¿Libertad?

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Lincoln López, por Mercader.

Cultura viva
Por Lincoln López
La sociedad dominicana está establecida dentro del mundo de las naciones libres. Para ello, debemos corresponder con ciertos conceptos político-ideológico (forma de gobierno, elecciones, pluralismo, seguridad jurídica, libertad de expresión…). Todos esos criterios son acogidos en la Constitución y en normativas internacionales. Un elemento esencial es: la libertad.
En nombre de esa “libertad” se sobrelleva un proceso creciente de acciones individuales de diferentes matices vienen dificultando la vida en sociedad. Desde los actos simples como el manejo imprudente de vehículos o la violencia familiar, los atracos, los sicariatos, el exceso, a veces, de las autoridades…sin contar el flaco servicio que hacen algunos comunicadores a la convivencia civilizada. En fin, la lista es larga y las estadísticas crecen…
Esa llamada “libertad” está tiñendo de sangre a la sociedad dominicana, y llevándola posiblemente hacia un abismo insalvable. Viene a mi mente la reflexión de don Quijote a Sancho Panza: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres” (II, 58).

¿Por qué existen tantos y variados actos de violencia? Debemos esperar niveles más altos? Estamos en el camino correcto o no? Parece que no.
Ahondando sobre el tema, el escritor Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) en su estudio sobre la libertad expresa que ella tiene un fundamento en la propiedad privada, porque la “libertad es individual y requiere un nivel mínimo de prosperidad para ser real. Porque quien es pobre y depende de la dádiva para sobrevivir, nunca es totalmente libre”. Es decir, pobreza material por causa de la injusticia y, evidentemente una pobreza mental. Lamentablemente en nuestra sociedad prevalecen esos conceptos negativos a los que he hecho referencia.
Dicho así, la libertad tiene una connotación negativa. Me baso en dos conceptos que le dio el pensador Isaiah Berlin (Riga, 1909): Hay dos tipos de libertad, una libertad negativa, es decir, cuando cada persona es capaz de hacer lo que quiera, aunque perjudique los derechos y la libertad de los demás; y, la libertad positiva, cuando cada individuo tiene el control de su propia vida basado en su capacidad de conciencia y racionalidad, por lo tanto, puede controlar las pasiones y deseos.
El Estado además de asumir un concepto político-ideológico debe ejecutar la libertad positiva, reduciendo las injusticias sociales como las mencionadas. Porque sin justicia social, sin educación ni cultura, no podemos hablar de libertad, excepto para una minoría privilegiada.

“¡Oh Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!” (J. M. Roland de la Platiere).

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