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lunes, mayo 17, 2021

?«Llevamos la pelota detrás de la oreja»

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Las grandes rivalidades en el beisbol siempre han existido entre la fanaticada dominicana.
El Torneo Invernal de Béisbol es el principal evento deportivo de la República Dominicana. En el mismo participan los equipos Tigres del Licey, Leones del Escogido, Águilas Cibaeñas, Gigantes del Cibao y Azucareros del Este. (Foto. fuente externa)

José Mercader / El Caribe

 La gracia de los deportes es el goce de la rivalidad. Los estudios psicológicos nos llevan hasta la prehistoria cuando el chicharrón de mamut estaba en el menú mundano y los diferentes grupos de zonas se disputaban las manadas. Las rivalidades tribales, más que por liderazgo, tenían el mismo origen: controlar las zonas de los bisontes. El ser humano es un cazador, declaró tajantemente el filósofo canadiense Marshall McLuhan, que no era sheriff.

En el guion de la vida occidental, debe haber un bueno y un malo, como si lo hubiese hecho Walt Disney o Hollywood.

En la Biblia aprendemos que hay un Diablo y un Dios, un David y un Goliat y los romanos con su R de Rivales que hay que derrotar y como lo aprendimos antes de los seis años y se fija en el cerebro lo que nos convierte en un fanático más, sin que nos demos cuenta.

Los romanos le ofrecían a la gleba las carreras de cuadrigas y los crueles combates de gladiadores. El deporte, cualquiera que sea, es una continuidad de aquellas competencias que necesariamente dividen cualquier población al igual que la política y hace gozar cuando se gana.

La gran pasión por el beisbol o la pelota nos llegó de Cuba igual que el son, en la época que aquellos veían a los Estados Unidos como un aliado para deshacerse de los españoles. Los equipos Angelina y Santiago de Cuba jugaron por primera vez en San Pedro de Macorís en 1886, aunque el vegano Jovino Espínola diga que fue en 1897 en la sabana de Joaquín donde se enfrentaron “Los cubanos del salmón” contra “Los veganos del lila” y los santiagueses digan que fue en 1903 en la Capitai dei Cibao.

Se crearon muchísimos equipos antes de que se formalizaran y organizaran los torneos. Y fueron muchísimos los atletas que se destacaron y que se convirtieron en héroes, admirados y odiados según el color de sus cachuchas.

Para entender el desarrollo de ese deporte en este país, en los primeros años, hay que entender y ubicar los espacios donde se jugaba.

En la capital, cuando la ciudad no pasaba del Parque Independencia por el oeste, se jugaba en la Plaza Colombina y en el patio de los Báez, un solar vacío en la ciudad. La Plaza Colombina era el terreno que ocupa hoy el Parque Eugenio María de Hostos. Esto es antes del 1910 porque en el 11 se inauguró el Gimnasio Escolar que duró hasta 1943. Antes del 1944 se jugaba también en el Estadio Primavera (inaugurado en 1919) que se convirtió en Perla Antillana en ese año para caballos y peloteros.
En 1946 se construyó el Estadio de la Normal para 4 mil fanáticos ubicado donde está hoy, bastante abandonado. En 1955 se inauguró el Estadio Trujillo, hoy Quisqueya. También se jugaba en el Licey Park que quedaba en donde está el Parque Enriquillo.

En Santiago la gente se reunía los domingos en los terrenos de la hoy Plaza Valerio y en el Enriquillo Park que fue antes del Estadio Cibao para caballos y peloteros también. El Yaque y el Inoa dividía la población para los que se bañaban en uno u otro río. El que no se bañaba, no apostaba.

En San Pedro existía el Oriente Park hasta que en 1936 se convirtió en el Campo Deportivo Tetelo Vargas. En la Vega se jugaba en el Estadio Guarionex. Esos eran los principales escenarios que recogían el entusiasmo de apoyo por el equipo local. En los demás pueblos se acondicionaba cualquier solar o cualquier conuco para practicar y jugar pelota.

Hay varios períodos en la historia del beisbol dominicano.

1- La pelota que se jugó informalmente hasta los años 20 aunque el Licey ya existía desde el 1907. El Escogido se forma en el 21 “escogiendo” lo mejor del “San Carlos”, “Los Muchachos” y “Delco Light”.

2- El período que va hasta el 30 con pequeños torneos. Es la fecha del ciclón de San Zenón que destruyó la Capital con sus estadios incluidos, principalmente el Gimnasio Escolar.

3- La pelota trujillista del 36 al 51 que incluye la tragedia de Río Verde de 1948 donde murió el equipo completo de
Santiago.

4- La pelota moderna y regular con 4 equipos: Águilas, Leones, Tigres y Elefantes, un pequeño zoológico y que la fanaticada rival convirtió en Cuyaya, Gato pelú, Gato rayado y Ele el del sótano. Agregó una urraca como el fucú.

5- La inclusión de los Azucareros del Este (Toros) y los Caimanes de San Cristóbal (desparecidos), más los Gigantes.

La época de oro del primer período se vivió en el Gimnasio Escolar que quedaba frente a frente al encallado barco USS Memphis de los marines de Estados Unidos, que vinieron durante la ocupación del 1916. Un punto de referencia es el edificio de tres pisos de la calle José Gabriel García con Cambronal (esquina noreste). Las graderías formaban una L o un Angulo recto cuyo vértice estaba en la esquina mencionada. El Gimnasio abarcaba todo el espacio entre La Cambronal y la Pina. Las graderías estaban sobre lo que hoy es el asfalto de la Gabriel García y sobre la acera este de La Cambronal. En un primer momento el home quedaba en lo que sería hoy Pina con Gabriel García, de manera que el left field sería donde hoy está el Obelisco Hembra. En el segundo momento el home fue cambiado para La Cambronal con Gabriel García con el center field y right field hacia el Memphis (ver gráfica). En realidad, la estructura de las graderías fue realizada en el 1933 después de San Zenón.

El Licey, que se solidificó en le 1907, se enfrentó a muchos equipos que dominaba. Es por eso que cuando surge el Escogido en el 21 todas las pasiones antiliceistas se canalizaban en las insignias rojas del León.

Ese antagonismo se extendería a Santiago creándose la rivalidad eterna de las Cuyayas y los Gatos rayados.

En el año 1923 se realizó el primer torneo nacional, aunque todos los juegos fueron en la capital con la participación de San Pedro de Macorís, Licey, Escogido y el equipo Santiago BBC. El año siguiente saldrían los americanos y Horacio Vásquez sería el presidente.

Los torneos no cuajaron y el otro año (24) se realizó una mini serie entre el Licey y el Escogido.

En el 1928, siendo Vásquez presidente, Ercilia Pepín logró construir el Liceo México en los terrenos donde estuvo la casona de Madame Charriér, calle de las Rosas esquina las Piedras y donde estuvo el primer gobierno de la Restauración. Ercilia Pepín tuvo un protagonismo e influencia en la población por su oposición a la ocupación militar de Estados Unidos y por su campaña de solidaridad con Sandino que luchaba en Nicaragua contra la dictadura de Somoza. Enfrentó a Trujillo con la muerte de los hermanos Perozo de militancia rabusa al igual que Martínez Reyna. Es por esa influencia que el Santiago BBC adopta el nombre de Sandino y forma parte del torneo de 1929 con el Licey y el Escogido.

La destrucción del Gimnasio Escolar en el 30, por el ciclón, lo inhabilitó hasta el 33 cuando la remodelación incluyó un cambio de nombre inútil por Campo Deportivo Municipal, que nadie asumió. En 1943 fue destruido para la ampliación del malecón y la modernidad de ciudad Trujillo que le sumó el Perla Antillana (1944) donde estuvo el Stadium Primavera y hoy Plaza de la Salud.

El segundo período o trujillista, se inició luego del torneo del 36 entre Licey, Escogido, Sandino y Estrellas Orientales que ya contaba con el Campo de Deportes Tetelo Vargas que reemplazó al Oriente Park.

En 1937 Trujillo unió el Licey con el Escogido para formar Los Dragones de Ciudad Trujillo que compitieron con Las Águilas Cibaeñas y las Estrellas Orientales.

En el equipo de Ciudad Trujillo participaron las estrellas de la Liga Negra de Estados Unidos Satchel Paige, Joshua Gibson, Papa Bell y otros. Aun así, el beisbol volvió a pequeños encuentros ocasionales entre equipos como el San Rafael, Cerveceros, Nika y en Santiago se jugó la mini serie contra La Vega llamada la V de la Victoria para promover la reelección del Jefe.

Con la construcción del estadio de la Normal en el 46 se reanimo la pelota, pero la tragedia de Río Verde, en La Vega, le dio un jalón de retroceso. El avión que traía de regreso al equipo de Santiago que había celebrado un doble encuentro en Barahona, se accidentó en la Cordillera Central. Perecieron 19 peloteros.

Se reactivó de nuevo con la visita de los Dodgers de Brooklyn que trajeron a Jackie Robinson, Roy Campanella, Pee Wee Reese, que jugaron en el play de la Normal. Vino Joe Louis al mismo play que se constituyó en el espacio más importante hasta la construcción del Estadio Trujillo en el 55.

En la tercera etapa, entre 1951 y 54, se celebraron cuatro torneos con los que serían los 4 equipos nacionales que acapararon todo el fanatismo dominicano, hasta que incorporan dos equipos nuevos: Toros y Gigantes. La expansión del 1983 incluía dos nuevos equipos: Los Azucareros del Este (hoy Toros) y Los Caimanes del sur, de San Cristóbal que duraron hasta el 89.

¿Cómo se explica que en el Cibao haya fanáticos escogidistas y liceístas? En un primer momento en que se “rompió” la barrera racial con Jackie Robinson, se permitió que jugadores latinos, también negros, entraran en las Grandes Ligas. El éxito fuera hizo que la gente, que ahora podía oír la pelota por la radio, se identificara con ellos. Marichal, los Alou, contribuyeron a que muchos se fueran con el Escogido.

En los períodos en que el beisbol estuvo flojo por el ciclón de San Zenón, los mejores peloteros lograron incorporarse a la Liga Negra o a otros equipos de Venezuela, Puerto Rico, Cuba, México, etc. De esos atletas, de los primeros momentos de nuestro beisbol, se haría una lista larguísima que incluye a los hermanos Báez, Grillo A, Grillo B, Grillo C; a Tetelo Vargas; Loro Escalante; Bombo Ramo; Horacio, Aquiles y Toño Martínez; los hermanos Lucas, Güigüí y Pepe; Enrique Lantigua; Pajarito Perdomo; Bragañita García y muchísimos más que aparecían en caricaturas graciosas realizadas por un tal Tirso que no era más que el pintor Yoryi Morel.

Somos un pueblo fragmentado, por una isla partida, por partidos partidos y por equipos de pelota que nos representan en cuerpo y alma y nos dividen, aunque la llevemos detrás de la oreja. El aumento de evangélicos y ateos divide frente a los católicos y el COVID nos clasificará entre contagiados e inmunes.

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