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sábado, septiembre 18, 2021

Género y trujillismo

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Por David Álvarez Martin.

Señala con propiedad el documento reciente de la Congregación para la Educación Católica que: “…no faltan las investigaciones sobre el gender que buscan de profundizar adecuadamente el modo en el cual se vive en diferentes culturas la diferencia sexual entre hombre y mujer. Es en relación con estas investigaciones que es posible abrirse a escuchar, razonar y proponer”.

Una de esas cuestiones que demanda investigadoras e investigadores que se ocupen es la vinculación de regímenes políticos y su relación con el género. Pienso en sistemas como el fascismo italiano, la genocida dictadura estalinista, el nacionalsocialismo alemán, el nacionalcatolicismo español, las criminales dictaduras de Argentina, Chile y Uruguay bajo la ideología de la Seguridad Nacional y el mismo trujillismo dominicano, que magnificaron las condiciones de machos de sus dirigentes y en muchos casos articularon discursos públicos sobre el rol social subalterno de la mujer. Eran sistemas misóginos hasta el tuétano.

En el caso dominicano el régimen de Trujillo comenzó y terminó con dos hechos de ensañamiento mayúsculo contra la vida de las mujeres. El 1 de junio de 1930, por órdenes de Trujillo, fueron asesinados en San José de las Matas Virgilio Martínez Reyna y su esposa Altagracia Almánzar. Altagracia se encontraba embarazada. El ensañamiento contra ella -usaron armas de fuego y armas blancas- mostraba la rabia bestial de Trujillo contra todo real o potencial opositor y que nada lo detendría para aferrarse al poder. El hecho de cierre de la dictadura fue el asesinato de la tres hermanas Mirabal el 25 de noviembre del 1960. Y entre uno y otro hecho una infame e infinita colección de discriminaciones, golpes, abusos, violaciones y asesinatos de mujeres y niñas, tanto desde el Estado como en la sociedad, motivados por una perversa ideología machista.

En torno al crimen de la Hermanas Mirabal y al que la ONU dedicó el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la fecha de su asesinato, se sueltan peregrinas discusiones sobre si el sátrapa las mató por ser opositoras o por ser mujeres. Es por eso por lo que se impone estudiar más a fondo la naturaleza de género en los sistemas políticos y específicamente las dictaduras con fuertes acentos en el modelo machista de los gobernantes. Incluso algunos casos de populismo contemporáneo como el de Trump en Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil, hay muchos discursos y prácticas de claro acento misógino. Una intuición tengo clara, mientras más honda es la experiencia democrática de una sociedad, mayor es la participación de las mujeres en todos los niveles, mayor es la igualdad entre hombres y mujeres, y el respeto a los derechos de las mujeres son defendidos con mayor energía.

La dictadura trujillista mantuvo durante sus tres décadas un fuerte acento misógino y favoreció ampliamente la discriminación, violencia y asesinatos de mujeres. Precisamente el concepto de crimen pasional lo heredamos del perverso régimen de la bestia de San Cristóbal. Trujillo mantuvo la formalidad de igualdad política, especialmente con la asignación del derecho del voto de las mujeres, que era tan insubstancial como el de los hombres. El gran corte a ese ordenamiento jurídico y político lo brindó la Constitución del 1963 y fue la causa verdadera del derrocamiento de Bosch. Lúcidos eran los combatientes de abril del 1965 al asumir el nombre de constitucionalista, porque era en torno a la misma que se dirimía la cancelación del trujillismo y la apertura de la democracia plena -todavía pendiente- en la sociedad dominicana. Uno de esos puntos claves es precisamente el reconocimiento pleno de la dignidad de la mujer.

La misoginia no es un asunto exclusivo de la vida doméstica, sino que en primer lugar es un tema social, económico y político. Es la violencia contra la mujer en el espacio público y desde el Estado lo que estimula la violencia en el ambiente doméstico. Trujillo mató a las Mirabal por ser mujeres, y mujeres que se le oponían políticamente, lo cual era doblemente intolerable para el sátrapa.

Hoy la sociedad dominicana avanza hacia el reconocimiento pleno de la mujer. El Gabinete de Niñez y Adolescencia a cargo de Raquel Arbaje es un buen paso en la dirección correcta para sentar las bases del respeto de la dignidad de las niñas y adolescentes que en el futuro serán mujeres más libres de la lacra machista y cancelar definitivamente el matrimonio infantil. La misoginia tiene muchas raíces y es necesario extirpar cada una para construir una sociedad donde hombres y mujeres vivan plenamente sus derechos y se respeten mutuamente.

Fuente: El Día 

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