Libro escrito por indocumentados busca devolver la humanidad «robada» en EEUU

El libro «Donde Somos Humanos», escrito en su totalidad por inmigrantes que fueron o siguen siendo indocumentados, busca devolver la humanidad «robada» al tema migratorio en un momento de incertidumbre sobre el futuro de esta comunidad migrante en Estados Unidos.

La obra, ilustrada también por inmigrantes, es una colección de ensayos, poesía y arte de autores de diversas nacionalidades, entre ellos refugiados y «soñadores», publicada en inglés en junio pasado y que saldrá en español en enero de 2023.

«En estas historias y poemas los autores nos cuentan sus propias experiencias no sólo lidiando con su estatus migratorio, sino cómo esta experiencia cambió la percepción de sí mismos y cómo tienen ahora el objetivo de cambiar la narrativa colectiva de la nación sobre los migrantes y refugiados», dijo a Efe Reyna Grande, una de las editoras del libro.

Indicó que solamente el título lleva un fuerte mensaje, de que «todos somos humanos» sin importar dónde estemos, a dónde vayamos o dónde hayamos nacido.

«Este es un punto muy importante, especialmente en estos momentos cuando se trata de robar la humanidad a los migrantes», dijo Grande, escritora mexicana que de niña cruzó la frontera de manera ilegal con sus padres.

Aunque otros libros escritos por indocumentados han sido publicados previamente, algunos por ellos mismos, este es el primer proyecto de esta magnitud a cargo de una editorial de gran alcance como es HarperVia.

La antología, que salió en junio a la venta en su edición en inglés con el título «Somewhere We Are Human», cuenta con más de 40 colaboradores, entre ellos inmigrantes de México, El Salvador, Ecuador, Perú y República Dominicana.

También hay escritores asiáticos y afroamericanos como un reflejo de que la inmigración es un tema global, así como miembros de la comunidad LGBTQ.

Entre los autores figura Javier Zamora, escritor y poeta mexicano residente de Arizona quien llegó a Estados Unidos como menor no acompañado cuando tenía nueve años.