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martes, noviembre 30, 2021

Los “Panfleteros de Santiago”: Cuando los jóvenes eran jóvenes

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Fidelio Despradel (Caricatura de CRISTIAN HERNÁNDEZ)

Fidelio Despradel

Conozco a Negro Veras, desde que, en la noche del 24 de noviembre de 1962, nos enfrentamos, yo como Secretario de Organización del Comité Central del 14 de Junio, que había viajado a Santiago para supervisar y dirigir la importante concentración que celebraríamos, el próximo día, 25 de noviembre, Primer Homenaje del 14 de Junio a Minerva Mirabal y sus solidarias hermanas, en el segundo aniversario de su vil asesinato.

Negro, era un joven fogoso, dirigente del Partido Socialista Popular, en Santiago, y cuando llegué a esa ciudad y a La Plaza Valerio, donde celebraríamos tan importante concentración, serían como las diez horas de la noche, los organizadores locales del 14 de junio, me mostraron un inmenso letrero, de esos que se denominan “cruza calle”, que el partido al cual pertenecía Negro, había colocado, frente a frente, de la tribuna desde donde Manolo dirigiría el discurso central de la concentración regional.

Nuestros compañeros en Santiago estaban a punto de enfrentarse a Negro y los militantes del PSP, para desmontar aquel “cruza calles”, y colocar el que yo había traído desde la capital con la consigna central del 14 de Junio.

El enfrentamiento físico estaba a punto de empezar, porque Negro, a la cabeza de los militantes del PSP, se había negado sistemáticamente a retirar aquel ostentosamente visible “cruza calles”, donde lo que procedía era que nosotros colocáramos, en aquella posición, la tela que yo mismo había traído desde la capital.

Un enfrentamiento como el que estaba a punto de empezar, no le convenía al éxito y desenvolvimiento de aquella, la Primera Gran Concentración en Homenaje a Minerva y sus hermanas heroínas, y muy consciente con ello, después de comprobar que Negro Veras no iba a ceder, por más sólidos que fueran mis argumentos, apelé, a eso de la medianoche, a indagar la dirección de mi amigo íntimo Luis Gómez Pérez, que ya era un alto dirigente del PSP, despertarlo, explicarle la situación y solicitarle que se pusiera la ropa y viniera conmigo a resolver aquel impasse. Negro cedió ante la autoridad y argumentos de Luis.

Siempre comentamos, Negro y yo, jocosamente, aquel trance. ¡Así conocí al amigo y compañero de ideales y lucha!

Negro, de quien soy amigo y camarada, desde esa noche, en extremo lluviosa, con quien comparto ideales y esfuerzos, cada uno en su ámbito de acción, me ha pedido que escriba unas líneas sobre un artículo escrito por Manuel Bueno, el más joven -15 años- del grupo “Unión de Grupos Revolucionarios Independientes, (UGRI)”, que la historia ha rescatado como “Los Panfleteros de Santiago”, quien, habiendo fallecido el 30 de abril del 2003, escribió, el 5 de febrero de 1981, en el ya desparecido periódico El Sol, el trabajo “Wen Guillén y los Panfleteros de Santiago”.

Mi respuesta fue un ¡SI! Incondicional. Mi conciencia me impide responder en otra forma, no solo al amigo y compañeros de ideales y lucha, como lo es Negro Veras, sino por el ejemplo de los “Panfleteros de Santiago”, uno de los modelos más prístino, que tiene esa rica y trascendente historia del rol de la juventud, en las luchas libertarias de nuestro pueblo, en “los años de luz y de lucha”.

¿Quién es Manuel Bueno y su emotivo y justo rescate de la memoria de Wen Guillén y Los Panfleteros de Santiago? 

Ya afirmé que Manuel Bueno era “el más joven -15 años- del grupo antitrujillista UGRI, conocido como “Los Panfleteros de Santiago”, agregando que Manuel fue apresado junto al grueso de aquel grupo revolucionario de jóvenes, y vivió en carne propia y en la gran sensibilidad de aquel joven de 15 años, la más profunda perversidad a que una colectividad de seres humanos pudieran llegar en país cualquiera de la tierra.

¿Y quién fue Wenceslao Guillén Gómez -Wen Guillén-?

El joven de 20 años, líder de aquel grupo de héroes y valientes, de aquel colectivo de jóvenes-héroes, que se organizaron para contribuir a que el pueblo dominicano, con sus propias fuerzas, se organizara, se preparara y se insurreccionara, para borrar de la faz de la tierra la satrapía encabezada por Rafael Leónidas Trujillo, abriendo el camino de la democracia “Del Pueblo y Para el Pueblo”, como bien planteo tempranamente nuestro Juan Pablo Duarte.

Voy a iniciar el rescate de Manuel Bueno y su artículo publicado el 5 de febrero de 1981 en el periódico El Sol, desaparecido muchos años atrás, en el cual reivindicaba la memoria de Wenceslao Guillén Gómez -Wen Guillén-, líder de los jóvenes denominados “Los Panfleteros de Santiago”.

Y para ello voy a empezar reproduciendo un trozo del Manifiesto de los Héroes de la Raza Inmortal, -expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo -junio 1959-, rescatado por Manolo Tavárez, el 14 de Junio de 1963, ante más de 50,000 dominicanos y dominicanas, en la histórica concentración celebrada en el Parque Independencia, el 14 de Junio del año 1963. Este trozo del Manifiesto dice así:

“La realización de los fines que nos hemos propuesto, entrañara la transformación integral de las condiciones de vida del pueblo

“Significara destruir las viejas estructuras políticas y sociales que han condicionado la vida dolorosa del pueblo dominicano

“Significara destruir esas estructuras y levantar de sus ruinas, una realidad nueva, estremecida de alientos justicieros

“Significara en suma, levantar sobre nuevas bases las realidades dominicanas, para que el hombre pueda realizarse libre de toda coyunda, y para que la Patria se levante sobre su propia dignidad, creando un estado social, sin mengua de su soberanía”.

Ese anhelo, expresado en unas cuantas palabras, llevó a una generación de hombres y mujeres dominicanos y de muchas otras nacionalidades, algunos de ellos ya entrados en edad madura, y que fueron acompañados por sus hijos -La Raza Inmortal-, a iniciar la lucha armada contra el régimen, para derrocar a Trujillo, pagando el precio de las más crueles torturas y la muerte. 

Defendían con sus vidas la idea de la necesidad de iniciar la lucha armada contra el régimen, levantar con ello la conciencia nacional, y con la fuerza del pueblo y su juventud, construir un cambio radical, como se expresa en el trozo del manifiesto leído por Manolo en la Gran Concentración del 14 de Junio de 1963.

Fue ese el mismo clamor por el que lucharon y se sacrificaron aquellos jóvenes-héroes de “Los Panfleteros de Santiago”, y es el mismo anhelo que ha llevado a múltiples generaciones de luchadores y luchadoras dominicanas, a empeñarse a cumplir con ese compromiso con la Patria y su Pueblo.

Manuel Bueno y el rescate de “Los Panfleteros de Santiago” y su líder, Wenceslao Guillén

Nos dice Manuel Bueno en su artículo:

 “Postergué durante veintiún años referirme al tema, queriendo evitar mayores tribulaciones a una madre como Thelma Gómez, para quien su amadísimo hijo Wen siguió siempre viviendo en su corazón, lacerado por profundas y sangrantes heridas con su abrupta desaparición”.

“Pero es ya la hora de lanzarse al rescate de este descomunal héroe nacional –mártir a sus veinte años- que se llama Wenceslao Guillén Gómez (Wen Guillén)”

Continuando su narración, plantea:

“En un artículo reciente, el doctor Negro Veras, integrante de ese grupo de jóvenes y valientes intelectuales que se nucleó alrededor de la figura aglutinante de Wen Guillén, y a cuyo valor sin límites, al igual que muchos otros, debe la vida, rompió el silencio ponderando una serie de cualidades y virtudes del desaparecido líder y algunos detalles de su lucha infatigable por derrotar la tiranía.

“Ese artículo me incentivó a producir el presente, en el cual revelaré los rasgos más sobresalientes de la actividad revolucionaria de Wen y parte de los episodios terroríficos que padeció, junto a sus demás compañeros, en las ergástulas del déspota, hasta caer vilmente asesinado por sus sicarios”.

Manuel contaba con tan solo 15 años de edad, en aquellos días de enero de 1960, cuando los esbirros del Servicio de Inteligencia Militar, empezaron a trasladar, en un vehículo especial, a los jóvenes que en ese momento nos encontrábamos en el Cuartel de la Policía, hacia el infierno de “La 40” – desde donde el día 21 esos mismos jóvenes habíamos vivido los actos de tortura más dantescos que la imaginación humana pudiera concebir.

Y continúa..:

“Wen se distinguió desde temprana edad en los círculos estudiantiles del Liceo Secundario de Santiago, por un inusitado y tesonero afán de superación intelectual que escapaba a la situación imperante a mediados de la década del cincuenta. En su mirada penetrante reflejaba una inteligencia y madurez poco comunes en un púber.

 De extracción humilde, debió conformarse con los libros que encontró a su alcance en la biblioteca de la “Sociedad Amantes de la Luz”, donde se convirtió en asiduo lector, de libros políticos de Vargas Vila, y hasta una vieja edición que había del Capital, de Marx, el cual dejó marcado al caer prisionero”.

“Su pensamiento político era de una claridad y conciencia increíbles para el momento incierto que le tocó vivir, llegando al convencimiento que solo desde dentro se podía hacer la revolución (…) Las armas están aquí, las tienen ellos mismos, y solamente tenemos que prepararnos para aprender a quitárselas, solía expresar a sus íntimos. Por eso prefirió formar su propio grupo de noveles y confiables futuros combatientes, al cual bautizó con el nombre de “Unión de Grupos Revolucionarios Independientes, (UGRI)”, aunque no por eso dejó de mantener contacto con el Movimiento “14 de Junio”.

Y continúa Manuel..:

“Se trazó un plan de acción que consistía de varias fases, empezando con el desarrollo simultáneo de la capacidad física a través del ejercicio y la adquisición de conciencia política por medio del estudio. Sostuvo la tesis de que se debía ir minando paralelamente la estabilidad del régimen, mediante progresivas acciones de propaganda y sabotaje, las que puso en marcha inmediatamente….”

Recuerden que se trataba de un colectivo de jóvenes, que no pasaban de los veinte años y que el más joven, Manuel Bueno, solo tenía 15.

(…) “Fue el contenido de la literatura de esos panfletos, acción que determinó el sobrenombre de “Los Panfleteros de Santiago” a nuestro grupo de UGRI, lo que realmente provocó “la condena a muerte” por Trujillo, de todos sus participantes. Estaban impresos en ambas caras de la mitad del papel 81/2 x 11, con la siguiente proclama en el lado frontal: “¡Viva la Revolución!”, ¡Abajo el Tirano! ¡Libertad o Muerte!, UGRI, y en el reverso, una sentencia que “el jefe” no podía perdonar: “Con perdón de la expresión, Trujillo es una Mierda”.

Continuamos..:

“Ya en La 40, Wen se destacó frente a sus torturadores, de la mayoría de los jóvenes que iban cayendo prisioneros, por su valentía y extraordinaria capacidad para resistir el dolor, y su firmeza para enfrentar los interrogatorios manteniendo sus posturas. 

Sentado en la silla eléctrica, y viendo sus captores que no había forma de arrancarle una confesión que delatara a sus colaboradores, puesto que sostenía que había trabajado solamente con los pocos que ya se encontraban detenidos, uno de los esbirros pidió que le trajeran el cuchillo de la cocina, y cuando procedía a clavarlo en su escroto para arrancarle los testículos, un compañero que observaba frente a él esta malvada operación, y quien había resistido previamente los corrientazos, ya que trabajaba como liniero en la Compañía de Electricidad, no pudo resistir tan macabro espectáculo, y gritó: “Wen, te vas a dejar matar, Déjenlo, que yo voy a hablar”.

“Por este y muchos otros gestos de valor los matones a sueldo de La 40 le apodaron “el célebre Wen”.

Continúa Manuel Bueno en su artículo..:

“luego, en las solitarias del sótano del Palacio de la Policía, a las que fuimos trasladados catorce de nosotros, la madrugada del 21 de enero de 1960 desnudos en una guagua celular, enseñándome a fabricar un tipo de bomba de tiempo que me dijo le transmitió Manolo, y haciéndome jurarle continuar la lucha, pues ya tenía una clara convicción: “A todos nosotros nos van a matar, y tú eres quien tiene las mayores probabilidades de sobrevivir, de manera que tienes que hacerte cargo”. ÉL tenía entonces veinte años y yo quince. 

 “No sé exactamente cuál noche le tocó a Wen, pero entre el 25 y 29 de ese mes de enero, pude percatarme de cómo nos fueron procurando en pequeños grupos los calieses del SIM, para el regreso a La 40, y luego de indescriptibles torturas, inventar cada madrugada, asesorados por expertos exagentes nazis, la forma más cruel de completar la orden de exterminio emanada del sátrapa. A uno de los muchachos le fueron extrayendo la sangre con una jeringuilla hipodérmica, para irla derramando en su presencia, en el patio de la cárcel, hasta perder el conocimiento y luego morir”.

Y ya concluyendo su dramático artículo, Manuel Bueno nos dice….:

“Existieron pormenores que todavía me revuelven el estómago, y me hacen asomar las lágrimas cada vez que los reedita mi memoria; tan desagradables, que mejor es no contarlos y poder olvidarlos, y si ahora he traído algunos a colación para honrar la memoria de ese gran luchador y héroe nuestro que se llama Wen Guillén, ha sido porque considero que, por duro que haya sido, nuestras juventudes de hoy no deben ignorar las atrocidades cometidas por los secuaces de la funesta Era de Trujillo”.

Y culmina su revelador y valiente artículo, con las siguientes palabras:

“Debemos continuar rescatando del anonimato a nuestros verdaderos héroes y mártires, dando a conocer su ideario, su trayectoria de lucha y afanes revolucionarios, reconociéndoles como nuestros únicos prohombres acreedores de honrar con sus nombres nuestras escuelas, plazas y calles principales, desplazando muchos falsos ídolos de barro que hoy ocupan esas posiciones señeras, aupados por los panegiristas y adulones, y que son más bien merecedores del escarnio y el olvido del pueblo. Loor a Wenceslao Marcial Guillén Gómez. (WEN GUILLÉN)”.

Soy revolucionario desde esos años de 1958, 1959 y 1960. Fui hecho prisionero en agosto o septiembre de 1959, y conducido al centro de tortura de “La 40”.

Apoyo militantemente la intención de Negro Veras, de publicar el artículo y la vida de Manuel Bueno, quien con solo 15 años, el más joven de “Los Panfleteros de Santiago”, también participó en la Guerra de Abril, fallecido de muerte natural el 30 de abril del año 2003.

Y principalmente, la vida, pensamiento y acción, del mentor y jefe de “Los Panfleteros de Santiago”, uno de los verdaderos gigantes de la historia del combativo pueblo dominicano. 

Nos acostumbramos los catorcistas a escuchar a Manolo y sus compañeros de “La 40”, hablar emotivamente del heroísmo y sacrificio de los jóvenes “panfleteros”. Eso fue lo que viví con Manolo y sus compañeros de “La 40”, elogiando, siempre con extremo respeto, desde aquel Movimiento Revolucionario 14 de Junio, combativo, en los días de agosto de 1961, cuando hube de regresar, junto con otros compañeros, después de agotar un gran periplo por las Antillas, América y Europa, en gestiones para comprar armas y garantizar su llegada a la República Dominicana, para reforzar la “insurgencia del pueblo dominicano”, que fue la Tercera Decisión Tomada por la Directiva Clandestina del “Movimiento Revolucionario 14 de junio”, el 10 de enero de 1960.

¡Apúntenlo…!: La tercera resolución de la reunión constitutiva del 10 de enero del 1060.

Es sumamente importante que nuestros jóvenes de hoy conozcan la historia de heroísmo y lucha que protagonizaron sus iguales de aquellos años de combate y búsqueda de una luz en el horizonte del pueblo dominicano, y que conozcan que ese comportamiento de la juventud de vanguardia no es nuevo…; viene desde la Trinitaria, encabezada por nuestro Juan Pablo Duarte, y continua a través de toda nuestra aciaga historia por la libertad, la independencia y soberanía, y por la democracia auténtica: Por el Pueblo y Para el Pueblo.

Todo este cúmulo de luchas y sacrificios, frustrado por la entrada en la dirección del Estado de una oligarquía rapaz, que derroco, primero, el gobierno democrático del profesor Juan Bosch, y luego, con la capitanía de gobierno y el ejército de los Estados Unidos, frustró la bella Revolución Democrática Triunfante de abril de 1965, robándose luego (robándose es el término correcto), en un proceso que llega hasta el día de hoy, el inmenso emporio industrial, eléctrico, azucarero y agrícola, construido por Trujillo con la sangre, el sudor y el sacrificio del pueblo dominicano.

Repito…: nuestros jóvenes, que son el futuro de la patria, deben conocer la acción de sus insignes predecesores. 

“Los Panfleteros de Santiago” sembraron con su sangre esa semilla.

¡Loor a estos grandes héroes!

La Información.

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