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San José de Las Matas
lunes, junio 21, 2021

Día del agricultor

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Producción de berenjenas, por el ingeniero Toribio Tavares, en el valle de Sui, San José de las Matas. (Foto tomada del muro de Toribio Tavares)

Por: Luciano Filpo.

La agricultura es una actividad productiva que sustrajo al ser humano de estadios inferiores; de depredador a productor, de nómadas sedentario, de recolector acumular excedentes. Por medio de esta actividad se transforma la naturaleza y la condición humana. Los agricultores asumen el rol creativo y productivo de poner a producir y parir a la pacha mama o madre tierra. En el mundo «postindustrial» como señaló Daniel Bell se reducen las actividades primarias o pierden valor frente a otras actividades productivas terciarias. Hay un proceso de descampesinización, cada vez son menos los brazos que prefieren continuar trabajando la tierra. Vale la pena señalar que las mejoras tecnológicas de la actualidad permiten obtener mayores volúmenes de producción no obstante se haya reducido la población rural.

Los grandes procesos urbanos y de proletarización que se iniciaron con la revolución industrial han convertido espacios agrarios en zonas urbanizadas. En República Dominicana el director del instituto agrario, así como grupos este la sociedad civil y organizaciones campesinas reclaman se apruebe la ley de ordenamiento territorial, que se entiende contribuirá a valorar lo suelos según su vocación, también dicha ley podría evitar que tierras de tracción agrícola sean transformado en proyectos inmobiliarios.

Toribio Tavares junto a ingeniero agrónomo, Juan Castellanos

Como herencia colonial las tierras de Latinoamérica y el caribe han pertenecido a latifundista o grandes terratenientes, esa situación no sufrió alteraciones con la independencia. Pueblos originarios, mulatos, negros y criollos de poco abolengo carecieran del derecho a la tierra debiendo ocupar pequeños predios comuneros y ejidos. La reforma agraria ha sido una consigna a lo largo de la historia republicana. Líderes populistas, gobernantes liberales y conservadores han intentado fragmento la estructura agraria, pero sin éxito. La revolución mexicana de 1910 y su constitución de Querétaro de 1917 contempla un proceso de reforma agraria el cual medianamente se pone marcha con Lázaro Cárdenas esa operación estuvo precedida por las luchas de líder agrarista mexicano Emiliano Zapata, quién sostenía que «La tierra era para quien la trabaja». También en Brasil Argentina Perú Bolivia hubo conmociones por la propiedad de la tierra muchos gobiernos hicieron los intentos de distribuir tierra entre los campesinos.

El solo hecho de distribuir el suelo no es suficiente, también hay que crear una estructura financiera de naturaleza solidaria que facilite los recursos para ser producir la tierra. Un ser humano sin financiamiento, títulos, insumos y otra asistencia termina abandonando el predio agrario del cual lo han dotado. En su momento los grupos terratenientes terminan sosteniendo que el pequeño agricultor es holgazán, le facilita la tierra y el poco tiempo la abandona. El agricultor vive lleno de esperanza, pero el mundo de hoy dominado por el mercado requiere medios financieros cada día. En esa lógica el pequeño agricultor termina convertido en jornalero o bracero. En el marco de la revolución cubana se puso en marcha un proceso de confiscación, estatización y reforma agraria. Grandes compañías agrícolas de capital norteamericano fueron expropiadas y nacionalizadas por el estado cubano.

En el contexto dominicano la constitución de 1963 promulgada por el presidente Juan Bosch establecía que era ilegal el latifundio manos de particulares, así como era anti económico el minifundio. Juan Bosch creía en la justicia social y se aprestaba a realizar una reforma agraria pero los grupos oligárquicos del país objetaron su programa y estilo de gobierno, terminando un golpe de estado. En 1972 en el marco de un gobierno conservador como el de Joaquín Balaguer se aprobaron las leyes agrarias con las que se buscaba recuperar las tierras del estado en manos de particulares y distribuirlas entre los campesinos. El campesinado dominicano era parte importante de la base de apoyo de los gobiernos del caudillo reformista el cual era rechazado en los centros urbanos por la represión y el despotismo impuesto durante 12 años de terror. El campo y las zonas rurales reciben poca atención de los gobiernos. Las mujeres campesinas eran más excluidas aún que los hombres, no eran objeto de entrega de parcela y hasta tenía limitaciones jurídicas para presentarse en justicia. Aparecieron agrupaciones de mujeres campesinas que reclaman el derecho a la tierra y al financiamiento estatal para producir.

En la actualidad existen diferentes gremios de mujeres que se dedican a la producción de algún rubro: cacao, café, aguacate. En los últimos 40 años habido un proceso descampesinización, de ruptura con la tierra, los modelos de inversión estatal y privado privilegia las ciudades más importantes. El pequeño agricultor que no cuenta con mecanismos de comercio justo, canales de distribución idóneo, servicios sociales y mecanismos de recreación abandona los predios rurales y se marcha a la periferia de la ciudad formando los cordones de miseria y ampliando la marginalidad urbana. Todavía hoy en pleno siglo XXI, campesinos dominicanos de El Seibo e Higüey son despojados de sus tierras por grandes compañías transnacionales como El Central Roma o el Consorcio Central Azucarero quién con el contubernio del ministerio de agricultura destruyen sembradíos y despojan a los agricultores de su medio de producción en Barahona. Hay que mejorar la calidad de vida del hombre del campo para que se siga garantizando la soberanía alimentaria y la sostenibilidad agraria.

El autor es Dr. en Educación.

©La Información.

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