Ubicada en la comunidad de Damajagua Los Montones. Inaugurada el 14 de diciembre del año 2003. Construida en troncos de corazón de pino, con una mezcla de estilos moderno, victoriano además del toque de las grandes iglesias alemanas. Tiene capacidad para 100 personas cómodamente sentadas. Donada por Don Manuel Arsenio Ureña y su esposa Camelia Rodríguez a la iglesia católica.
(Fotografía por Ricardo Read)

SAJOMA (RD).-Hermosa. Un poema visual guardado entre los picos de las montañas de San José de las Matas. La capilla de La Milagrosa, ubicada en el Alto de La Piña, en Los Montones, puede ser un destino acogedor para los feligreses católicos que prefieren reflexionar y orar durante la Semana Santa.

También, ¿y por qué no?, se trata de un lugar tentador para los turistas, dominicanos y extranjeros, que quieren aprovechar el asueto para apreciar una verdadera obra de arte levantada con la voluntad de la fe.

La capilla, inaugurada el 14 de diciembre de 2003, se construyó en troncos de corazón de pino, un árbol que domina la sierra y cuyo cultivo con fines comerciales aporta a la economía de la zona.

Las autoridades locales destacan “su mezcla de estilos moderno y victoriano, además del toque de las grandes iglesias alemanas”.

Con capacidad para 100 personas sentadas y un hermoso patio, la capilla se levantó en los predios de Manuel Arsenio Ureña y su esposa Camelia Rodríguez, quienes decidieron hacer la donación a la feligresía católica y, de paso, pusieron en el mapa un destino turístico al que todos debemos acudir.

El Cristo crucificado, trazado en barras de hierro, ante un panel de vitrales en el que predomina el azul y el blanco, forma parte de los elementos religiosos de gran valor artístico que se pueden admirar en su interior.

Su patio, con un deslumbrante espectáculo de trinitarias multicolores que se mezclan para engalanar la primavera de la sierra, ofrece paz a sus visitantes.

“Me volvería a casar contigo otra vez, si me pides que lo hagamos en esta capilla”, guiña un turista a su pareja sobrecogida por su espíritu religioso.

“En esta iglesia se han hecho muchas bodas”, adelanta sonriente el diligente joven que cuida de la capilla abierta al público todos los días hasta las 6:00 de la tarde y que, en su itinerario incluye la acostumbrada misa dominical.

No hay palabras para describir la belleza de esta capilla. Tienes que venir a verla. También te sorprenderá, cómo, a pocos metros de la capilla, hay una explosión primaveral en el jardín de una serrana dominado por las orquídeas y las suculentas.

Tendrás que entrar a la capilla, admirar su belleza, rezar si la fe te acompaña. Ah, cuándo veas el jardín de la serrana -el cual es casi seguro que confundirás con un vivero- tendrás que gritar: “Qué dios lo bendiga” para que la primavera siga estacionada en su patio, un patio tendido al lado de la carretera, en la misma ruta de los senderos de la fe.

Fuente: UniRD.com.do

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