejor temprano que tarde.
Mucho se ha escrito desde este intercambio — y desde los anteriores que trajeron a Hanley Ramírez, Shane Victorino, Joe Blanton, Brandon League y Randy Choate — sobre si los Dodgers tienen un club unificado. Los jugadores insisten en que las personalidades han mezclado muy bien. Es la química en el terreno la que ha sido el tema.
“Yo no lo veo como una excusa o en detrimento de la forma de jugar”, dijo Colletti. “El montículo está a la misma distancia, los bates son los mismos. Todavía se trata de un bateador contra un lanzador. Las bases del juego no cambian realmente”.
Los últimos 15 juegos de esta temporada de los Dodgers están finalmente a punto de sumar las partes iguales en su totalidad. Mucho está en juego en el resultado.

Fuente: espn.com

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