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San José de Las Matas
sábado, septiembre 18, 2021

El enemigo invisible tiene al mundo de rodillas

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No lo pudo lograr la guerra fría entre Rusia y Estados Unidos.

No lo pudieron lograr Al Qaeda y el Talibán.

No lo pudo lograr la amenaza de una guerra nuclear.

Ahora lo ha logrado un enemigo que nadie puede ver a simple vista.

El coronavirus

Nos ha enseñado que las potencias no son tan potentes como se pensaba.

Nos ha enseñado que en las ciudades más importantes, ricas y modernas hacen falta tapabocas y respiradores artificiales.

Nos ha enseñado que ni los fanfarrones tienen capacidad sanitaria.

Nos ha enseñado la frontera de la ciencia.

Nos ha enseñado el valor que tiene un médico y una enfermera.

Nos ha enseñado a conocer a los gobiernos inteligentes y a los estúpidos.

Nos ha enseñado que la maldad y la bondad viven en el mismo barrio.

Nos ha enseñado que los pobres son más solidarios que los ricos.

Nos ha enseñado a conocer la debilidad y la fortaleza.

Nos enseñó que la economía era como un Dios, hasta que se derrumbó.

Nos enseñó que la salud vale más el rodio.

Nos enseñó que ante el miedo, todos somos iguales.

Nos enseñó que ningún país debiera tener un presidente en silla de ruedas.

Nos enseñó que los políticos y los habitantes de Lilliput son del mismo tamaño.

Nos enseñó que para arruinar la paz, la economía y la humanidad, no se necesitan balas, bombas ni fusiles.

Nos enseñó que un rollo de papel de baño es más codiciado que el último IPhone.

Nos enseñó que Hipócrates no perdió su tiempo.

Nos enseñó que la ineptitud le ganó la carrera a la eficiencia.

Nos enseñó que no hay razón para vivir a toda prisa.

Nos enseñó que quedarnos en casa no es perder el tiempo.

Nos enseñó que curar un catarro es más difícil que hacer un cohete y enviarlo al espacio.

Nos enseñó que la bodega de un barrio es más esencial que el Madison o cualquier Estadio.

Nos enseñó lo letal que puede ser un beso y un abrazo.

Nos enseñó que cuando los ricos de New York se asustan, huyen hacia Los Hamptons.

Nos enseñó que se puede vivir con las iglesias cerradas.

Nos enseñó que el hospital, la funeraria y el cementerio también tienen límites.

Nos enseñó que los pastilleros, curanderos y sanadores, se quedaron fuera del mercado.

Nos enseñó que New York, sí duerme.

Nos enseñó que el paralelismo entre el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill de Blasio, es el mismo que separa a los orines y elperfume.

Nos enseñó que los adivinos no adivinan nada.

Nos enseñó que los que curan con la fe no tienen fe.

Nos enseñó que los que ofrecen remedios no han podido curar a nadie.

Nos enseñó que se puede volver a almorzar en familia.

Nos enseñó  a cumplir prisión domiciliaria sin ser criminales.

Autor: Luis Alfredo Collado

4/11/20 New York.

 

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