Nostalgia del Día de las Madres: distanciados entre RD y EE.UU.

Aunque quienes viven en los Estados Unidos celebran el Día de las Madres primero que en la República Dominicana, cuando llega la fecha criolla -cada último domingo de mayo- suele embargar la nostalgia a aquellos que están separados y no pueden estar físicamente con su mamá.

Ya sea que la madre resida en los Estados Unidos y el hijo o hija esté en la República Dominicana o viceversa, la falta de cada uno se siente con más fuerza en este día del año.

Diario Libre USA conversó con cinco dominicanos, entre madres e hijos, quienes cuentan cómo sobrellevan el Día de las Madres estando uno en los Estados Unidos y el otro en la República Dominicana.

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RUTH DE JESÚS
Ciudad en que vive su madre: el Bronx | Tiempo separadas: 23 años

Tengo una tía que pidió a todos sus hermanos y ella se llevó a mi mamá. Con ella viajaron mi papá y mis dos hermanos pequeños. Tengo dos hermanos más con quienes me quedé en el país porque éramos casados, mayores de edad.

En todo ese tiempo (23 años) jamás hemos vuelto a pasar un Día de las Madres con mi mamá. Ella ha pasado Navidad con nosotros, pero las Madres no. Realmente es duro. Lo que hacemos es que la llamamos. Ahora con la tecnología podemos hacer videollamadas, antes no se hacían. Ella tiene 83 años.

Aunque tengas la alegría porque tienes tus hijos, tienes el vacío, tienes el dolor, la tristeza, porque uno quiere besar a su mamá, uno la quiere abrazar y uno quiere decirle lo que uno siente.

Una vez viajé (a los Estados Unidos) porque mi papá estuvo enfermo, me dieron una visa humanitaria, y yo estuve ahí un mes con mi papá y mi mamá, pero para el Día de las Madres nunca. Jamás he vuelto. Solicité visa; no sé por qué, pero me la negaron, y ya no he solicitado más, pero eso es un sueño ir y poder pasar un Día de las Madres con ella.

Cuando ella viene al país es que la veo. La última vez fue hace un año y cinco meses, cuando ella pasó la Navidad con nosotros.

Ahora estamos todos encerrados (por la pandemia) para este Día de las Madres. Yo le dije a mi hermano: “Mira, coge un ramo de flores a nombre mío para mi mamá”, a ella le encantan los príncipes negros. Haremos una videollamada por Zoom mis hermanos y yo, y le cantaremos Madre Mía o la canción de Fernandito Villalona Madrecita. Mis hijos le cantan ‘abuelita’, o sea que realmente los Días de las Madres en esta familia son duros en ese sentido.

Un día parece que son 10 años sin verla. Aunque uno la llame todos los días, no es lo mismo. No sé cómo hay hijos que tienen a la madre cerca y no se apuran tanto por ella.

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JESSY GARCÍA
Ciudad en que vive su madre: Queens | Tiempo separadas: 9 años

Mi mamá emigró a los Estados Unidos en 2011 por razones de trabajo. Celebramos el Día de las Madres por llamadas telefónicas o videollamadas cuando se ha podido, es la única forma.

He ido a los Estados Unidos cuatro veces, por 28 días cada viaje, después que ella se fue. Ella vino una vez por una semana. O sea cinco veces, nada más, hemos estado juntas en todo este tiempo.

No hemos pasado ningún Día de las Madres juntas en estos nueve años. Cuando llega la fecha me llega un sentimiento de nostalgia, me acongojo y a veces me pongo a pensar en el valor de tenerla conmigo.

Las felicitaciones siempre las hago por escrito con tarjeta (vía Facebook o WhatsApp), y cuando la llamo, le expreso lo que siento por ella, lo tanto que la valoro ahora después de que tengo hijos y que sé el valor que tiene una madre.

Viéndolo de una manera positiva, la gente que está como yo, con la madre lejos, tiene una oportunidad de valorar mucho más la presencia de su madre con ellos, y a la vez es un tanto triste.

Generalmente los Días de las Madres lo paso con mi suegra. Almorzamos con ella, le llevamos el presente con sus nietos, y con mi madre, llamándola.

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KELMAN MADRIGAL
Ciudad en que vive su madre: el Bronx | Tiempo separados: 12 años

Mi hermana se había ido primero y le sacó los papeles a mi mamá. Mi madre tiene 72 años.

Ella viene cada dos años, cada tres. Yo todavía no tengo visa, estamos en trámite. Ningún Día de la Madres, después que ella se fue, hemos estado juntos.

Cuando ella está aquí la disfruto al máximo, no le pierdo ni pie ni pisada, y estoy 24/7 casi siempre atrás de ella para aprovechar el tiempo.

Con mucha nostalgia paso ese día en el que muchos amigos y familias están con su madre celebrando, sin embargo mi mamá está lejos.

Allá ella tiene dos hijos y aquí me quedan tres hermanos. El Día de las Madres sacamos un rato y le llamamos, cada cual individual, la felicitamos, hablamos lo más que podamos con ella, y por ese momento se nos va un poco la nostalgia.

Este Día de las Madres trataré de llamarla vía video para verle la cara y decirle como siempre que la amo mucho y que la extraño, y que para mí no basta una fecha, sino que todos los días para mí son Día de las Madres.

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SOL NIEVES
Residente en: San Luis, Missouri | Tiempo separadas: 6.5 años

Siempre dentro de mis planes profesionales estuvo tener una experiencia internacional, vivir fuera del país. Estaba entre Europa y Estados Unidos, entonces la oportunidad surgió y aquí vine.

Fue nostálgico, fue una experiencia nueva la primera vez que pasé el Día de las Madres lejos de mi mamá. Adicionado a toda la experiencia de vivir en Estados Unidos y estar lejos de todos, entonces en una fecha tan especial, pasarla lejos de mi madre, me trajo nostalgia.

Ya tengo seis años y medio sin celebrar el Día de las Madres con mi mamá. Nos hemos visto en persona diría que cuatro veces, en promedio por dos semanas.

Cuando veo que mis hermanos están con mi mamá el Día de la Madres me siento triste, extrañando a mi familia, y especialmente a mi mamá, porque con ella hay una situación especial, mi mamá es mi mamá y mi papá desde hace 20-25 años. Ella asumió ambos roles, entonces la fecha es súper especial por el tipo de persona que ella es y la excelente madre que es. Entonces, al final, pasar ese día que es para celebrarla a ella lejos de ella, trae un poco de tristeza y nostalgia.

Para este Día de las Madres ya hay un poco más de costumbre, porque ya son seis años y medio. Al principio es más difícil, ya uno acepta la realidad; si se puede, se puede, y si no, no. Ahora tenemos tantas formas de mantenernos comunicados en la distancia y eso lo hace un poquito más fácil.

Mi plan era, fuera del COVID-19, pasar mi fecha de cumpleaños, que es cerca del Día de la Madres, allá, hacer la celebración juntas. Entonces en esta fecha yo estaría en República Dominicana, lo cual fue todo pospuesto.

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MISCAULY ROJAS
Ciudad en que vive su hijo: Filadelfia | Tiempo separados: dos años

Mi hijo se fue a los Estados Unidos directamente a trabajar y buscando un nuevo horizonte en su área. Él es mecánico automotriz. Llegó primero a casa de unas amistades y luego comenzó a buscar trabajo; encontró trabajo, se organizó y vive solo. Él va a tener 22 años.

El primer Día de las Madres separados lo pasé un poco nostálgica porque él es muy chulámbrico, como en buen dominicano uno dice. Él es muy afectivo y, en realidad, aunque tengo mis otras dos hijas acá, a medida que uno tiene tantos hijos, cada uno tiene un punto diferente, y él es el único varón que tengo.

En verdad me da un poco de nostalgia por no tenerlo presente, pero ya como la tecnología está tan avanzada, uno puede visualizarse, saber cómo está, vernos directamente, y sí, es un poco triste, pero eso ayuda a que podamos vernos, hablar, dialogar y estar presentes, aunque sea de lejos.

Si está cocinando, me llama y me dice: “mami, dígame cómo se cocina tal cosa”, o «por qué tal cosa en la cocina», y hasta ha cocinado la comida completa nosotros por videollamada, él mostrándome cómo hacerlo.

Este Día de las Madres lo pasaré ya más acostumbrada, porque ya uno se ha ido acostumbrando, valga la redundancia, pero sí, uno extraña esos besos, esos abrazos, ese “feliz Día de las Madres”. A pesar de que está grande, se me venía a acostar en las piernas para que yo le rascara la cabeza, y esas pequeñeces que uno hace en el día a día con sus hijos, hacen falta, en realidad.

Yo espero que todo esto pase lo más rápido posible, porque sí teníamos planes de yo ir en Semana Santa para vernos, pero por la situación que estamos viviendo en el país (por la pandemia), eso fue traumático. Quiero ir en agosto, si Dios permite y si todo mejora, y si no, iremos en diciembre.

MARIELA MEJÍA / Diario Libre

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