Los congresistas. La Ley es Ley para todos, menos para ellos

Por Claudio A. Caamaño Vélez

Senadores expertos en enredar cabuya. Caricatura: Harold Priego

Recientemente fue aprobado el proyecto de ley que regula los salarios de los funcionarios públicos, poniéndole de esta manera un freno a las ilimitadas ambiciones económicas de los “servidores públicos”.
Esto puede convertirse en una pieza jurídica de mucha importancia en nuestro país, o bien, ser otra más de las leyes que no valen ni el papel en que están escritas. Eso está por verse. Lo que sí es seguro es la desfachatez con que los congresistas asumieron una postura supra legal y se hicieron inmunes a esas disposiciones.

No se si el pueblo dominicano sepa lo que esto significa, pero cuando tenemos un grupo de personas que crean una ley para todo el mundo menos para ellos mismos, estamos ante un verdadero adefesio de democracia. Cuando los legisladores, los encargados de hacer las leyes, se colocan a si mismo por encima de estas, entonces tenemos que revisarnos como nación.

La Constitución, la Ley Suprema, les prohíbe a los senadores y diputados legislar en beneficio propio, sin embargo introducen en esta ley un párrafo que dice: “el Congreso se regirá por su propia ley”, afirmando que la ley del congreso está por encima de las demás leyes, enviando el meta mensaje de que ellos son unos seres “especiales” que están por encima de los demás.

¿Si Juan Bosch decía, “ningún hombre es superior a su pueblo”, entonces, por qué estos, que alegan ser discípulos, quieren estar por encima de los demás?
Qué vergüenza ver a este pueblo tan luchador y sacrificado dándose un congreso lleno de hombres insensibles e inescrupulosos, que gobiernan de espalda a los intereses de país y de cara a sus lujos y sus ilegales privilegios. Ellos son malos, pero no olvidemos que nosotros somos quienes los elegimos. Revisémonos.

Fuente: elamigodelpueblord.blogspot.com

1 Comment

  1. El Arte de la Estrategia tusbu says:

    Quinto Cicerón aconsejaba a su hermano Marco Tulio Cicerón en una epístola sobre cómo ganar las elecciones.

    Esto ocurría en una República mortalmente enferma que Julio César enterraría al cruzar el Rubicón. Nada nuevo hemos descubierto, en su COMMENTARIOLVM PETITIONIS todo nos suena muy actual.

    Empieza de esta guisa: “Lo primero que debes tener en cuenta es dónde estás, cuál es tu objetivo y quién eres y, a diario, cuando te encamines al Foro, has de repetirte: “Soy un advenedizo, quiero ser cónsul y esto es Roma”, que no es mal razonamiento, no en vano el que así escribe ya estaba forjado en estas lides. Había tráfico de influencias, pues cita. “asegúrate de que todos los que estén en deuda contigo se enteren que ahora es el momento de devolver tus favores y que los que quieran hacerte un servicio comprendan que no encontraran mejor ocasión para ganar tu agradecimiento.”
    CONTINUA EN:
    http://www.elartedelaestrategia.com/como_ganar_las_elecciones.htmlSaludosCarolus

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