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viernes, mayo 14, 2021

Navidad Mágica en el Gran Teatro del Cibao

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La primera dama de la República Raquel Arbaje encabezó la gala inaugural de la Navidad Mágica del Gran Teatro del Cibao, junto a Carmen Heredia y Luis Marcell Ricart, ministra de Cultura y director del teatro, respectivamente.

Rafael A. Escotto

Marcel Ricart, director del Gran Teatro del Cibao, con el beneplácito de la Presidencia y Vicepresidencia de la República y del Ministerio de Cultura, que dirige la destacada profesora doña Carmen Heredia de Guerrero, el Gran Teatro del Cibao abrió sus alas a todo lo ancho de su cuerpo, semejante al vuelo del cóndor, para inaugurar en su majestuosa Sala de la Restauración, por primera vez desde su creación en 1995, con alegría la llegada de la magia de la Navidad con un grandioso y fastuoso musical: «En espera del Mesías», de la autoría del propio Marcel, con la actuación de un elenco de jóvenes actores y cantantes de esta ciudad de Santiago.

Esta majestuosa gala, muy propia de las obras que suele preparar y dirigir el talentoso Marcel Ricart, encantó al público que disfrutó en grande de una mágica Navidad. Esa tarde Santiago de los Caballeros se llenó del perfume que brota de la rosa de Bayahibe, heráldica flor nacional. El público asistente sintió batir de nuevo el noble sitial cultural que se fue perdiendo con los cambios que sufren las sociedades.

Hubo una época que Santiago fue considerada una meca interesante para la presentación de las más famosas óperas. El público culto de aquel tiempo pudo oír y presenciar en escena las arias más conocidas y cantadas procedentes de Europa como la «Vesti la giubba», de la ópera Payasos, de Leoncavallo; «Una furtiva lágrima», de la ópera El elixir de amor, de Gaetano Donizetti; «Habanera», de la ópera Carmen, de Georges Bizet, entre otras.

En el antiguo Teatro Colón, de esta ciudad, el público disfrutó de variadas zarzuelas y obras teatrales de excelente calidad.

Marcel Ricart y doña Carmen Heredia nos han traído a Santiago en sus maravillosas alforjas culturales y artísticas un espíritu navideño nuevo montado en un trineo lleno de sorprendentes villancicos y de ilusiones propias del tiempo de pascuas. La fascinación comenzó el 12 de diciembre y continuará hasta el 12 de enero, en dos funciones.

El domingo 13 de diciembre, a la cuatro de la tarde, se presentó la Orquesta Metropolitana de Santiago en la Sala de la Restauración. Fue algo así como ver la orquesta de los dioses en el Gran Teatro. Cada interpretación tocada por este grupo de músicos nos hizo saber que el mundo estaba en el umbral de la Navidad, que comienza el 25 de diciembre con la conmemoración del nacimiento de Jesucristo y se extiende hasta el día de Reyes. 

Aquella fue una tarde inolvidable por lo brillante que se vio el dios Sol irradiando sobre el Monumento de los Héroes de la Restauración, de buen gusto para los asistentes, un ambiente musical que Santiago y el Cibao casi había olvidado y que los gobernantes no se acordaban que existía un pueblo deseoso de escuchar buena música y obras de teatro con los colores alegres de la Navidad y de la patria.

Cabe decir entonces, sin andar con remilgos politiqueros, que la llegada de un presidente joven, como es Luis Rodolfo Abinader Corona, de fuertes raíces cibaeñas, un hombre de sociedad, de raigambre culta, comprometido con la educación ciudadana, no podía hacer otra cosa que no sea empinarse sobre las mediocridades, como las montaña sobre el valle infértil, y barrer con la escoba de un fraile las impurezas que arrastran los ríos desbordados de corrupción y el olvido inexorable de una estipe política que quiso borrar la alegría del corazón de un pueblo. 

Me expreso desde este Santiago de los Caballeros que no siente celos del Santiago de García Lorca, camino de luz en el cielo, sino que me inspiro desde este «Santiago risueño y optimista ubicado en medio  de las fértiles campiñas cibaeñas bañadas por las aguas de un Yaque dormilón», fruto elocuente de la pluma del inmenso maestro don Juan Lockward, para festejar el espíritu nuevo de esta cultura navideña y mágica que nos ha traído un niño Jesús revolucionario y moderno en medio de una epidemia que aflige la humanidad.

Gracias, muchísimas gracias señor presidente, señora vicepresidenta, señora ministra de Cultura, señor director del Gran Teatro del Cibao por regalarle a este pueblo y a esta región, que es signo inequívoco de trabajo, de grandeza y de riqueza de un país que desea cambiar su rumbo y pasar de una desvergüenza política y social a una era de sensatez, de respeto y de grandes desarrollos. 

Ayer sentíamos que el país iba dando traspiés, hoy nos parece que estamos dejando atrás el camino malo y somos los caminantes que hacemos camino al andar, reivindicando el camino como presente, recordando ese pasado abyecto, pero evitando que nos obsesione, ni él ni el futuro, a la hora de marcar nuestro destino, como diría el poeta español Antonio Machado.

Fuente: LA INFORMACIÓN

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