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San José de Las Matas
miércoles, mayo 18, 2022

#Reportaje: Una familia de San José de las Matas trae su cultura dominicana y recetas a los Estados Unidos

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Estas hermanas de San José de las Matas convirtieron sus sueños en realidad y su receta de familia en un negocio. Descubra cómo lo lograron.

Traducción del reportaje acerca de la hermanas Morel, Read in English

La familia es todo para los Morel, pero la idea de mudarse con sus ocho hijos de San José de las Matas, República Dominicana, a los Estados Unidos todos de una vez fue angustiosa. Por lo que tomaron una decisión difícil: Máximo vendría primero para encontrar un lugar donde vivir y luego lentamente traería al resto de la familia. En 1990, se asentó en Ozone Park en Queens, Nueva York y, tal como lo planearon, los hijos de la familia Morel comenzaron a llegar en grupos, del mayor al menor.
Para una familia en la que permanecer unidos es realmente muy importante, la separación fue la parte más difícil. Una vez que los últimos dos hijos llegaron a Nueva York, la familia estaba nuevamente unida y estaban listos para recuperar el tiempo perdido.
Si bien Estados Unidos ofrecía muchas oportunidades, había muchas cosas que los Morel extrañaban de su tierra natal. ¿En primer lugar? El clima y la comida. No podían controlar el clima, pero en cuanto a la comida, tuvieron una idea

Recreando un pedacito del hogar
Usando la receta de su abuela que recordaba disfrutar cuando era niña, Nieve Morel, una de las hermanas, comenzó a preparar helados de sabores en su casa en el Bronx con unos pocos recipientes y un congelador pequeño. La familia disfrutaba este sabor nostálgico que les recordaba a su hogar, pero Nieve tenía sueños mucho más grandes. Su plan era vender los helados a la mayor cantidad de bodegas posibles en Nueva York, muchas de las cuales tenían dueños y clientes dominicanos. Nieve juntó todos los números de teléfono en una agenda y empezó a llamar para tomar y entregar pedidos personalmente. Forjó un vínculo inmediato con los dueños de las bodegas y rápidamente ganó su confianza y su negocio.
Nieve pasaba esos primeros días trabajando en una joyería durante el día y haciendo el helado casero por las noches. Los empacaba en neveras y se las llevaba al trabajo, para hacer las entregas en camino a su casa. “[En ocasiones] me acostaba a veces a las doce de la noche”, cuenta Nieve. Para ayudar a aumentar el volumen y llevar el producto a más lugares, convenció a su hermana Juana a que hiciera helados en su casa en Queens.
Estos helados conectaban a la familia Morel con una cultura que tanto añoraban y que no podían encontrar en los EE. UU. Rodeados por una gran comunidad de latinos, esperaban que otras personas en Nueva York también disfrutaran de los helados al estilo dominicano. Pero no tenían idea cuánto lo disfrutarían.

Ganando reputación
Las hermanas acogieron el espíritu empresarial. Y les encantó. Abrieron un restaurante y una panadería en Queens y comenzaron a fabricar el helado allí. A pesar de algunas barreras lingüísticas, la familia llenó todos los papeles y el negocio comenzó a funcionar. Todo iba bien o al menos eso creían. Un día un inspector entró al restaurante y les ordenó que botaran todo el producto ya que no tenían la licencia adecuada para vender helados. Necesitaban una licencia para la venta de productos lácteos del Departamento de Agricultura y Mercados del Estado de Nueva York porque el helado contenía leche.
En lugar de negarse o quejarse, las hermanas de hecho ayudaron al inspector a desechar sus productos. Y este fue el comienzo de una hermosa relación que aún existe hoy en día. Uno de los hermanos, Franklin, trabajó estrechamente con el inspector y con el Departamento de Agricultura para comprender qué era lo que se necesitaba y solicitó la licencia adecuada.
Mientras muchos hubieran visto esto como un obstáculo, los Morel lo vieron como una oportunidad. Hasta ese punto, no tenían empaque, etiqueta, ni siquiera un nombre. Cuando Franklin se topó con esa pregunta en la solicitud, le preguntó a sus hermanas cuál debía ser el nombre. Y fue Juana quien sugirió Mamita’s como su abuela materna.
“La familia para nosotros es primordial. Desde niños nos inculcaron valores de familia”, cuenta Nieve. Para ellos, la unión familiar es una fortaleza. Por lo que era adecuado que el negocio honrara a ambas abuelas: la receta de la madre de su padre y el apodo de la madre de su madre. Y así fue como nació Mamita’s Ices.

Imágenes por Kel

Agrandando la familia y sus valores
Máximo y Juana ya no están a cargo del negocio, pero una cosa es segura: Aún están realmente a cargo de su familia. “Entonces, papá nos dijo, para verlos discutir … por un dólar, los quiero ver sin nada”, cuenta Juana. “siempre … cuando estamos en la familia, no vamos a pelear por un peso”.
Trabajar con la familia es todo para los Morel. Hay un factor de confianza incorporado. Sus hijos ahora ayudan a gestionar el negocio. De hecho, esta nueva generación está a cargo de muchas de las funciones operativas del negocio, incluyendo el elemento bancario, la comercialización y la distribución del producto.
Pero no se trata solo del negocio familiar. Comen juntos todos los días. Los hermanos, los padres, las sobrinas y los sobrinos, nadie puede faltar.
Es muy importante tener socios comerciales con quienes compartan sus valores. Según Nieve las personas que llegan a tu vida llegan “de acuerdo a cómo tú tengas tu corazón y lo que tú sientas, lo que tú deseas”. Para ellos, Jessie Santana fue una de esas personas. No es solo una relación cliente-ejecutivo bancario. “Jessie es de la familia”.
Como su gerente de relaciones comerciales en Chase for Business, Santana trabaja mano a mano con cada uno de los miembros de la compañía para cubrir todas sus necesidades comerciales. “Yo soy parte del equipo estratégico, soy parte de las ventas, me siento parte activa de la compañía; de esta manera siento que puedo agregar valor en cada una de las áreas”, dice Santana. “Es muy satisfactorio ver gente de nuestra comunidad que crece y tiene éxito. Así que yo lo celebro con ellos como si fueran mi familia”.
Planificando el futuro
Mamita’s ha recorrido un largo camino desde que los Morel comenzaron haciendo helados en pequeños recipientes en las cocinas de sus hogares. Hoy, sus productos pueden encontrarse en 15 estados y en Puerto Rico, y están planificando mudarse a una instalación de elaboración más grande y llegar por lo menos a 40 estados. Los hermanos están explorando nuevas frutas para expandir la oferta de sabores y están trabajando con su equipo de Chase for Business para determinar qué productos bancarios los ayudarán a escalar su negocio. Independientemente de lo que depare el futuro para Mamita’s Ices, una cosa es segura: Lo enfrentarán juntos.

Fuente: Business.chase.com

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